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Ministerio de Cultura de la Nación: más recortes es menos cultura

 

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El 14 de agosto de este año -inmediatamente después de acontecidas las elecciones nacionales PASO- nos anoticiábamos de que Enrique Avogadro había renunciado a su cargo de Secretario de Cultura y Creatividad del Ministerio de Cultura de la Nación (MCN). “El funcionario no será reemplazado sino que sus programas quedarán a cargo de Iván Petrella, que hasta ahora era secretario de Integración Federal y Cooperación Internacional”, informaba ese día Clarín. “En el Ministerio se habla también de una movida más importante: aunque quedó en veremos, hace rato que circula la intención de reducir el número de ministerios. ¿Cultura volvería a ser una Secretaría, como lo fue hasta mayo de 2014? Esta hipótesis circula y la reducción de secretarías la abona. Si así fuera, los rumores hablan de dos posibilidades: que vuelva a depender de Presidencia o que se integre al Sistema Nacional de Medios y Contenidos Públicos, bajo la conducción de Hernán Lombardi”, agregaba el mencionado diario. Casi repitiendo las mismas palabras publicadas en Clarín, al día siguiente el diario La Nación informaba que “está el rumor que indica que se vienen recortes en el área [y] la unificación de Cultura con el Sistema Nacional de Medios y Contenidos Públicos, área que depende de Hernán Lombardi. Sin embargo, en el entorno del ministro de Medios desmienten rotundamente el último escenario. ‘No hay recortes. Nuestra gestión no hizo más que ampliar programas. Tampoco hay un escenario de fusión entre un área de gobierno y otra’, precisó Avogadro. Sin embargo, puertas adentro del ministerio hablan de achicamiento presupuestario y de proyectos socioculturales creados por la actual administración, cuya continuidad está en duda”.[i]

Contrariamente a lo afirmado por Avogadro (“no hay recortes”), desde ATACA afirmamos que hay una persistente política de vaciamiento del Ministerio de Cultura de la Nación. El objetivo general que persigue la plutocracia que actualmente administra el Estado nacional es achicar la cultura pública (no es casual que el lema de combate de ATACA es -desde que nos conformamos como colectivo de trabajadores- #LaCulturaNOseAchica).

Entendemos que no nombrar a ningún funcionario en reemplazo de Avogadro y pasar la Secretaría de Cultura y Creatividad a la órbita de otra (Secretaría de Integración Federal y Cooperación Internacional comandada por Iván Petrella) es achicar aún más el MCN. Proceso de achicamiento que alimenta la espiral de agigantamiento del achique: la Secretaría de Integración Federal y Cooperación Internacional no sólo es -o, mejor dicho, era, dada la reciente/próxima absorción del área que regenteaba Avogadro- la más pequeña de todo el MCN sino que hasta ayer nomás se encontraba (y se encuentra) en pleno proceso de achicamiento. ¿Por qué decimos que la Secretaría de Integración Federal y Cooperación Internacional está en proceso de achicamiento? Porque hasta el momento en que Avogadro dejó de ser funcionario de alto rango del MCN, se sabía que el ministro Pablo Avelluto le quitará al área de Cooperación Internacional distintos programas que gestionan fondos concursables para la movilidad de artistas e investigadores de la cultura. Estos programas no serían suprimidos sino transferidos para su gestión al Fondo Nacional de las Artes (FNA), un área descentralizada del MCN. El ministro pretende traspasar los programas sin trabajadores -excepto que éstos den batalla y triunfen- y sin los correspondientes fondos dinerarios -salvo que el conjunto de trabajadores del MCN combatan y lo impidan-. ¿Acaso aumentará el presupuesto asignado al FNA? Estamos en condiciones de afirmar que no. Así, el FNA habilitará más líneas de subsidios pero no dispondrá de más dinero, es decir, habrá menos fondos disponibles. Entonces el achique discurrirá por dos vías de fuerte impacto social: los artistas, profesionales, gestores culturales y animadores de organizaciones no gubernamentales -entre otros- dispondrán de menos espacios institucionales adonde solicitar apoyo -y quienes sean beneficiados obtendrán escasa ayuda monetaria-; los trabajadores empleados por/para esos programas serían desfuncionalizados -y, se sabe, no tener tareas asignadas es un buen argumento para despedir empleados-.[ii]

Es importante saber que los mencionados programas culturales tuvieron en 2016 y 2017 sus respectivas convocatorias y adjudicación de fondos, becas, ayudas, etc. En muchos casos aún transcurren los procesos de ejecución y administración que son llevados adelante por trabajadoras y trabajadores que cumplen diariamente sus tareas en medio de esta incertidumbre institucional; incertidumbre que conlleva una angustia existencial para cada uno de ellos/as y que se añade a la angustia diaria de saber que sus situaciones contractuales son inestables; inestabilizados/as en su mayoría debido a la precariedad laboral que reina en el Estado nacional desde la década de 1990…

Este achicamiento (menos puestos de trabajo para los trabajadores estatales; menos posibilidades de despliegue -que es también trabajo- para artistas y profesionales y gestores de la cultura porque la torta de subsidios/ayudas/becas a repartir sería aún más exigua) agrandará el proceso habido y en curso de achique cultural: en 2017 y para lo que resta del año el recorte presupuestario en el Ministerio de Cultura de la Nación llegó al 30%. Una lista de “acciones culturales” que desde el 10 de diciembre de 2015 no deja de engordar (y al mismo tiempo enflaquecen los trabajadores): despidos masivos, cierres de programas, subejecución presupuestaria y tercerización de tareas (es decir, negociados) pese a que hay trabajadores no sólo capacitados sino sobrecapacitados que están contratados fraudulentamente por la patronal de Estado (asalariados que no son de planta permanente  y “monotributistas” que anualmente deben renovar sus contratos: no son trabajadores eventuales porque las renovaciones contractuales son sucesivas y por lo mismo son trabajadores en relación de dependencia). Respecto de los trabajadores que facturan mensualmente (monotributistas), sus contratos fueron renovados en 2017 sin ningún incremento monetario, lo que es inversamente proporcional a los contratos de nuevos “monotributistas” que ocupan cargos de “coordinación” con honorarios que superan los $30.000…

Como en febrero de 2016, el grito de ATACA reverbera en agosto de 2017:

¡La Cultura No Se Achica!

Asamblea de Trabajadores Autoconvocados de Cultura de la Argentina – ATACA

18/8/2017

(La imagen que ilustra esta nota es de diciembre de 2015 y fue tomada de otra nota: https://www.cultura.gob.ar/noticias/el-ministerio-de-cultura-de-la-nacion-presento-su-nuevo-gabinete/. Los funcionarios aludidos aquí están allí: entre las personas que están sentadas, el ministro Avelluto es flanqueado por Avogadro -pantalón verde- e Iván Petrella -pantalón gris-).

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[i] https://www.clarin.com/cultura/movimientos-cultura-va-numero_0_By5I98kdW.html

http://www.lanacion.com.ar/2053165-cambios-en-cultura-renuncio-el-numero-dos-del-ministerio-enrique-avogadro

[ii] Si estos trabajadores, que son precarizados, no cumplen tareas, esto significará que “no trabajan”, y si no trabajan son “ñoquis” diría el funcionario de turno para justificar los despidos. Explícitamente nos referimos a los trabajadores precarizados porque echar a empleados de planta permanente no es tarea sencilla, en cambio a los asalariados contratados por tiempo determinado y a los “monotributistas” simplemente se los “desvincula”: ¡perverso eufemismo ya utilizado por la patronal de Estado a fines de 2015 e inicios de 2016 cuando echó a miles de empleados públicos!

