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Página/12 y el lenguaje de las luchas obreras

Buenos Aires, 30 de marzo de 2017

El sábado 18 de marzo en la edición impresa de Página/12 fue publicada “Del cierre de salas al maltrato laboral”, nota donde se menciona la situación edilicia y laboral que acontece actualmente en los museos Sívori y Palais de Glace. Ese mismo día la nota apareció reproducida en la web del diario. En la nota, que se basaba en dos comunicados -uno publicado por ATACA, el otro por la Asamblea de Trabajadores del Palais de Glace-, se utilizaron expresiones aparentemente textuales (porque en la reseña periodística estaban entrecomilladas) que estarían en la crónica sobre la situación de los trabajadores del Sívori y en la declaración de la Asamblea del Palais. El diario afirmaba que los trabajadores estaban en situación de “alerta” y denunciaban “persecución laboral”: ninguna de las expresiones entrecomilladas figura en ninguno de los dos comunicados.

Ante esta situación, el 20 de marzo ATACA resolvió comunicarse con la periodista que firmó la nota para pedirle ejercer el derecho de réplica en la edición impresa del diario. Muy amablemente, la periodista se comprometió a gestionar el pedido ante el editor responsable de la sección del diario donde se publicó la nota.

El jueves 23 de marzo las expresiones erróneamente adjudicadas desaparecieron de la versión alojada en la web del diario (y una de esas palabras, “persecución”, fue cambiada por la que realmente figura en uno de los comunicados: “precarización”). Pero el mismo día la periodista nos comunicó que el editor nos negaba el derecho de réplica porque -según él- no hubo ninguna injuria, las palabras ya se habían cambiado en la página de Internet y las notas de la web del diario son leídas por más del 90% del total de sus lectores. No nos quedamos contentos con la respuesta porque la nota había aparecido en papel -y la versión impresa es inmodificable-, además de que la mayoría de quienes ya habían leído la nota en su versión digital no volvería a leer una noticia envejecida, y a la periodista le dijimos que insistíamos en nuestro pedido de ejercer el derecho de réplica con una breve nota a publicarse en alguna edición no electrónica del diario. El tiempo pasó y no obtuvimos ninguna respuesta. En consecuencia, ejerceremos aquí nuestro derecho de réplica con esta respuesta pública por medio de una crítica cultural que también es política.

En nuestro análisis trataremos de referirnos a “el diario” o a “Página/12” y no a la periodista o el editor. Esto será así porque quizá la autora de las inexactitudes no haya sido la periodista sino la persona que editó su nota; y como la nota fue publicada en Página/12 nos referiremos al diario como “sujeto” de nuestra interpelación.

Afirmar inexactitudes violenta uno de los pilares éticos del oficio periodístico, que es comunicar lo que realmente expresan las fuentes de información. En este caso, las fuentes de información eran escritas -dos comunicados públicos-, por lo que no había margen para ninguna interpretación. Así, pues, diremos lo que en realidad ocurrió sin ningún eufemismo: el diario inventó palabras que no están en las fuentes de información.

Apenas iniciada la nota, se leen expresiones equívocas: se dice que ATACA publicó un comunicado sobre la situación del Sívori y otro sobre el Palais de Glace. Para evitar malentendidos, aclaramos que fue la Asamblea de Trabajadores del Palais de Glace quien elaboró una declaración y la publicó en su blog (https://trabajadorespalais.wordpress.com/2017/03/14/27-declaracion-de-la-asamblea-de-trabajadores-del-palais-de-glace-ante-el-maltratoprecarizacion-laboral-y-ahondamiento-de-la-carestia-de-vida/); ATACA, por su parte, redactó una crónica sobre la situación del Museo Sívori y la publicó en su blog: https://laculturanoseachica.wordpress.com/2017/03/15/museo-eduardo-sivori-cerrado-al-publico-incertidumbre-entre-los-trabajadores/.

Para confrontar nuestros dichos con los de Página/12, anexamos como imagen a este comunicado la copia de la noticia publicada en papel el 18 de marzo de 2017.

El diario afirmaba que los trabajadores estaban en situación de ‘alerta’ y denunciaban ‘persecución laboral’: ninguna de las expresiones entrecomilladas figura en ninguno de los dos comunicados”

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La palabra escrita (y en este caso impresa) se da en un plano libre de contextos, autónomo, pues su discurso no puede ponerse en duda ni cuestionarse directamente como sí sucede en el lenguaje oral: de ahí la existencia dilatada y a contratiempo de los “derecho a réplica” que pocas veces tienen el efecto necesario, menos aún cuando se trata de un diario, un soporte de comunicación que vive del día a día, donde lo sucedido la semana pasada quizá hoy haya perdido relevancia: toda “noticia de ayer” impresa es usada para envolver pescados, huevos y otras mercancías. Así, un “derecho a réplica” es un “derecho legado” de un modo casi burlesco. ATACA pretende correrse de la instantaneidad periodística donde la palabra pasa volando como un escupitajo ágil y despreocupado. En cambio, nos interesa, reclama, urge y (pre)ocupa el uso de las palabras. Elegimos ciertas palabras y luchamos con ellas porque estamos inmersos en un mundo cuyo sentido se construye -entre otras cosas- con vocablos: unas venidas de alguna lengua extraña, otras sugeridas por grupos sociales dominantes e incorporadas a la lengua popular de los dominados, muchas atadas a imágenes, varias ancladas en precisos momentos históricos, pocas que nos llevan al futuro con dulzura. Es por ello que, o hacemos uso de ellas sin importar sus procedencias y derroteros, o las analizamos en detalle para escudriñar sentidos y utilizarlas como un arma crítica.

ATACA pretende correrse de la instantaneidad periodística donde la palabra pasa volando como un escupitajo ágil y despreocupado. En cambio, nos interesa, reclama, urge y (pre)ocupa el uso de las palabras”

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En el libro La época de los aparatos, Jean-Louis Déotte ensaya una historización de la configuración de la cultura capitalista. Para tan magna pretensión histórica, elabora el concepto de “época”. ¿Qué es una época? La manera de registrar y de archivar el acontecimiento, escribe Déotte. Así, el punto de partida de la modernidad -europea porque en ese espacio geográfico emergió el capitalismo- es la invención de la “perspectiva” en la Italia renacentista del siglo XV, a la que le siguieron -continúa Déotte- la camera obscura en el siglo XVII, el aparato cultural formado en torno a lo museístico a fines del siglo XVIII, el fotográfico en el transcurso del siglo XIX y el cinematográfico y el psicoanalítico en el siglo XX.