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¡Sin trabajadorxs no hay cultura! – Informe sobre la situación laboral en el Museo Emilio Caraffa de Córdoba

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Hace exactamente un año atrás, en agosto de 2016, desde ATACA informábamos sobre la lucha por la reincorporación de trabajadores precarizados despedidos y el fin de la precariedad laboral (por medio del pase a planta permanente de todos los contratados) que estaban librando los compañeros del Museo Caraffa de la ciudad de Córdoba. Transcurridos doce meses, ¿en qué situación laboral está el colectivo de trabajadores del Caraffa? Los trabajadores del museo que depende del Estado de la Provincia de Córdoba lo cuentan en esta comunicación.

 

Córdoba, 17 de agosto de 2017

 

A principios del año 2016 lxs empleadxs del Museo Caraffa nos encontramos con la noticia del despido de una compañera contratada y de dos becarixs. Esta situación, junto con la precarización laboral y la promesa del pase a planta permanente (desde hace 10 años los precarizados somos aproximadamente el 80% del personal del museo), nos instó a realizar asambleas de reclamos durante todo 2016 que contaron con el apoyo del Sindicato de Empleados Públicos (SEP). Los reclamos fueron escuchados en cierta medida ya que, luego de ocho meses, reincorporaron a dos de nuestras compañeras (una contratada, otra becaria).

 

Junto con estos reclamos, lxs compañerxs que estaban en planta permanente asistieron a movilizaciones y también participaron de las asambleas que consistían en dos horas de paro de actividades, el diálogo con nuestros delegadxs y alguna que otra visita de otros espacios culturales. Con estas asambleas logramos crear estrategias de visibilización, como carteles y banderas que se colocaron en la entrada del museo; también realizamos volanteadas en la calle y una serigrafiada que contó con el apoyo de artistas locales. Las banderas y las pancartas estuvieron colocadas durante semanas. En los teatros Real y San Martín se hicieron eco de lxs reclamos.

 

A fines de diciembre de 2016 nuestro gremio nos comunicó que no íbamos a recibir el apoyo para la ejecución de una de las actividades que habíamos estado organizando, una acción-volanteada que consistía en 500 barquitos de papel con la consigna “se nos hunde el barco, sin trabajadorxs no hay cultura” y la realización de una estructura de madera de gran escala que representaría a un barco hundido que pretendíamos colocar en la puerta de entrada del Museo. El gremio nos dijo que bajáramos las banderas y afiches de reclamos.

 

Actualmente continuamos en dicha situación y con el agregado de que la realidad laboral está más complicada ya que muchxs compañerxs por distintos motivos han pedido el pase a otras dependencias o han renunciado, lo cual hace que la cantidad de personal se vea afectada. Pero, sobre todo, porque nos hemos visto debilitados en la lucha por la falta de compañerismo que se ha generado al tener desde la jerarquía directiva mayores presiones y también por el exceso de trabajo. En definitiva, estamos vivenciando los primeros embates de la flexibilización laboral (menos personal, mayor cúmulo de trabajo por empleadx).

 

Hace dos semanas se organizó una asamblea de mujeres del museo con la presencia de una de las delegadas. Allí se tocaron los siguientes puntos:

– Falta de personal;

– Falta de equidad entre hombres y mujeres con relación a cantidad de trabajo y diferente remuneración por iguales tareas realizadas (los compañeros varones no acuerdan con este punto…);

– Pase a planta permanente;

– Falta de insumos y mobiliario.

Luego tuvimos una asamblea general y sólo pudimos acordar la falta de personal y de insumos. A partir de la asamblea, los Jefes de Área se comprometieron a elevar el pedido de más personal, que se suma a otros pedidos anteriores como la falta de insumos y mobiliario. Luego el director del museo elevó el pedido a la Agencia Córdoba Cultura solicitando 20 empleados para cubrir las distintas áreas. Estamos esperando respuestas…

 

Estas son las novedades a 15 días del mes de agosto de 2017.

 

¡Saludos a todxs lxs compañerxs de los distintos museos y espacios culturales que todavía siguen en lucha!

Empleadxs del Museo Caraffa

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Crónica de la destrucción de un museo – Informe sobre el Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza

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El 8 de agosto de 1967 fue inaugurado el Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza. Cincuenta años después, trabajadores y artistas tienen escasos motivos para festejar: el museo está cerrado al público y el colectivo de trabajadores diezmado, diseminado en otros espacios, ejerciendo tareas que nada tienen que ver con lo museal.

Aquí va una crónica de los acontecimientos padecidos entre diciembre de 2014 y agosto de 2017. Una crónica que es diagnóstico, informe de situación.

 

Crónica de la destrucción de un Museo

(Diciembre 2014 – Agosto 2017)

 

I

 La conquista de la gotera sobre el Museo

En diciembre del año 2014 el Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza (MMAMM) recibe, por segunda vez, el Premio Escenario del diario UNO a la mejor muestra del año.

En el mes de febrero del año 2015 el Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza cierra sus puertas debido a que colapsa su histórico problema de goteras y filtraciones en el techo. Un clima de lluvias constantes, que inusualmente atraviesa a la provincia, colabora con develar el latente problema de precariedad estructural que el museo arrastra desde hace varios años atrás.

La humedad extrema, los desprendimientos de pedazos de techo, el deterioro del sistema sanitario y del eléctrico inhabilitan la sala para recibir al público masivo.  

El proyecto institucional encarado por la Directora Laura Valdivieso desde el año 2010 se encuentra hasta ese momento en pleno crecimiento y afianzamiento. Vale decir que el museo logra consolidar sus áreas de trabajo distribuidas en: área de Producción, área de Conservación y Restauro, área de Archivo documental, área de Extensión cultural, área Pedagógica, Biblioteca Ricardo Tudela y área de Montaje. Se consigue mayor capital técnico y humano, con más contratos de trabajo y equipamiento para el área de Conservación y Restauro, herramientas para el área de Montaje, adquisición de más dispositivos electrónicos y materiales para el armado de exposiciones, incorporación de estanterías y materiales libres de ácido para la guarda y conservación del archivo documental, establecimiento de un presupuesto destinado para la impresión de catálogos, para la producción de obras y para gastos de diseño expográfico. Asimismo se pauta un convenio con la empresa de transporte Rodríguez Hnos. con el que se hacen envíos gratuitos de obras desde y hacia distintos destinos del país. Se organiza el área de extensión cultural para la programación anual de conciertos, charlas, talleres, seminarios, presentaciones de libros y espectáculos de danza contemporánea. También el área pedagógica consigue un significativo aumento en el porcentaje de visitas de escuelas y en el desarrollo de proyectos educativos. Se mejora el sistema de comunicación y difusión de las actividades del museo, con mayor presencia en las redes sociales. La Biblioteca Ricardo Tudela se convierte en un espacio destinado al desarrollo del pensamiento: ofrece -además de los servicios de consulta y préstamo- búsquedas documentales, confección de listados bibliográficos, servicio de referencia, actividades de extensión cultural con talleres de literatura, de filosofía, de música, de periodismo, clínicas y workshops de arte. Asimismo, se aplica un sistema de encuestas y de conteo de público con el que se realizan estadísticas anuales.

Se pone en marcha un proyecto institucional arraigado principalmente en la difusión y promoción de artistas mendocinos modernos y contemporáneos, con una gran apertura a la realización de proyectos curatoriales de investigación histórica y de experimentación visual.

A partir del inevitable cierre de las puertas del museo por su situación edilicia, la institución continuó su pulso de gestión centrándose en actividades internas como la digitalización completa del archivo documental, la continuidad de los trabajos de conservación y restauración, los procesos técnicos y préstamos especiales de la biblioteca, y la producción de muestras en otros espacios expositivos -por ejemplo la presentación de un stand institucional en la Feria internacional de arte contemporáneo arteBA en las ediciones 24 y 25 (2015 y 2016)-.