No es casual que hayamos elegido el libro de este filósofo e historiador del arte conocido por articular lo museístico con la memoria, el arte con la política: la mayoría de los activistas de ATACA trabaja en museos y es desde nuestra práctica laboral que articulamos arte y política. El arte y la política nos interpelan como sujetos culturales. No en vano la modernidad burguesa se funda y se funde en la igualdad artística y política: la invención cultural del museo fue contemporánea a la revolución francesa de 1789, es decir, obreros y capitalistas fungían como ciudadanos políticos y estéticos al mismo tiempo.

Las naciones europeas han sido instituidas no sólo por el dispositivo del Estado y de la lengua, sino además por otros aparatos como el museo y la invención de los archivos y del patrimonio en los siglos XVIII y XIX”, escribe Déotte. La temporalidad del museo posibilita la escritura de la historia, en particular la del arte: el patrimonio constituye el archivo del historiador. El archivo hace “aparecer”. Pero en algún momento del siglo XX las cosas se reconfiguran, por eso Déotte introduce las apariencias de la época actual, que es la de la desaparición. Para conceptualizar la “época de la desaparición”, Déotte acude a Hannah Arendt, quien sugirió como novedad política de los años 1930-1950 la desaparición en masa. La correspondencia estética de la desaparición política es la poética “desaparicionista”, dice el autor francés.

Es casual que el 23 de marzo de 2017 -un día antes de la conmemoración del último golpe militar de Estado que pasó a la historia mundial por haber desaparecido a miles de personas- Página/12 nos haya hecho saber que con la desaparición de ciertas palabras en la versión electrónica de la nota daba por subsanado el asunto. Y aunque la fecha sea casual, coincide -no casualmente- con la época y el espacio digital que transitamos como ciudadanos políticos y estéticos. En efecto, con el advenimiento de lo “digital” -nos recuerda Déotte- desaparece la superficie de inscripción de signos, de ahí que “lo desaparecido no tiene archivo”. Déotte pone como ejemplo a la fotografía analógica: aquí la imagen latente se revelaba haciendo al mismo tiempo “archivo” -copia en papel, documento-, mientras que la fotografía digital no se revela. En la era digital, desaparecidas de la nota original las expresiones antes apuntadas -“alerta”, “persecución”-, Página/12 cree haber solucionado sus “errores” periodísticos. Aunque desaparecidas de la vista digital, ¿ignora Página/12 que la memoria permanece en forma de documento, el diario impreso en papel, por caso? Se sabe que un documento es el testimonio material de un hecho. Ese documento, junto con otros, forman un archivo. El archivo conforma un patrimonio. ¡Todo esto lo sabemos muy bien los trabajadores de museos, bibliotecas y archivos que conformamos ATACA!

En un posible archivo del futuro, esas palabras -“alerta”, “persecución”- quedarán en el diario impreso como realmente dichas por ATACA…

(No lo dice Déotte, pero hasta en la “cultura digital” existe la memoria, aunque permanezca oculta: tal es el significado de la palabra francesa “caché”; si se quisiera se podría descubrir esa memoria informática caché porque también la superficie digital -Internet en este caso- está saturada de paisajes palimpsésticos.)

En el plano artístico-cultural del mundo museístico, el patrimonio constituye la memoria colectiva -de un pueblo, de un Estado, de una clase dominante, etc.-. En el plano político, “el desaparecido no es un ausente, pues no está vivo ni muerto, sino un fantasma”, continúa el filósofo. En estos días de “siluetazos”, “marcha de antorchas” y otros rituales fantasmáticos civilreligiosos que honran a las víctimas pero sobre todo recrean un sinfín de ejercicios de la “memoria” alrededor del 41er aniversario del último golpe militar de Estado, es inevitable asociar la densidad cultural que expresan las palabras escritas por el pensador francés con la densidad política expresada oralmente por el genocida Videla en 1979: “el desaparecido no tiene entidad, no está, ni muerto ni vivo”. (Videla combinó el vocabulario con inteligencia: “entidad” viene del latín entitas, cualidad de ser, que es, que existe.)

En la época digital del temprano siglo XXI, Página/12 cree archivar el acontecimiento con la desaparición de ciertas palabras cuya inserción en la nota -veremos después- no son para nada casuales ni inocentes. Parafraseando cierto canto popular entonado con frecuencia cada 24 de marzo en Plaza de Mayo, diremos que “no hubo errores, no hubo excesos” de parte de Página/12 sino una -quizás inconsciente por normalizada- intención política en el marco de una poética “desaparicionista”.

En efecto, con el advenimiento de lo ‘digital’ -nos recuerda Déotte- desaparece la superficie de inscripción de signos, de ahí que ‘lo desaparecido no tiene archivo’. (…) En la era digital, desaparecidas de la nota original las expresiones antes apuntadas –‘alerta’, ‘persecución’-, Página/12 cree haber solucionado sus ‘errores’ periodísticos”

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La nota (la que quedó en la versión impresa, no en el palimpsesto digital) dice que los trabajadores denunciaron “persecución laboral”. Ni en el comunicado de ATACA ni en la declaración de la Asamblea de Trabajadores del Palais de Glace fue mencionada ninguna “persecución laboral”. Ensayaremos una explicación de porqué Página/12 dijo esto.

Nos detenemos en la palabra escrita -y más aún en aquella inmodificable como es la del diario impreso en papel- por varias razones. Muchos pensadores han atestiguado sobre el rol de la escritura en distintas civilizaciones, pero seguiremos aquí las ideas de Claude Lévi-Strauss expuestas en su libro Tristes trópicos. Fue este antropólogo francés quien descubrió que la escritura (mucho después de los otros grandes inventos de la humanidad neolítica) acompañó el grave proceso de formación de las ciudades y de los imperios, es decir, “la integración de un número considerable de individuos en un sistema político, y su jerarquización en castas y en clases”. Por eso para Lévi-Strauss la escritura “parece favorecer la explotación de los hombres antes que su iluminación” (mientras que sus usos intelectuales y estéticos son de aparición secundaria).