En el primer año de cierre del museo, el área de Obras Públicas de la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza se reúne con la Dir. Valdivieso y su equipo para estudiar el problema y plantear las nuevas necesidades que el proyecto institucional en crecimiento requiere. Se comienza a trabajar con los arquitectos de Obras Públicas en un proyecto museal a emplazar en una de las naves vacías del exferrocarril, frente a la Nave Cultural, en el Parque Central. El proyecto contempla la necesidad de tener una sala de exposición permanente para exhibir la Colección, una sala para muestras temporales, mayor espacio para armar un Taller-Escuela de Conservación y Restauro, mayor espacio para el área de Montaje, la cámara de guarda, la Biblioteca y el Archivo Documental. Lamentablemente, con el recambio de autoridades en el área de Obras Públicas, este gran trabajo es descartado.

La Municipalidad envía en repetidas ocasiones a técnicos y arquitectos a realizar un diagnóstico del edificio ubicado en el subsuelo de la Plaza Independencia. Todos acuerdan que el problema estructural es gravísimo. Se efectúan unos orificios sobre la explanada que está en el techo del museo para sondear el estado de las cañerías. Estas aperturas no las sellan correctamente y este hecho, con el paso del tiempo y las inclemencias climáticas, colabora a empeorar la situación de filtraciones y su consecuente desprendimiento de pedazos de techo en el interior del edificio.

En este contexto, desde finales de 2015 y principios de 2016, la dirección del museo lleva adelante el proyecto denominado “Mientras tanto, que consiste en realizar encuentros, exposiciones, charlas, debates y acciones efímeras: “Asumir las goteras, roturas, desprolijidades, deterioros, como parte de la poética de trabajo. Exhibir obras y otras cosas que puedan ser destruidas o modificadas por la azarosa participación de las filtraciones. El proyecto subvierte a la precariedad en poética. Invita y desafía a los artistas a interactuar con ella. Asume también una posición de reminiscencias románticas, la de ser un sótano en el que suceden acontecimientos interpeladores de lo establecido”.

De esta manera, hasta el mes de mayo de 2016, el museo se encuentra con las “puertas entreabiertas” y da lugar al desarrollo de seis proyectos artísticos, en su mayoría con una fuerte impronta de crítica institucional, de señalamiento de la propia problemática del espacio. Sin embargo, el proyecto “Mientras tanto” es suspendido sin explicación alguna. De la misma forma y sin ninguna aclaración, se dan de baja dos muestras del MMAMM que se iban a realizar en la Nave Cultural según una convocatoria pública efectuada a principio de año.

El inusual clima de lluvias continúa y el principal riesgo es la situación de la cámara 30, el lugar de guarda de la Colección Patrimonial del Museo, su mayor tesoro, que se ve afectado por las filtraciones y ya no reúne las condiciones adecuadas para la conservación de la Colección; situación que implica un riesgo de deterioro de las obras y es lo que más le urge solucionar al equipo del museo. Sobre este asunto tampoco hay acuerdo desde las áreas de la Secretaría de Turismo, Cultura y Desarrollo Económico y de Obras Públicas, de manera que el problema sigue sin solución.  

A la complicación estructural comienzan a sumarse conflictos institucionales, empiezan a desarmarse las áreas de trabajo con la redistribución del equipo en otros espacios y actividades no específicas del museo. 

En el mes de febrero de 2015 el MMAMM cierra sus puertas por un problema de goteras, pero aun cerrado continúa teniendo vida institucional en vínculo con su comunidad. Casi dos años después, el conflicto que comenzó siendo estructural se termina transformando en un gravísimo problema institucional con un organismo desmantelado, y sin dirección como consecuencia de la renuncia de la Directora.

En el mes de noviembre de 2016 la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza presenta un plan de renovación urbana y lanza las convocatorias para licitaciones. En este plan no figura la remodelación, refacción o construcción del MMAMM, y no hay ningún proyecto ni licitación en curso para este destino.

La situación del museo sigue siendo ignorada por el municipio. Ante esto la comunidad de artistas presenta una nota dirigida al Intendente Rodolfo Suarez manifestando su preocupación por dicha problemática y por la falta de una política de defensa del patrimonio cultural de los mendocinos; se solicita que se tome una medida urgente y concreta para el arreglo del museo, la protección de su Colección y la reanudación de sus servicios a la comunidad, en un contexto donde, en la actualidad, Mendoza tiene cerrados todos sus museos públicos de arte.

En el año 2017 el MMAMM cumplirá 50 años de vida y será un completo desacierto festejar sin un destino concreto para la institución.

Diciembre de 2016

II

En enero del año 2017, a raíz del incendio de la cúpula del Espacio Contemporáneo de Arte -el último espacio público abierto para las artes visuales-, se realiza una manifestación de artistas y la noticia cobra relevancia nacional por la gravedad del asunto, pues además de arruinar un edificio patrimonial con 100 años de existencia destruye catorce obras.[i]

Al día siguiente del incendio, el Intendente de la capital de la provincia de Mendoza visita el MMAMM. Ante los reclamos de los artistas -junto con la presión mediática-, toma la decisión de encarar un plan de refacción del museo.

En febrero se hace un arreglo precario de la cámara 30 que no fue suficiente para aislarla de las filtraciones de agua: con las lluvias del mes de abril esta deficiencia quedó comprobada.

También en el mes de febrero se asigna un nuevo Director del Museo, el artista Enrique Testasecca, quien lleva muchos años trabajando para la Municipalidad en el Museo del Área Fundacional. Muchos artistas visuales presentan en forma individual notas dirigidas al Intendente solicitando la realización de un concurso público para cubrir el cargo. Las notas fueron contestadas una a una por la Directora de la Secretaría de Turismo, Cultura y Desarrollo Económico, Mariana Juri, donde se compromete a realizar un pliego de llamado a concurso público del cargo, pero esto al día de la fecha aún no se efectuó. Lo que se dice es que el Sr. Testasecca es un director interino que estará a cargo del plan de refacción del museo y que luego se hará el concurso público cuando se reabra la institución.

En el mes de marzo, un equipo de arquitectos de la municipalidad de la capital comienza a trabajar en el proyecto de refacción del museo: el día 17 se lanza una licitación pública por $7.000.000 para el arreglo del techo del museo, como primera instancia.[ii]

26 de abril de 2017

III

El 18 de mayo de 2017 se concreta la licitación para la refacción del techo del museo y la Municipalidad anuncia:

“Una de las obras más importantes del Plan de Renovación Urbana es solucionar los inconvenientes que ocasionan las filtraciones de agua que se generan desde la terraza central de la Plaza Independencia hacia el Museo Municipal de Arte Moderno y hacia el Teatro Julio Quintanilla.

A este ambicioso proyecto se suma la reparación integral del Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza e inauguración de una sala anexa en el Parque Central, cerca del lago.

Los trabajos proyectados en la terraza de la Plaza Mayor consisten en el retiro completo del solado, del material de aislación hidráulica y losa prefabricada de apoyo superior. Luego se procederá a:

  •        Ejecutar un sistema de pavimento flotante sobre la losa primera.
  •        La pendiente se resolverá mediante una carpeta de hormigón alivianado que conducirá el agua de lluvia asegurando el correcto desagüe.
  •        Luego se impermeabilizará esta carpeta con membrana geotextil y se construirán separadores de hormigón in situ para apoyar sobre estos los tacos de polipropileno que darán soporte a las baldosas armadas de piso.
  •        Se ha previsto combinar baldosones armados de cemento alisado con color y armados de hormigón hidrolavado.
  •        Se verificará que los nuevos baldosones de terminación superficial soporten una resistencia mecánica de por lo menos 500kg por metro cuadrado y que posean armadura de acero en su interior más el aditivo de fibra de vidrio en la mezcla durante su construcción con el objetivo de asegurar su resistencia y durabilidad.