Bajo esta luz, sabemos que el periodismo, como género literario, poco tiene que ver con la producción estética, aunque mucho tiene que ver con la dominación y la formación de realidades supuestas. En este sentido, en Variaciones sobre la escritura Roland Barthes plantea que la escritura “separó a los iniciados de aquellos que no lo eran (…) representó la propiedad (…) y la distinción”. Lévi-Strauss, en su citado libro, refuerza la afirmación de Barthes: “Si la escritura no bastó para consolidar los conocimientos, era quizás indispensable para fortalecer las dominaciones”. Pero, ¿de qué dominaciones estamos hablando desde ATACA? Claramente no referimos a las dominaciones establecidas por las castas gobernantes en las ciudades-Estado de la mesopotamia asiática donde el uso de la escritura configuró un modo de distinción. Sí hablamos de la palabra que consolida modos de dominación del “movimiento obrero”. Para conseguir perpetuar la “unidad y organización” del movimiento (o mejor dicho, de los movimientos) es necesario homogeneizar las palabras con las que se los describe y hasta los lenguajes que habla este movimiento cuyo sujeto (el obrero) está sujetado socialmente -tanto en términos económicos como políticos- con la intención de interpelarlos para los fines dominantes -de la burguesía y su Estado, en este caso-. De allí se desprende que el diario Página/12 emplee palabras conocidas, rápidamente utilizables, añejamente construidas durante el último gran proceso de dominación semántica sufrido por la clase obrera, es decir, durante el peronismo (circa 1945-1952).

Es sabido que el diario es vocero periodístico del antimacrismo en general y del peronismo -sobre todo kirchnerista- en particular. Así, a principios del año pasado, cuando se produjeron los despidos masivos en el Estado nacional, en sus crónicas/entrevistas/notas/editoriales solía deslizarse que los despidos estaban enmarcados en una “persecución laboral”, persecución que en ocasiones solían adjetivar como “ideológica”. ATACA se encargó de explicar en varios comunicados (cualquiera los puede leer en nuestro blog) que esos despidos fueron consecuencia de una política gubernamental deliberada que arrasó con una ingente cantidad de trabajadores y que en verdad no hubo -salvo unas decenas de casos- “persecución laboral” sino despidos sin ninguna persecución previa. Es sabido que el 29 de enero de 2016, imprevistamente, se produjeron centenares de despidos en el Ministerio de Cultura de la Nación -antes había ocurrido lo mismo en el Centro Cultural Kirchner y en otras dependencias estatales-, lo que invalida el argumento de “persecución laboral” (remarcamos: no negamos que haya habido algunos casos de persecución, pero no fue la norma).

El mismo lenguaje (“el gobierno persigue laboralmente”, “es una persecución abierta”) fue utilizado durante todo 2016 por ATE Capital, sindicato cuya Comisión Directiva el 14 de septiembre del año pasado recibió en su sede gremial a la expresidente Cristina Fernández. En esa ocasión el secretario general de ATE Capital, en una “Carta a los compañeros y compañeras de ATE sobre la visita de Cristina”, dijo: “Cristina Fernández de Kirchner representa la transformación política, el Estado al servicio del pueblo y el valor de la democracia frente a los poderes fácticos. […] La inclusión social que logramos como piso nos dejó un enorme saldo de conciencia y dignidad que no vamos a dejar que nos arrebaten”. Es oportuno volver a remarcar que para los trabajadores de ATACA el “piso” de esa “inclusión social” fue la precarización laboral que el Estado nacional empleador expandió exponencialmente durante el kirchnerismo, unos contratos basura llamados “locación de obra y de servicios” que facilitaron al gobierno macrista despedir masivamente a miles de trabajadores estatales, por ejemplo; para ATE Capital la consolidación de la precarización laboral durante el kirchnerismo es sinónimo de “dignidad”, para ATACA no.

La línea editorial de Página/12 es similar a la línea político-sindical de la burocracia sindical peronista de ATE Capital: “Macri nos condena en el infierno mientras en el paraíso kirchnerista estábamos estupendamente bien”, parecieran decirnos. Pero tanto en el kirchnerismo como en el macrismo los explotados la pasamos pésimo: inflación, tercerización y precarización laboral, desocupación y represión son situaciones corrientes desde hace más de doce años.

Pero, ¿de qué dominaciones estamos hablando desde ATACA? (…) hablamos de la palabra que consolida modos de dominación del ‘movimiento obrero’. Para conseguir perpetuar la ‘unidad y organización’ del movimiento (o mejor dicho, de los movimientos) es necesario homogeneizar las palabras con las que se los describe”

ATACA se encargó de explicar en varios comunicados (cualquiera los puede leer en nuestro blog) que esos despidos fueron consecuencia de una política gubernamental deliberada que arrasó con una ingente cantidad de trabajadores y que en verdad no hubo -salvo unas decenas de casos- ‘persecución laboral’ sino despidos sin ninguna persecución previa”

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Tanto en el comunicado de la Asamblea de Trabajadores del Palais de Glace como en el de ATACA no se menciona en ningún momento que los trabajadores estén en “situación de ‘alerta’”. El año pasado, con motivo de la edición de “La noche de los museos” que organiza el Estado de la ciudad de Buenos Aires, Página/12 publicó una entrevista con dos trabajadores que integran el colectivo ATACA, donde se indicó que los trabajadores “se declaran en estado de ‘alerta’” cuando los mencionados trabajadores de ATACA en ningún momento utilizaron la palabra “alerta” ni es una palabra que figure en los comunicados públicos de ATACA (cfr. https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-40405-2016-10-29.html). Como se puede apreciar, no es una novedad que el diario Página/12 invente palabras que no fueron dichas…