La ejecución de la obra tendrá una inversión de $6.297.448.”

El equipo del museo de arte lleva a cabo un plan de contingencia para el traslado del Taller de Restauro, el Archivo documental y la Colección del MMAMM al Museo del Área Fundacional, para lo cual se acondiciona especialmente una habitación que aloja en forma provisoria a la Colección. Dichos traslados se efectúan exitosamente antes del comienzo de la obra, y en la actualidad el archivo documental y la colección se encuentran resguardados.

Luego de dos meses de trabajo se obtiene un proyecto arquitectónico para la segunda etapa de refacción del interior del edificio. Pero el Intendente vuelve a desestimar este proyecto por el costo que significa y se está replanteando un arreglo menor.

La primera etapa de refacción del techo está en marcha y se estipula que finalizará en el mes de septiembre.

En el trascurso de los tres años que lleva este proceso de cierre del museo, el rumbo de la institución cambia mes a mes y no hay decisiones orgánicas que permitan una línea de trabajo clara. Este proceso se encuentra sometido a órdenes y contraórdenes, marchas y contramarchas. Además, en esta instancia de reducción de costos para la refacción del interior del museo, no se entiende que, si no se puede mantener correctamente la sala principal, se invierta en la apertura de otra sede en el Parque Central. 

2 de agosto de 2017

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[i] https://www.pagina12.com.ar/17162-el-arte-en-mendoza-es-agua-y-fuego

http://www.losandes.com.ar/article/mendoza-la-ciudad-sin-museos

http://www.lanacion.com.ar/1993919-patrimonio-desprotegido-en-mendoza

http://www.elsol.com.ar/nota/297659

http://www.losandes.com.ar/article/mendoza-la-ciudad-sin-museos?rv=6

[ii] http://www.losandes.com.ar/article/que-se-esta-haciendo-en-cada-uno-de-los-museos-provinciales

 

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Página/12 y el lenguaje de las luchas obreras

Buenos Aires, 30 de marzo de 2017

El sábado 18 de marzo en la edición impresa de Página/12 fue publicada “Del cierre de salas al maltrato laboral”, nota donde se menciona la situación edilicia y laboral que acontece actualmente en los museos Sívori y Palais de Glace. Ese mismo día la nota apareció reproducida en la web del diario. En la nota, que se basaba en dos comunicados -uno publicado por ATACA, el otro por la Asamblea de Trabajadores del Palais de Glace-, se utilizaron expresiones aparentemente textuales (porque en la reseña periodística estaban entrecomilladas) que estarían en la crónica sobre la situación de los trabajadores del Sívori y en la declaración de la Asamblea del Palais. El diario afirmaba que los trabajadores estaban en situación de “alerta” y denunciaban “persecución laboral”: ninguna de las expresiones entrecomilladas figura en ninguno de los dos comunicados.

Ante esta situación, el 20 de marzo ATACA resolvió comunicarse con la periodista que firmó la nota para pedirle ejercer el derecho de réplica en la edición impresa del diario. Muy amablemente, la periodista se comprometió a gestionar el pedido ante el editor responsable de la sección del diario donde se publicó la nota.

El jueves 23 de marzo las expresiones erróneamente adjudicadas desaparecieron de la versión alojada en la web del diario (y una de esas palabras, “persecución”, fue cambiada por la que realmente figura en uno de los comunicados: “precarización”). Pero el mismo día la periodista nos comunicó que el editor nos negaba el derecho de réplica porque -según él- no hubo ninguna injuria, las palabras ya se habían cambiado en la página de Internet y las notas de la web del diario son leídas por más del 90% del total de sus lectores. No nos quedamos contentos con la respuesta porque la nota había aparecido en papel -y la versión impresa es inmodificable-, además de que la mayoría de quienes ya habían leído la nota en su versión digital no volvería a leer una noticia envejecida, y a la periodista le dijimos que insistíamos en nuestro pedido de ejercer el derecho de réplica con una breve nota a publicarse en alguna edición no electrónica del diario. El tiempo pasó y no obtuvimos ninguna respuesta. En consecuencia, ejerceremos aquí nuestro derecho de réplica con esta respuesta pública por medio de una crítica cultural que también es política.

En nuestro análisis trataremos de referirnos a “el diario” o a “Página/12” y no a la periodista o el editor. Esto será así porque quizá la autora de las inexactitudes no haya sido la periodista sino la persona que editó su nota; y como la nota fue publicada en Página/12 nos referiremos al diario como “sujeto” de nuestra interpelación.

Afirmar inexactitudes violenta uno de los pilares éticos del oficio periodístico, que es comunicar lo que realmente expresan las fuentes de información. En este caso, las fuentes de información eran escritas -dos comunicados públicos-, por lo que no había margen para ninguna interpretación. Así, pues, diremos lo que en realidad ocurrió sin ningún eufemismo: el diario inventó palabras que no están en las fuentes de información.

Apenas iniciada la nota, se leen expresiones equívocas: se dice que ATACA publicó un comunicado sobre la situación del Sívori y otro sobre el Palais de Glace. Para evitar malentendidos, aclaramos que fue la Asamblea de Trabajadores del Palais de Glace quien elaboró una declaración y la publicó en su blog (https://trabajadorespalais.wordpress.com/2017/03/14/27-declaracion-de-la-asamblea-de-trabajadores-del-palais-de-glace-ante-el-maltratoprecarizacion-laboral-y-ahondamiento-de-la-carestia-de-vida/); ATACA, por su parte, redactó una crónica sobre la situación del Museo Sívori y la publicó en su blog: https://laculturanoseachica.wordpress.com/2017/03/15/museo-eduardo-sivori-cerrado-al-publico-incertidumbre-entre-los-trabajadores/.

Para confrontar nuestros dichos con los de Página/12, anexamos como imagen a este comunicado la copia de la noticia publicada en papel el 18 de marzo de 2017.

El diario afirmaba que los trabajadores estaban en situación de ‘alerta’ y denunciaban ‘persecución laboral’: ninguna de las expresiones entrecomilladas figura en ninguno de los dos comunicados”

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La palabra escrita (y en este caso impresa) se da en un plano libre de contextos, autónomo, pues su discurso no puede ponerse en duda ni cuestionarse directamente como sí sucede en el lenguaje oral: de ahí la existencia dilatada y a contratiempo de los “derecho a réplica” que pocas veces tienen el efecto necesario, menos aún cuando se trata de un diario, un soporte de comunicación que vive del día a día, donde lo sucedido la semana pasada quizá hoy haya perdido relevancia: toda “noticia de ayer” impresa es usada para envolver pescados, huevos y otras mercancías. Así, un “derecho a réplica” es un “derecho legado” de un modo casi burlesco. ATACA pretende correrse de la instantaneidad periodística donde la palabra pasa volando como un escupitajo ágil y despreocupado. En cambio, nos interesa, reclama, urge y (pre)ocupa el uso de las palabras. Elegimos ciertas palabras y luchamos con ellas porque estamos inmersos en un mundo cuyo sentido se construye -entre otras cosas- con vocablos: unas venidas de alguna lengua extraña, otras sugeridas por grupos sociales dominantes e incorporadas a la lengua popular de los dominados, muchas atadas a imágenes, varias ancladas en precisos momentos históricos, pocas que nos llevan al futuro con dulzura. Es por ello que, o hacemos uso de ellas sin importar sus procedencias y derroteros, o las analizamos en detalle para escudriñar sentidos y utilizarlas como un arma crítica.