Diremos que es habitual en el lenguaje de la burocracia sindical utilizar la expresión “alerta”. Así, al momento de escribir este comunicado, una simple búsqueda en Internet arrojó el siguiente resultado por orden de aparición: “La Asociación Bancaria declaró ‘el estado de alerta y movilización’” (infobae.com, 27/1/2017); “ATSA declaró el Estado de Alerta y Movilización” (elfueguino.com.ar, 17/3/2017); “SADOP declaró hoy el estado de ‘alerta y movilización’” (nacionalypopular.com, 2/2/2017); “Camioneros se declara en ‘estado de alerta y movilización’” (lanacion.com.ar, 14/12/2015); “Ganancias: la CTA se declaró en ‘estado de alerta y movilización’” (ambito.com, 10/12/2016). En esta búsqueda automática no encontramos una sola mención de “alerta y movilización” asignada a nada que no sean comunicados de sindicatos y a nadie que no sea un agente de los sindicatos. No es raro: así se expresa el sindicalismo “dialoguista” (“El diálogo es lo que nosotros buscamos y que el presidente nos diga en una mesa, conjuntamente con los empresarios, qué camino va a ser” dice Télam -3/2/2017- que dijo el secretario general de la UTA Roberto Fernández), de “negociación” (“Estamos negociando todos los despidos” de trabajadores estatales, decía el secretario general de ATE Capital Daniel Catalano en Página/12 el 25/1/2016), generalmente altamente burocratizado, que sojuzga a los trabajadores en Argentina desde 1945: ¿quién no leyó/escuchó alguna vez a algún burócrata sindical en 1947, 1958, 1966, 1973, 1988, 1997, 2002 o 2011 expresar “los trabajadores estamos en alerta: si no se da una pronta solución a nuestros reclamos nos veremos obligados a implementar una medida de fuerza”? Que Página/12 utilice ese tipo de lenguaje, ¿se deberá quizás a que Víctor Santa María -capitalista dueño del diario y presidente del Partido Justicialista de la ciudad de Buenos Aires- maneja a la perfección ese tipo de expresiones porque desde hace 20 años es secretario general del SUTERH -sindicato que se arroga la representación de todos los trabajadores de edificios-, además de secretario de estadísticas de la CGT? Como sea, ATACA no usa ese lenguaje: el lector puede comprobarlo con sus propios ojos si lee el comunicado sobre el Museo Sívori (y la Asamblea de Trabajadores del Palais de Glace tampoco usa esas grafías, como se puede apreciar no sólo en la declaración del 13 de marzo de 2017 sino en anteriores, todas alojadas en su blog).

Desde todo punto de vista, respecto de la burocracia sindical, ATACA está situada a 180°. Por ejemplo: mientras la burocracia sindical es verticalista, ATACA es horizontalista, toma sus decisiones en Asamblea.

El esquema verticalista de todos los sindicatos legales de Argentina y de la mayoría de ellos en el resto del mundo es el de la democracia capitalista: se basa en la “representación” de sus afiliados (que es la de los “ciudadanos” en el juego electoral macro-político). ATACA no aboga por la representación sino por la “presentación”, es decir, la participación activa de todos los trabajadores, sin mediaciones. Por eso reivindicamos el siguiente oxímoron: los miembros de ATACA se representan a ellos mismos. Y si por algún motivo un miembro de ATACA debe llevar la voz colectiva del espacio, no llevará ningún mandato “liberado” sino un mandato “imperativo”, es decir, emitirá la voz colectiva sin ninguna distorsión, sin ningún margen de maniobra individual, algo que no entra en la cabeza de ningún sindicalista que acaudilla alguno de los sindicatos estructuralmente burocratizados acostumbrados como están a hacer “congresos de delegados”… ¡sin mandato!

Los sindicatos reproducen la lógica de dominación del capitalismo que tan bien explicitaron y explicaron Karl Marx, Max Weber y Mijail Bakunin, entre otros: es la misma especialización derivada de la división social del trabajo la que genera un ejército de burócratas que monopolizan funciones. ¿Acaso los sindicatos no son como Estados en miniatura, artefactos kafkianos especializados en frustrar la vitalidad de los ciudadanos/trabajadores? Los sindicatos, sobre todo después de la primera carnicería europea (1914-1918), se convirtieron en grandes corporaciones de miles de miembros que se extendieron en cada país con secciones en cada pueblo y en cada lugar de trabajo. Como el Estado, el Sindicato nombra funcionarios: secretarios y tesoreros conducen los asuntos de sus afiliados a nivel local y central. Ellos son los “jefes” de la clase obrera, quienes negocian con los capitalistas. Transcurrido algún tiempo, el Estado les concedió el monopolio legal de la “negociación colectiva” en nombre de sus “representados”. Y por ejercer esa especialización funcional han adquirido una destreza especial que les hace creer que son los únicos que podrían hacer la tarea, considerándose a sí mismos como un grupo específico -entre ellos se llaman “dirigentes del movimiento obrero”, por ejemplo-.

El comportamiento de la burocracia sindical es un reflejo de lo que ocurre (y ocurrió) en otros ámbitos de la vida social. Así, Robert Michels en su obra Los partidos políticos explicó la “ley de hierro de la oligarquía”: “En toda organización, ya sea un partido político, de gremio profesional u otra asociación de ese tipo, se manifiesta la tendencia aristocrática con toda claridad. (…) La organización es la que da origen al dominio de los elegidos sobre los electores, de los mandatarios sobre los mandantes, de los delegados sobre los delegadores. Quien dice organización, dice oligarquía”. Tomemos a otro teórico, el militante bolchevique Cristian Racovski, quien estando preso en una de las mazmorras de Stalin, explicó porqué surgió la burocracia soviética: la diferenciación al interior de la clase productora (los funcionarios que se arrogaban el ejercicio de la “dictadura del proletariado” en una formación económica asiática precapitalista compuesta por una amplia mayoría campesina) comenzó siendo “funcional” para convertirse en “social”; en 1928 Racovski no dudaba en situar a Stalin y a sus esbirros dentro de una capa privilegiada (cfr. Los peligros profesionales del poder).

Como la burocracia sindical siente un específico “espíritu de cuerpo”, no teme expresar sus intereses de capa privilegiada cada vez que se ve en apuros. Así, en mayo de 2016, el entonces titular de la CGT, Hugo Moyano, decía: “A nosotros [CGT] nadie nos dice lo que tenemos que hacer”, refiriéndose a otros sectores de la burocracia sindical (las dos CTA), periodistas y políticos que le pedían a la CGT un paro nacional como reacción al veto presidencial a la “ley de emergencia ocupacional”. Su hijo, Pablo Moyano, como un mantra repitió esas palabras el 8 de marzo de 2017, un día después de que él y otros burócratas sindicales escaparan de la multitud luego de un acto de la CGT en la ciudad de Buenos Aires: “Nadie aprieta a la CGT. La fecha [del paro] la va a poner la CGT”.

El secretario general de un sindicato central es un pez gordo, tan grande como el empleador capitalista (no es casual que al burócrata sindical argentino se lo llame “gordo” y que el burgués -no sólo en Argentina sino en todo el mundo- siempre aparezca mordazmente dibujado con traje, sombrero y bastón luciendo una panza enorme). El burócrata se sienta en una mesa y charla con el capitalista de igual a igual. Los funcionarios sindicales se convierten así en especialistas del trabajo sindical mientras los afiliados -alienados en sus lugares de trabajo- ni siquiera se enteran de las reuniones mantenidas entre el burócrata y el burgués. Los trabajadores no sólo no se enteran de lo que sus “representantes” hablan con los empresarios sino que engordan (física, simbólica y socialmente) al funcionariado sindical al pagar una cuota mensual al Sindicato; es decir, los trabajadores -muchas veces contra su voluntad- le pagan a los sindicalistas para que arreglen a sus espaldas con los capitalistas.

Nótese que hemos mencionado acciones que indican actos de habla que involucran la utilización, nada ingenua, del lenguaje: el término “pez gordo”, la charla del burócrata sobre una mesa, reuniones a espaldas de los afiliados, etc.

ATACA es una asociación de trabajadores horizontal, antiburocrática, sin dirigentes, sin representantes, sin liberados ni rentados: somos lo opuesto a un sindicato. Como no somos un sindicato, no apelamos a la estrategia de la “negociación”. Por eso no usamos la palabra “alerta” en ninguno de nuestros comunicados. Si ATACA decide actuar, no envía previamente “alertas”, simplemente ataca por medio de la acción directa, como hemos hecho en febrero, marzo y octubre de 2016, por ejemplo.

¿Acaso los sindicatos no son como Estados en miniatura, artefactos kafkianos especializados en frustrar la vitalidad de los ciudadanos/trabajadores?”

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ATACA critica y enfrenta a las patronales -sean estatales o no- que precarizan a los trabajadores en general y a los de museos en particular.

ATACA denuncia y combate a las patronales -sean estatales o no- que descuidan el patrimonio museístico.

Retomando el texto de Déotte con el que iniciamos la exposición, con esta declaración pública no sólo estamos registrando y archivando el acontecimiento: también estamos haciendo época.

¡Asambleas para decidir!

¡Acción directa para ganar!

¡Libertad de asociación para los trabajadores!

ATACA – Asamblea de Trabajadores Autoconvocados de Cultura de la Argentina

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ATACA con los trabajadores de AGR-Clarín

Semanas atrás, la Asamblea de Trabajadores Autoconvocados de Cultura de la Argentina (ATACA) tomó la iniciativa de juntar dinero para el fondo de lucha de los trabajadores de AGR-Clarín. Hoy fuimos a la planta gráfica ocupada por los trabajadores de AGR-Clarín y le entregamos el dinero recaudado junto con la siguiente nota:

Buenos Aires, 23 de marzo de 2017

ATACA (Asamblea de Trabajadores Autoconvocados de Cultura de la Argentina) se solidariza con la lucha de los trabajadores de AGR-Clarín. En la medida de nuestras posibilidades hemos difundido y seguiremos difundiendo todas las acciones que llevan a cabo y ahora, luego de juntar dinero entre trabajadores de cultura (de museos nacionales, universitarios, de la ciudad de Buenos Aires, Ministerio de Cultura de la Nación y otros lugares de trabajo), les entregamos la módica suma además de nuestro apoyo; apoyo y aporte al fondo de lucha que se suma a la solidaridad de clase proletaria que ya han recibido y seguirán recibiendo.

¡Viva la lucha de los trabajadores!

¡Solidaridad entre explotados!

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Museo Eduardo Sívori cerrado al público: incertidumbre entre los trabajadores

Antonio Berni - Chacareros (1935) (1)
ATACA estuvo el 11 de marzo en el evento organizado por Osvaldo Jalil y otros artistas plásticos en las puertas del Museo Eduardo Sívori para pedir por la restitución de Graciela Limardo y de los talleres que allí se desarrollaban.

Se confundían un poco, es verdad, los maratonistas y los nenes en pleno juego con el panorama colorido y bien dinámico de la puerta del Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori, el museo con mejor patrimonio artístico argentino de la ciudad de Buenos Aires: basta recordar la famosa obra “Chacareros” (1935) de Antonio Berni para evaluar su jerarquía.

El evento de Facebook citaba a las 16hs y apenas media hora después, cuando un compañero de ATACA se hizo presente, los numerosos asistentes al “reclamo” todavía estaban escribiendo sus frases de furia con marcadores de colores en los cuatro paneles de Durlock que tapan las entradas a las salas del museo. El patio vidriado que tanta circulación supo tener en estos casi 30 años de nueva arquitectura ahora se veía inexplicablemente abarrotado de gente. Si alguien no supiera nada creería que un evento de la magnitud de la “Noche de los Museos” se estaba llevando a cabo. No tan lejos en el tiempo, a esta multitud la había convocado el mal accionar del Gobierno de Buenos Aires. ¿Qué pasó? Eso fuimos a averiguar, hablando primero con trabajadores del museo ahí presentes.

Aproximadamente desde el mes de diciembre de 2016 el museo entró en un proceso de reformas de las salas C, D y Cripta (como se las denomina internamente) para ampliar sus espacios expositivos. Pero el problema no fue estrictamente ese: aun cuando se tuvieron que suspender gran parte de los talleres, es sabido que el museo precisa de una ampliación de sus espacios expositivos ya que esa carencia le imposibilita, por ejemplo, exhibir su patrimonio estable al mismo tiempo que organiza y dispone las diversas exhibiciones temporarias regulares u ocasionales (Salón Manuel Belgrano, Premio Estímulo de Fotografía Francisco Ayerza, etc.).