ATACA pretende correrse de la instantaneidad periodística donde la palabra pasa volando como un escupitajo ágil y despreocupado. En cambio, nos interesa, reclama, urge y (pre)ocupa el uso de las palabras”

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En el libro La época de los aparatos, Jean-Louis Déotte ensaya una historización de la configuración de la cultura capitalista. Para tan magna pretensión histórica, elabora el concepto de “época”. ¿Qué es una época? La manera de registrar y de archivar el acontecimiento, escribe Déotte. Así, el punto de partida de la modernidad -europea porque en ese espacio geográfico emergió el capitalismo- es la invención de la “perspectiva” en la Italia renacentista del siglo XV, a la que le siguieron -continúa Déotte- la camera obscura en el siglo XVII, el aparato cultural formado en torno a lo museístico a fines del siglo XVIII, el fotográfico en el transcurso del siglo XIX y el cinematográfico y el psicoanalítico en el siglo XX.

No es casual que hayamos elegido el libro de este filósofo e historiador del arte conocido por articular lo museístico con la memoria, el arte con la política: la mayoría de los activistas de ATACA trabaja en museos y es desde nuestra práctica laboral que articulamos arte y política. El arte y la política nos interpelan como sujetos culturales. No en vano la modernidad burguesa se funda y se funde en la igualdad artística y política: la invención cultural del museo fue contemporánea a la revolución francesa de 1789, es decir, obreros y capitalistas fungían como ciudadanos políticos y estéticos al mismo tiempo.

Las naciones europeas han sido instituidas no sólo por el dispositivo del Estado y de la lengua, sino además por otros aparatos como el museo y la invención de los archivos y del patrimonio en los siglos XVIII y XIX”, escribe Déotte. La temporalidad del museo posibilita la escritura de la historia, en particular la del arte: el patrimonio constituye el archivo del historiador. El archivo hace “aparecer”. Pero en algún momento del siglo XX las cosas se reconfiguran, por eso Déotte introduce las apariencias de la época actual, que es la de la desaparición. Para conceptualizar la “época de la desaparición”, Déotte acude a Hannah Arendt, quien sugirió como novedad política de los años 1930-1950 la desaparición en masa. La correspondencia estética de la desaparición política es la poética “desaparicionista”, dice el autor francés.

Es casual que el 23 de marzo de 2017 -un día antes de la conmemoración del último golpe militar de Estado que pasó a la historia mundial por haber desaparecido a miles de personas- Página/12 nos haya hecho saber que con la desaparición de ciertas palabras en la versión electrónica de la nota daba por subsanado el asunto. Y aunque la fecha sea casual, coincide -no casualmente- con la época y el espacio digital que transitamos como ciudadanos políticos y estéticos. En efecto, con el advenimiento de lo “digital” -nos recuerda Déotte- desaparece la superficie de inscripción de signos, de ahí que “lo desaparecido no tiene archivo”. Déotte pone como ejemplo a la fotografía analógica: aquí la imagen latente se revelaba haciendo al mismo tiempo “archivo” -copia en papel, documento-, mientras que la fotografía digital no se revela. En la era digital, desaparecidas de la nota original las expresiones antes apuntadas -“alerta”, “persecución”-, Página/12 cree haber solucionado sus “errores” periodísticos. Aunque desaparecidas de la vista digital, ¿ignora Página/12 que la memoria permanece en forma de documento, el diario impreso en papel, por caso? Se sabe que un documento es el testimonio material de un hecho. Ese documento, junto con otros, forman un archivo. El archivo conforma un patrimonio. ¡Todo esto lo sabemos muy bien los trabajadores de museos, bibliotecas y archivos que conformamos ATACA!

En un posible archivo del futuro, esas palabras -“alerta”, “persecución”- quedarán en el diario impreso como realmente dichas por ATACA…

(No lo dice Déotte, pero hasta en la “cultura digital” existe la memoria, aunque permanezca oculta: tal es el significado de la palabra francesa “caché”; si se quisiera se podría descubrir esa memoria informática caché porque también la superficie digital -Internet en este caso- está saturada de paisajes palimpsésticos.)

En el plano artístico-cultural del mundo museístico, el patrimonio constituye la memoria colectiva -de un pueblo, de un Estado, de una clase dominante, etc.-. En el plano político, “el desaparecido no es un ausente, pues no está vivo ni muerto, sino un fantasma”, continúa el filósofo. En estos días de “siluetazos”, “marcha de antorchas” y otros rituales fantasmáticos civilreligiosos que honran a las víctimas pero sobre todo recrean un sinfín de ejercicios de la “memoria” alrededor del 41er aniversario del último golpe militar de Estado, es inevitable asociar la densidad cultural que expresan las palabras escritas por el pensador francés con la densidad política expresada oralmente por el genocida Videla en 1979: “el desaparecido no tiene entidad, no está, ni muerto ni vivo”. (Videla combinó el vocabulario con inteligencia: “entidad” viene del latín entitas, cualidad de ser, que es, que existe.)

En la época digital del temprano siglo XXI, Página/12 cree archivar el acontecimiento con la desaparición de ciertas palabras cuya inserción en la nota -veremos después- no son para nada casuales ni inocentes. Parafraseando cierto canto popular entonado con frecuencia cada 24 de marzo en Plaza de Mayo, diremos que “no hubo errores, no hubo excesos” de parte de Página/12 sino una -quizás inconsciente por normalizada- intención política en el marco de una poética “desaparicionista”.

En efecto, con el advenimiento de lo ‘digital’ -nos recuerda Déotte- desaparece la superficie de inscripción de signos, de ahí que ‘lo desaparecido no tiene archivo’. (…) En la era digital, desaparecidas de la nota original las expresiones antes apuntadas –‘alerta’, ‘persecución’-, Página/12 cree haber solucionado sus ‘errores’ periodísticos”

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La nota (la que quedó en la versión impresa, no en el palimpsesto digital) dice que los trabajadores denunciaron “persecución laboral”. Ni en el comunicado de ATACA ni en la declaración de la Asamblea de Trabajadores del Palais de Glace fue mencionada ninguna “persecución laboral”. Ensayaremos una explicación de porqué Página/12 dijo esto.

Nos detenemos en la palabra escrita -y más aún en aquella inmodificable como es la del diario impreso en papel- por varias razones. Muchos pensadores han atestiguado sobre el rol de la escritura en distintas civilizaciones, pero seguiremos aquí las ideas de Claude Lévi-Strauss expuestas en su libro Tristes trópicos. Fue este antropólogo francés quien descubrió que la escritura (mucho después de los otros grandes inventos de la humanidad neolítica) acompañó el grave proceso de formación de las ciudades y de los imperios, es decir, “la integración de un número considerable de individuos en un sistema político, y su jerarquización en castas y en clases”. Por eso para Lévi-Strauss la escritura “parece favorecer la explotación de los hombres antes que su iluminación” (mientras que sus usos intelectuales y estéticos son de aparición secundaria).