El conflicto más grave devino cuando hace unas semanas atrás, sin haber sido terminadas las obras de la parte posterior del museo, se anularon las entradas a las salas A y B -que para ese momento contaban con exhibición- con el mismo objetivo de reacondicionarlas. Si bien es cierto que gran parte de la estructura edilicia del museo tiene severos problemas de infraestructura (ya desde el inicio del gobierno macrista en la ciudad) que, por ejemplo, inundan el hall central y las áreas de trabajo del personal cuando llueve, por otro lado cerrar al mismo tiempo las salas A, B, C, D y Anexa es lo mismo que cerrar TODOS LOS ESPACIOS DE EXHIBICIÓN DEL MUSEO. De esa manera, esta primera etapa de obras llevada adelante por el actual Director General de Museos Guillermo Alonso (ex director del Museo Nacional de Bellas Artes entre 2007 y 2013) cerró “de hecho” el museo al público, habilitando solamente la entrada a la Tienda y a la Confitería, ambas bajo usufructo de la Asociación de Amigos del Museo Sívori.

Mientras escuchábamos esto alguien decía a nuestro lado que la “Sede Scalabrini” del museo (Scalabrini Ortiz 851), donde también se llevaban adelante otros cursos de formación artística, había sido cerrada y nadie sabía nada sobre su futuro. Es que, en gran parte, uno de los interrogantes que tenían los artistas ahí presentes, talleristas a tiempo completo en la institución, era el futuro de sus trabajos ya que el espacio donde solían dar esos talleres ahora estaba completamente lleno de escombros, polvo y nuevas distribuciones. ¿Se los incluiría en el nuevo diseño del museo? Nadie tenía una respuesta: ni ahí en aquel momento ni en las dos últimas semanas cuando se encendió la llama del conflicto.

La pregunta socarrona de ATACA vino casi automática a cada uno de los trabajadores con que dialogamos: “¿Y el sindicato? ¿Les dice algo?”. La respuesta es completamente NULA, la responda quien la responda. Pero el conflicto no termina ahí ya que había una de las cartas que los trabajadores del museo tampoco podían jugar: la del reclamo a la Dirección del Museo. Al revés de lo que sucedió allá por febrero de 2016 cuando nació ATACA frente la rabia de los despidos (cuando los trabajadores de cada espacio museístico elevamos reclamos por escrito a nuestros respectivos directores exigiéndoles una reacción, una postura y una respuesta ante la marea de despidos) en el Sívori este proceder es imposible ya que el espacio de la Dirección quedó completamente vacante en estas horas. La directora interina Graciela Limardo (anteriormente responsable de Extensión Educativa y de Museografía del mismo museo), que asumió con un contrato de locación de obra cuando la milenaria directora Larrañaga abandonó su puesto en agosto de 2015, fue “destituida” por Guillermo Alonso por medio de una nota en la cual se decretaba el nombramiento de Teresa Riccardi a cargo de la dirección del Museo Sívori.

Queda en revisión cuánto de esto sabía que sucedería la propia Limardo, ya que su contrato, como todo contrato anual, finalizaba en el mes de diciembre, y cuando -según alegan quienes reclamaban por ella en ese momento en el museo- el propio Alonso había “prometido de palabra su continuidad”. Esa es la principal razón por la cual ubicamos el término destituida entre comillas, ya que el ejercicio de ese cargo no era efectivo y pendía de un hilo desde diciembre de 2016. De hecho una de las notas de Alonso solicitando la designación de Riccardi al frente del museo tiene fecha del 10 de febrero, es decir, más de un mes antes del conflicto.

Esto es aún más curioso cuando en la gran nota laudatoria de La Nación al momento de asumir Alonso como Director General de Museos, se destacaba que “la otra meta es concursar las direcciones de los museos porteños y organizar sus gestiones para que cuenten cada uno con un director general, un director artístico y un director de administración. Por estos días, sólo dos museos tienen directores provisionales: el Museo Eduardo Sívori y el Museo del Humor (Muhu)” (http://www.lanacion.com.ar/1868337-guillermo-alonso-con-planes-ambiciosos-para-sus-joyas).

Pero poco importan a ATACA las rencillas políticas de los altos cargos de las instituciones cuando lo que abandonan es a sus propios trabajadores. Porque lo que verdaderamente nos importa es que mientras los “autoconvocados” en la puerta del Sïvori pedían por la “Restitución de Limardo y los talleres” (según rezaba el título del evento en Facebook), los mismos trabajadores del Museo Sívori estaban ahí observando el acto de reclamo cuando ni ellos mismos sabían qué hacer, cuándo abrir o cómo y dónde seguirían trabajando. El verdadero abandono lo estaban y lo están sufriendo los trabajadores del museo, no sólo la directora y los talleristas.

Desde ATACA creemos que la mejor respuesta a esa incertidumbre general que nos planteaban los trabajadores del museo Sívori está en esa misma imagen que Berni pintó en “Chacareros”, la de la asamblea. Acompañamos cualquier movimiento, por ínfimo que sea, en el cual los propios trabajadores busquen las respuestas, exijan conclusiones y mantengan la constancia de llevar adelante sus propios destinos.

Buenos Aires, 14 de marzo de 2017

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Octubre: mes de la precarización laboral en los museos

Octubre: mes de la precarización laboral en los museos

Buenos Aires, 3 de octubre de 2016

¿Qué tienen en común el “Día Internacional de las Personas de Edad” establecido por la ONU y “La Noche de los Museos” que se desarrolla anualmente en la ciudad de Buenos Aires? Tienen en común que durante esos días del mes de octubre trabajarán en conexión voluntarios (provistos por las fundaciones) y trabajadores precarizados por el Estado empleador.

¿Quién es quién en esta red? Por un lado el Estado participará activamente de estas iniciativas por medio de la Dirección Nacional de Museos que depende del Ministerio de Cultura de la Nación, y por el otro está la Fundación Navarro Viola, entre otras fundaciones, alentada por la propia Dirección Nacional de Museos.

En un instante, la red se transforma en círculo.

 

El voluntariado y la precarización laboral

A principios de 2016, el Estado nacional despidió a miles de empleados, entre ellos trabajadores de museos nacionales. La administración macrista se esforzó en comunicar que no se había despedido trabajadores, argumentando que simplemente no renovó ciertos contratos que finalizaban el 31 de diciembre de 2015.

Es cierto: el gobierno encabezado por Mauricio Macri se aprovechó de una situación laboral fomentada durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. El gobierno kirchnerista, como patronal estatal, contrató de manera directa trabajadores bajo modalidades precarizadoras. ¿Quiénes eran y son los trabajadores estatales precarizados por el patrón-Estado? Los trabajadores monotributistas “autónomos” y los “de planta transitoria”. Los trabajadores monotributistas son contratados por el Estado bajo la figura contractual de “locación de servicio” de duración limitada (generalmente anual): formalmente no es una “relación de dependencia”, pero concretamente sí lo es. En efecto, los monotributistas renuevan una y otra vez sus contratos, generándose en los hechos una relación de dependencia donde el patrón-Estado es -lisa y llanamente- un negreador, pues no se hace cargo de los aportes previsionales y de todas las obligaciones patronales que todo empleador con los papeles en regla debería cumplir. Los otros trabajadores directamente contratados por la patronal estatal nacional son de “planta transitoria”. Se trata de trabajadores asalariados, pero sin estabilidad laboral: todos los años deben renovar sus contratos. Así, los despedidos (“desafectados” o “desvinculados” cuyos contratos “no fueron renovados”, de acuerdo al eufemístico lenguaje del gobierno de Cambiemos) trabajaban con contratos de locación de obra/servicio o con cargos de planta transitoria, muchos desde hacía varios años y sin un reconocimiento formal a su formación, a su experiencia y a su labor.

El Estado nacional administrado por el macrismo mantiene estas irregulares modalidades de contratación directa, donde los referidos trabajadores precarizados realizan tareas permanentes con las mismas obligaciones (y a veces aún más, justamente porque el patrón-Estado se aprovecha de la inexistencia de derechos laborales en términos legales) de los asalariados que están “en blanco” pero sin los beneficios y derechos de éstos.

Así, las nuevas autoridades que administran el Estado se valen de herramientas contractuales a todas luces irregulares que vulneran garantías de la Constitución Nacional que tanto dicen defender, desoyendo el dictado del artículo 14 bis que protege la estabilidad del empleado público, por ejemplo.

En este contexto de precarización, desde hace muchos años el patrón-Estado alienta y promueve el voluntariado en general y en los museos en particular. El voluntariado promovido por distintas fundaciones opera no sólo con el visto bueno sino con la decidida acción del Estado. Una de estas acciones donde el voluntariado (amparado en la Fundación) y el trabajo precarizado (contratado por el Estado nacional) actúan en conjunto se llama “CreandoRED”. La iniciativa “CreandoRED” nació en 2015, pero este año es fomentada con fuerza desde el Estado. En efecto, si el año pasado el programa “CreandoRED” se implementó en algunos museos nacionales, este año la Dirección Nacional de Museos de la Secretaría de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura de la Nación la motoriza como política de Estado en el marco del “Plan de Fortalecimiento de Museos” que busca “concretar nuevas formas de acceso y participación”: durante el mes de octubre el Estado y la Fundación Navarro Viola dejarán que “mayores en acción” guíen visitas en museos nacionales. En estas “acciones”, el voluntario opera en conexión con el trabajador del área de educación del museo, trabajador que… ¡está precarizado!

En el actual contexto de desocupación, deterioro del salario real, y de mantenimiento y aún profundización de las condiciones que facilitan la contratación precaria de trabajadores, desde ATACA caracterizamos que el voluntariado es funcional al deterioro del nivel de vida de los trabajadores.

Los trabajadores debemos estar atentos para desnaturalizar y no aceptar que el voluntariado se haga norma. Porque de ese modo se esconde una relación laboral precaria con una peligrosa imagen de la “Voluntad”. Pero eso no es todo porque nuestra caracterización del voluntariado como núcleo de precarización laboral pretende alertar sobre otra posibilidad: la sustitución de trabajo asalariado por trabajo voluntario.

Por todo esto, para las fundaciones y el Estado, octubre será el mes en que los museos se convertirán en “espacios de participación activa” gracias a la acción del voluntariado; pero para ATACA octubre es el mes de la precarización laboral, donde voluntarios y trabajadores precarizados de los museos constituyen eslabones de una misma maciza cadena de sobreexplotación laboral.

Por lo dicho, concluimos que en octubre el Capital y su Estado celebran el mes de la precarización laboral.

Para profundizar en la problemática del voluntariado en conexión con la precarización laboral, invitamos a leer el exhaustivo informe que elaboramos recientemente: https://laculturanoseachica.wordpress.com/2016/09/23/voluntariado-la-pata-solidaria-de-la-precarizacion-laboral/

ATACA – Asamblea de Trabajadores Autoconvocados de Cultura de la Argentina

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VOLUNTARIADO: LA PATA “SOLIDARIA” DE LA PRECARIZACIÓN LABORAL

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VOLUNTARIADO:

LA PATA “SOLIDARIA” DE LA PRECARIZACIÓN LABORAL

Buenos Aires, 23 de septiembre de 2016

Hace 12 años, el Estado nacional legalizó el ejercicio del voluntariado al promulgar la Ley Nacional de Voluntariado Social (LNVS). De acuerdo al primer artículo, la “ley tiene por objeto promover el voluntariado social, instrumento de la participación solidaria de los ciudadanos en el seno de la comunidad, en actividades sin fines de lucro, y regular las relaciones entre los voluntarios sociales y las organizaciones donde desarrollan sus actividades”. El segundo artículo de la Ley 25.855 explicita qué entiende por “organizaciones en las que se ejerce el voluntariado social”: son aquellas “personas de existencia ideal, públicas o privadas, sin fines de lucro, cualquiera sea su forma jurídica, que participen de manera directa o indirecta en programas y/o proyectos que persigan finalidades u objetivos propios del bien común y del interés general, con desarrollo en el país o en el extranjero, ya sea que cuenten o no con el apoyo, subvención o auspicio estatal”. El artículo 4 añade que la “prestación de servicios por parte del voluntario no podrá reemplazar al trabajo remunerado y se presume ajena al ámbito de la relación laboral y de la previsión social”, mientras que el artículo 5 menciona a los “servicios culturales” entre las “actividades de bien común y de interés general” donde se puede ejercer el “voluntariado social”.