Bajo esta luz, sabemos que el periodismo, como género literario, poco tiene que ver con la producción estética, aunque mucho tiene que ver con la dominación y la formación de realidades supuestas. En este sentido, en Variaciones sobre la escritura Roland Barthes plantea que la escritura “separó a los iniciados de aquellos que no lo eran (…) representó la propiedad (…) y la distinción”. Lévi-Strauss, en su citado libro, refuerza la afirmación de Barthes: “Si la escritura no bastó para consolidar los conocimientos, era quizás indispensable para fortalecer las dominaciones”. Pero, ¿de qué dominaciones estamos hablando desde ATACA? Claramente no referimos a las dominaciones establecidas por las castas gobernantes en las ciudades-Estado de la mesopotamia asiática donde el uso de la escritura configuró un modo de distinción. Sí hablamos de la palabra que consolida modos de dominación del “movimiento obrero”. Para conseguir perpetuar la “unidad y organización” del movimiento (o mejor dicho, de los movimientos) es necesario homogeneizar las palabras con las que se los describe y hasta los lenguajes que habla este movimiento cuyo sujeto (el obrero) está sujetado socialmente -tanto en términos económicos como políticos- con la intención de interpelarlos para los fines dominantes -de la burguesía y su Estado, en este caso-. De allí se desprende que el diario Página/12 emplee palabras conocidas, rápidamente utilizables, añejamente construidas durante el último gran proceso de dominación semántica sufrido por la clase obrera, es decir, durante el peronismo (circa 1945-1952).

Es sabido que el diario es vocero periodístico del antimacrismo en general y del peronismo -sobre todo kirchnerista- en particular. Así, a principios del año pasado, cuando se produjeron los despidos masivos en el Estado nacional, en sus crónicas/entrevistas/notas/editoriales solía deslizarse que los despidos estaban enmarcados en una “persecución laboral”, persecución que en ocasiones solían adjetivar como “ideológica”. ATACA se encargó de explicar en varios comunicados (cualquiera los puede leer en nuestro blog) que esos despidos fueron consecuencia de una política gubernamental deliberada que arrasó con una ingente cantidad de trabajadores y que en verdad no hubo -salvo unas decenas de casos- “persecución laboral” sino despidos sin ninguna persecución previa. Es sabido que el 29 de enero de 2016, imprevistamente, se produjeron centenares de despidos en el Ministerio de Cultura de la Nación -antes había ocurrido lo mismo en el Centro Cultural Kirchner y en otras dependencias estatales-, lo que invalida el argumento de “persecución laboral” (remarcamos: no negamos que haya habido algunos casos de persecución, pero no fue la norma).

El mismo lenguaje (“el gobierno persigue laboralmente”, “es una persecución abierta”) fue utilizado durante todo 2016 por ATE Capital, sindicato cuya Comisión Directiva el 14 de septiembre del año pasado recibió en su sede gremial a la expresidente Cristina Fernández. En esa ocasión el secretario general de ATE Capital, en una “Carta a los compañeros y compañeras de ATE sobre la visita de Cristina”, dijo: “Cristina Fernández de Kirchner representa la transformación política, el Estado al servicio del pueblo y el valor de la democracia frente a los poderes fácticos. […] La inclusión social que logramos como piso nos dejó un enorme saldo de conciencia y dignidad que no vamos a dejar que nos arrebaten”. Es oportuno volver a remarcar que para los trabajadores de ATACA el “piso” de esa “inclusión social” fue la precarización laboral que el Estado nacional empleador expandió exponencialmente durante el kirchnerismo, unos contratos basura llamados “locación de obra y de servicios” que facilitaron al gobierno macrista despedir masivamente a miles de trabajadores estatales, por ejemplo; para ATE Capital la consolidación de la precarización laboral durante el kirchnerismo es sinónimo de “dignidad”, para ATACA no.

La línea editorial de Página/12 es similar a la línea político-sindical de la burocracia sindical peronista de ATE Capital: “Macri nos condena en el infierno mientras en el paraíso kirchnerista estábamos estupendamente bien”, parecieran decirnos. Pero tanto en el kirchnerismo como en el macrismo los explotados la pasamos pésimo: inflación, tercerización y precarización laboral, desocupación y represión son situaciones corrientes desde hace más de doce años.

Pero, ¿de qué dominaciones estamos hablando desde ATACA? (…) hablamos de la palabra que consolida modos de dominación del ‘movimiento obrero’. Para conseguir perpetuar la ‘unidad y organización’ del movimiento (o mejor dicho, de los movimientos) es necesario homogeneizar las palabras con las que se los describe”

ATACA se encargó de explicar en varios comunicados (cualquiera los puede leer en nuestro blog) que esos despidos fueron consecuencia de una política gubernamental deliberada que arrasó con una ingente cantidad de trabajadores y que en verdad no hubo -salvo unas decenas de casos- ‘persecución laboral’ sino despidos sin ninguna persecución previa”

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Tanto en el comunicado de la Asamblea de Trabajadores del Palais de Glace como en el de ATACA no se menciona en ningún momento que los trabajadores estén en “situación de ‘alerta’”. El año pasado, con motivo de la edición de “La noche de los museos” que organiza el Estado de la ciudad de Buenos Aires, Página/12 publicó una entrevista con dos trabajadores que integran el colectivo ATACA, donde se indicó que los trabajadores “se declaran en estado de ‘alerta’” cuando los mencionados trabajadores de ATACA en ningún momento utilizaron la palabra “alerta” ni es una palabra que figure en los comunicados públicos de ATACA (cfr. https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-40405-2016-10-29.html). Como se puede apreciar, no es una novedad que el diario Página/12 invente palabras que no fueron dichas…

Diremos que es habitual en el lenguaje de la burocracia sindical utilizar la expresión “alerta”. Así, al momento de escribir este comunicado, una simple búsqueda en Internet arrojó el siguiente resultado por orden de aparición: “La Asociación Bancaria declaró ‘el estado de alerta y movilización’” (infobae.com, 27/1/2017); “ATSA declaró el Estado de Alerta y Movilización” (elfueguino.com.ar, 17/3/2017); “SADOP declaró hoy el estado de ‘alerta y movilización’” (nacionalypopular.com, 2/2/2017); “Camioneros se declara en ‘estado de alerta y movilización’” (lanacion.com.ar, 14/12/2015); “Ganancias: la CTA se declaró en ‘estado de alerta y movilización’” (ambito.com, 10/12/2016). En esta búsqueda automática no encontramos una sola mención de “alerta y movilización” asignada a nada que no sean comunicados de sindicatos y a nadie que no sea un agente de los sindicatos. No es raro: así se expresa el sindicalismo “dialoguista” (“El diálogo es lo que nosotros buscamos y que el presidente nos diga en una mesa, conjuntamente con los empresarios, qué camino va a ser” dice Télam -3/2/2017- que dijo el secretario general de la UTA Roberto Fernández), de “negociación” (“Estamos negociando todos los despidos” de trabajadores estatales, decía el secretario general de ATE Capital Daniel Catalano en Página/12 el 25/1/2016), generalmente altamente burocratizado, que sojuzga a los trabajadores en Argentina desde 1945: ¿quién no leyó/escuchó alguna vez a algún burócrata sindical en 1947, 1958, 1966, 1973, 1988, 1997, 2002 o 2011 expresar “los trabajadores estamos en alerta: si no se da una pronta solución a nuestros reclamos nos veremos obligados a implementar una medida de fuerza”? Que Página/12 utilice ese tipo de lenguaje, ¿se deberá quizás a que Víctor Santa María -capitalista dueño del diario y presidente del Partido Justicialista de la ciudad de Buenos Aires- maneja a la perfección ese tipo de expresiones porque desde hace 20 años es secretario general del SUTERH -sindicato que se arroga la representación de todos los trabajadores de edificios-, además de secretario de estadísticas de la CGT? Como sea, ATACA no usa ese lenguaje: el lector puede comprobarlo con sus propios ojos si lee el comunicado sobre el Museo Sívori (y la Asamblea de Trabajadores del Palais de Glace tampoco usa esas grafías, como se puede apreciar no sólo en la declaración del 13 de marzo de 2017 sino en anteriores, todas alojadas en su blog).

Desde todo punto de vista, respecto de la burocracia sindical, ATACA está situada a 180°. Por ejemplo: mientras la burocracia sindical es verticalista, ATACA es horizontalista, toma sus decisiones en Asamblea.

El esquema verticalista de todos los sindicatos legales de Argentina y de la mayoría de ellos en el resto del mundo es el de la democracia capitalista: se basa en la “representación” de sus afiliados (que es la de los “ciudadanos” en el juego electoral macro-político). ATACA no aboga por la representación sino por la “presentación”, es decir, la participación activa de todos los trabajadores, sin mediaciones. Por eso reivindicamos el siguiente oxímoron: los miembros de ATACA se representan a ellos mismos. Y si por algún motivo un miembro de ATACA debe llevar la voz colectiva del espacio, no llevará ningún mandato “liberado” sino un mandato “imperativo”, es decir, emitirá la voz colectiva sin ninguna distorsión, sin ningún margen de maniobra individual, algo que no entra en la cabeza de ningún sindicalista que acaudilla alguno de los sindicatos estructuralmente burocratizados acostumbrados como están a hacer “congresos de delegados”… ¡sin mandato!

Los sindicatos reproducen la lógica de dominación del capitalismo que tan bien explicitaron y explicaron Karl Marx, Max Weber y Mijail Bakunin, entre otros: es la misma especialización derivada de la división social del trabajo la que genera un ejército de burócratas que monopolizan funciones. ¿Acaso los sindicatos no son como Estados en miniatura, artefactos kafkianos especializados en frustrar la vitalidad de los ciudadanos/trabajadores? Los sindicatos, sobre todo después de la primera carnicería europea (1914-1918), se convirtieron en grandes corporaciones de miles de miembros que se extendieron en cada país con secciones en cada pueblo y en cada lugar de trabajo. Como el Estado, el Sindicato nombra funcionarios: secretarios y tesoreros conducen los asuntos de sus afiliados a nivel local y central. Ellos son los “jefes” de la clase obrera, quienes negocian con los capitalistas. Transcurrido algún tiempo, el Estado les concedió el monopolio legal de la “negociación colectiva” en nombre de sus “representados”. Y por ejercer esa especialización funcional han adquirido una destreza especial que les hace creer que son los únicos que podrían hacer la tarea, considerándose a sí mismos como un grupo específico -entre ellos se llaman “dirigentes del movimiento obrero”, por ejemplo-.

El comportamiento de la burocracia sindical es un reflejo de lo que ocurre (y ocurrió) en otros ámbitos de la vida social. Así, Robert Michels en su obra Los partidos políticos explicó la “ley de hierro de la oligarquía”: “En toda organización, ya sea un partido político, de gremio profesional u otra asociación de ese tipo, se manifiesta la tendencia aristocrática con toda claridad. (…) La organización es la que da origen al dominio de los elegidos sobre los electores, de los mandatarios sobre los mandantes, de los delegados sobre los delegadores. Quien dice organización, dice oligarquía”. Tomemos a otro teórico, el militante bolchevique Cristian Racovski, quien estando preso en una de las mazmorras de Stalin, explicó porqué surgió la burocracia soviética: la diferenciación al interior de la clase productora (los funcionarios que se arrogaban el ejercicio de la “dictadura del proletariado” en una formación económica asiática precapitalista compuesta por una amplia mayoría campesina) comenzó siendo “funcional” para convertirse en “social”; en 1928 Racovski no dudaba en situar a Stalin y a sus esbirros dentro de una capa privilegiada (cfr. Los peligros profesionales del poder).

Como la burocracia sindical siente un específico “espíritu de cuerpo”, no teme expresar sus intereses de capa privilegiada cada vez que se ve en apuros. Así, en mayo de 2016, el entonces titular de la CGT, Hugo Moyano, decía: “A nosotros [CGT] nadie nos dice lo que tenemos que hacer”, refiriéndose a otros sectores de la burocracia sindical (las dos CTA), periodistas y políticos que le pedían a la CGT un paro nacional como reacción al veto presidencial a la “ley de emergencia ocupacional”. Su hijo, Pablo Moyano, como un mantra repitió esas palabras el 8 de marzo de 2017, un día después de que él y otros burócratas sindicales escaparan de la multitud luego de un acto de la CGT en la ciudad de Buenos Aires: “Nadie aprieta a la CGT. La fecha [del paro] la va a poner la CGT”.

El secretario general de un sindicato central es un pez gordo, tan grande como el empleador capitalista (no es casual que al burócrata sindical argentino se lo llame “gordo” y que el burgués -no sólo en Argentina sino en todo el mundo- siempre aparezca mordazmente dibujado con traje, sombrero y bastón luciendo una panza enorme). El burócrata se sienta en una mesa y charla con el capitalista de igual a igual. Los funcionarios sindicales se convierten así en especialistas del trabajo sindical mientras los afiliados -alienados en sus lugares de trabajo- ni siquiera se enteran de las reuniones mantenidas entre el burócrata y el burgués. Los trabajadores no sólo no se enteran de lo que sus “representantes” hablan con los empresarios sino que engordan (física, simbólica y socialmente) al funcionariado sindical al pagar una cuota mensual al Sindicato; es decir, los trabajadores -muchas veces contra su voluntad- le pagan a los sindicalistas para que arreglen a sus espaldas con los capitalistas.

Nótese que hemos mencionado acciones que indican actos de habla que involucran la utilización, nada ingenua, del lenguaje: el término “pez gordo”, la charla del burócrata sobre una mesa, reuniones a espaldas de los afiliados, etc.

ATACA es una asociación de trabajadores horizontal, antiburocrática, sin dirigentes, sin representantes, sin liberados ni rentados: somos lo opuesto a un sindicato. Como no somos un sindicato, no apelamos a la estrategia de la “negociación”. Por eso no usamos la palabra “alerta” en ninguno de nuestros comunicados. Si ATACA decide actuar, no envía previamente “alertas”, simplemente ataca por medio de la acción directa, como hemos hecho en febrero, marzo y octubre de 2016, por ejemplo.

¿Acaso los sindicatos no son como Estados en miniatura, artefactos kafkianos especializados en frustrar la vitalidad de los ciudadanos/trabajadores?”

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ATACA critica y enfrenta a las patronales -sean estatales o no- que precarizan a los trabajadores en general y a los de museos en particular.

ATACA denuncia y combate a las patronales -sean estatales o no- que descuidan el patrimonio museístico.

Retomando el texto de Déotte con el que iniciamos la exposición, con esta declaración pública no sólo estamos registrando y archivando el acontecimiento: también estamos haciendo época.

¡Asambleas para decidir!

¡Acción directa para ganar!

¡Libertad de asociación para los trabajadores!

ATACA – Asamblea de Trabajadores Autoconvocados de Cultura de la Argentina

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ATACA con los trabajadores de AGR-Clarín

Semanas atrás, la Asamblea de Trabajadores Autoconvocados de Cultura de la Argentina (ATACA) tomó la iniciativa de juntar dinero para el fondo de lucha de los trabajadores de AGR-Clarín. Hoy fuimos a la planta gráfica ocupada por los trabajadores de AGR-Clarín y le entregamos el dinero recaudado junto con la siguiente nota:

Buenos Aires, 23 de marzo de 2017

ATACA (Asamblea de Trabajadores Autoconvocados de Cultura de la Argentina) se solidariza con la lucha de los trabajadores de AGR-Clarín. En la medida de nuestras posibilidades hemos difundido y seguiremos difundiendo todas las acciones que llevan a cabo y ahora, luego de juntar dinero entre trabajadores de cultura (de museos nacionales, universitarios, de la ciudad de Buenos Aires, Ministerio de Cultura de la Nación y otros lugares de trabajo), les entregamos la módica suma además de nuestro apoyo; apoyo y aporte al fondo de lucha que se suma a la solidaridad de clase proletaria que ya han recibido y seguirán recibiendo.

¡Viva la lucha de los trabajadores!

¡Solidaridad entre explotados!

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Museo Eduardo Sívori cerrado al público: incertidumbre entre los trabajadores

Antonio Berni - Chacareros (1935) (1)
ATACA estuvo el 11 de marzo en el evento organizado por Osvaldo Jalil y otros artistas plásticos en las puertas del Museo Eduardo Sívori para pedir por la restitución de Graciela Limardo y de los talleres que allí se desarrollaban.

Se confundían un poco, es verdad, los maratonistas y los nenes en pleno juego con el panorama colorido y bien dinámico de la puerta del Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori, el museo con mejor patrimonio artístico argentino de la ciudad de Buenos Aires: basta recordar la famosa obra “Chacareros” (1935) de Antonio Berni para evaluar su jerarquía.

El evento de Facebook citaba a las 16hs y apenas media hora después, cuando un compañero de ATACA se hizo presente, los numerosos asistentes al “reclamo” todavía estaban escribiendo sus frases de furia con marcadores de colores en los cuatro paneles de Durlock que tapan las entradas a las salas del museo. El patio vidriado que tanta circulación supo tener en estos casi 30 años de nueva arquitectura ahora se veía inexplicablemente abarrotado de gente. Si alguien no supiera nada creería que un evento de la magnitud de la “Noche de los Museos” se estaba llevando a cabo. No tan lejos en el tiempo, a esta multitud la había convocado el mal accionar del Gobierno de Buenos Aires. ¿Qué pasó? Eso fuimos a averiguar, hablando primero con trabajadores del museo ahí presentes.

Aproximadamente desde el mes de diciembre de 2016 el museo entró en un proceso de reformas de las salas C, D y Cripta (como se las denomina internamente) para ampliar sus espacios expositivos. Pero el problema no fue estrictamente ese: aun cuando se tuvieron que suspender gran parte de los talleres, es sabido que el museo precisa de una ampliación de sus espacios expositivos ya que esa carencia le imposibilita, por ejemplo, exhibir su patrimonio estable al mismo tiempo que organiza y dispone las diversas exhibiciones temporarias regulares u ocasionales (Salón Manuel Belgrano, Premio Estímulo de Fotografía Francisco Ayerza, etc.).

El conflicto más grave devino cuando hace unas semanas atrás, sin haber sido terminadas las obras de la parte posterior del museo, se anularon las entradas a las salas A y B -que para ese momento contaban con exhibición- con el mismo objetivo de reacondicionarlas. Si bien es cierto que gran parte de la estructura edilicia del museo tiene severos problemas de infraestructura (ya desde el inicio del gobierno macrista en la ciudad) que, por ejemplo, inundan el hall central y las áreas de trabajo del personal cuando llueve, por otro lado cerrar al mismo tiempo las salas A, B, C, D y Anexa es lo mismo que cerrar TODOS LOS ESPACIOS DE EXHIBICIÓN DEL MUSEO. De esa manera, esta primera etapa de obras llevada adelante por el actual Director General de Museos Guillermo Alonso (ex director del Museo Nacional de Bellas Artes entre 2007 y 2013) cerró “de hecho” el museo al público, habilitando solamente la entrada a la Tienda y a la Confitería, ambas bajo usufructo de la Asociación de Amigos del Museo Sívori.

Mientras escuchábamos esto alguien decía a nuestro lado que la “Sede Scalabrini” del museo (Scalabrini Ortiz 851), donde también se llevaban adelante otros cursos de formación artística, había sido cerrada y nadie sabía nada sobre su futuro. Es que, en gran parte, uno de los interrogantes que tenían los artistas ahí presentes, talleristas a tiempo completo en la institución, era el futuro de sus trabajos ya que el espacio donde solían dar esos talleres ahora estaba completamente lleno de escombros, polvo y nuevas distribuciones. ¿Se los incluiría en el nuevo diseño del museo? Nadie tenía una respuesta: ni ahí en aquel momento ni en las dos últimas semanas cuando se encendió la llama del conflicto.

La pregunta socarrona de ATACA vino casi automática a cada uno de los trabajadores con que dialogamos: “¿Y el sindicato? ¿Les dice algo?”. La respuesta es completamente NULA, la responda quien la responda. Pero el conflicto no termina ahí ya que había una de las cartas que los trabajadores del museo tampoco podían jugar: la del reclamo a la Dirección del Museo. Al revés de lo que sucedió allá por febrero de 2016 cuando nació ATACA frente la rabia de los despidos (cuando los trabajadores de cada espacio museístico elevamos reclamos por escrito a nuestros respectivos directores exigiéndoles una reacción, una postura y una respuesta ante la marea de despidos) en el Sívori este proceder es imposible ya que el espacio de la Dirección quedó completamente vacante en estas horas. La directora interina Graciela Limardo (anteriormente responsable de Extensión Educativa y de Museografía del mismo museo), que asumió con un contrato de locación de obra cuando la milenaria directora Larrañaga abandonó su puesto en agosto de 2015, fue “destituida” por Guillermo Alonso por medio de una nota en la cual se decretaba el nombramiento de Teresa Riccardi a cargo de la dirección del Museo Sívori.

Queda en revisión cuánto de esto sabía que sucedería la propia Limardo, ya que su contrato, como todo contrato anual, finalizaba en el mes de diciembre, y cuando -según alegan quienes reclamaban por ella en ese momento en el museo- el propio Alonso había “prometido de palabra su continuidad”. Esa es la principal razón por la cual ubicamos el término destituida entre comillas, ya que el ejercicio de ese cargo no era efectivo y pendía de un hilo desde diciembre de 2016. De hecho una de las notas de Alonso solicitando la designación de Riccardi al frente del museo tiene fecha del 10 de febrero, es decir, más de un mes antes del conflicto.

Esto es aún más curioso cuando en la gran nota laudatoria de La Nación al momento de asumir Alonso como Director General de Museos, se destacaba que “la otra meta es concursar las direcciones de los museos porteños y organizar sus gestiones para que cuenten cada uno con un director general, un director artístico y un director de administración. Por estos días, sólo dos museos tienen directores provisionales: el Museo Eduardo Sívori y el Museo del Humor (Muhu)” (http://www.lanacion.com.ar/1868337-guillermo-alonso-con-planes-ambiciosos-para-sus-joyas).

Pero poco importan a ATACA las rencillas políticas de los altos cargos de las instituciones cuando lo que abandonan es a sus propios trabajadores. Porque lo que verdaderamente nos importa es que mientras los “autoconvocados” en la puerta del Sïvori pedían por la “Restitución de Limardo y los talleres” (según rezaba el título del evento en Facebook), los mismos trabajadores del Museo Sívori estaban ahí observando el acto de reclamo cuando ni ellos mismos sabían qué hacer, cuándo abrir o cómo y dónde seguirían trabajando. El verdadero abandono lo estaban y lo están sufriendo los trabajadores del museo, no sólo la directora y los talleristas.

Desde ATACA creemos que la mejor respuesta a esa incertidumbre general que nos planteaban los trabajadores del museo Sívori está en esa misma imagen que Berni pintó en “Chacareros”, la de la asamblea. Acompañamos cualquier movimiento, por ínfimo que sea, en el cual los propios trabajadores busquen las respuestas, exijan conclusiones y mantengan la constancia de llevar adelante sus propios destinos.

Buenos Aires, 14 de marzo de 2017