De la letra de la Ley 25.855 se desprende una idealización éticamente positiva del voluntariado: no se estarían suplantando prácticas profesionales remuneradas ni empleando mano de obra gratuita. Sin embargo, a futuro, el antecedente (¿laboral?, ¿no laboral?) de ser (o haber sido) voluntario será una vía de acceso a un puesto de trabajo: el artículo 14 refiere que la “actividad prestada como voluntario, debidamente acreditada, constituirá un antecedente de valoración obligatoria en los concursos para cubrir vacantes en los tres poderes del Estado”. Así, el artículo 14 estaría legitimando al voluntariado como un “mal necesario” (o “solidariamente necesario”, según la visión moral de quien esté leyendo esto) para, en algún momento, obtener un trabajo remunerado (en museos, bibliotecas, etc.) de alguna cámara legislativa, juzgado o ministerio estatales.

El voluntariado en las redes de la precarización laboral

Más allá del espíritu altruista de la LNVS, dicho espíritu convive con la materialidad de otra Ley de leyes sobre la que se yergue el capitalismo y que no está escrita en ningún manual jurídico: la explotación de trabajadores que, para vivir, deben vender su fuerza de trabajo en el mercado laboral. Como se sabe, el capitalismo se funda en la explotación de trabajadores “libres en el doble sentido de que ni están incluidos directamente entre los medios de producción como sí lo están los esclavos, siervos de la gleba, etcétera, ni tampoco les pertenecen a ellos los medios de producción […] hallándose, por el contrario, libres y desembarazados de esos medios de producción” (Karl Marx, El Capital). En el mercado se enfrentan y entran en contacto “dos clases muy diferentes de poseedores de mercancías”: los capitalistas (que explotan la mercancía “fuerza de trabajo” ajena) y los asalariados (que venden como mercancía su fuerza de trabajo al capitalista).

En una sociedad -la capitalista- donde todas las personas son “libres”, unos (los menos) ejercen la libertad de explotar la fuerza de trabajo de otras personas (la mayoría), quienes a su vez libremente eligen vender su fuerza de trabajo al capitalista libre; y al mismo tiempo -por fuera aunque al lado de esta concurrencia de unos y otros en el mercado libre de trabajo- hay personas libres (“ciudadanos”) cuya “participación solidaria en el seno de la comunidad” es a través de la “prestación de servicios” por medio del voluntariado que -remarca la LNVS- “no podrá reemplazar al trabajo remunerado”.

En el capitalismo, los trabajadores desocupados constituyen un “ejército industrial de reserva” cuya contracción o expansión numérica regula “los movimientos generales del salario” (Marx, El Capital). Si cae la actividad económica productiva, el capitalista, para preservar parte de su capital total, se desprende del capital variable (fuerza de trabajo). Esos poseedores de fuerza de trabajo son trabajadores que quedan desocupados. Cuando la masa de trabajadores desocupados se eleva, los trabajadores ocupados, ante el temor/perspectiva de perder su vital fuente de ingreso (salario), es probable que pierdan muchas batallas en la guerra de clases contra los capitalistas. Es lo que ocurre actualmente en Argentina: mientras la desocupación crece, el salario real decrece (cfr. sólo a modo ilustrativo las notas “Los juegos del hambre” -ATACA- y “Menos empleo, menos salario y menos producción” -Página/12-).

A lo señalado en el párrafo anterior hay que agregar la realidad de precarización laboral instalada desde hace décadas producto de las sucesivas derrotas sufridas por la clase trabajadora en diferentes momentos históricos de la lucha de clases en Argentina (grosso modo y sin ponernos exquisitos, durante los años 1975-1983 y 1989-2001).

En el actual contexto de desocupación galopante, donde miles de jóvenes que buscan su primer empleo son contratados “a prueba” durante tres meses o directamente con contratos “basura” y “a término” con salarios por debajo de la línea de la pobreza (como los que cobran los pibes y las pibas que acceden a su primer empleo en McDonald’s; o las trabajadores y los trabajadores que limpian oficinas públicas estatales y tienen contrato con una empresa de “personal eventual”); donde está en estudio la posibilidad de aumentar la edad mínima para jubilarse, donde proliferan los “retiros voluntarios” en el ámbito laboral estatal y privado además de las “suspensiones” en la industria, donde más del 42% de la población económicamente activa trabaja de manera informal y otro porcentaje importante de trabajadores ocupados está registrado de manera precarizada (monotributistas “autónomos”, “tercerizados” y “de planta transitoria” que en los hechos hacen tareas permanentes con las mismas obligaciones que los asalariados que están “en blanco” pero con beneficios y derechos más desfavorables), donde la inflación crece descontroladamente al mismo tiempo que el salario real decrece, en fin, en una sociedad donde aumenta la pobreza y los pocos ricos son cada vez más ricos es que hay que analizar la función del voluntariado, es decir, en relación con el mercado de trabajo.

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Hemos visto que el voluntariado es promocionado desde el Estado (de acuerdo a la Ley 25.855) como “antecedente” para, el día de mañana, obtener un empleo público. Pero es también una vía de acceso al empleo privado: muchos “voluntarios” lo son en la perspectiva de obtener en el futuro un trabajo (precario o no). Y aquí juega un papel de primer orden el rol de la “Fundación”. Cualquier fundación busca captar fondos (privados o públicos) para concretar proyectos de interés “general” y/o que tengan una finalidad “social”. Pero no lo hace sólo por motivos altruistas sino también capitalistas: el Estado (que reproduce la relación social capitalista en la que vivimos) ayuda a estas entidades del llamado “tercer sector” con ventajas fiscales, fundamentalmente exenciones de impuestos. Además de esta ventaja “económica”, la Fundación obtiene reputación social… ¡y empresarial! ¿Quién no recuerda alguna publicidad sobre el hambre en el mundo, con música lacrimógena, que finaliza con un eslogan trillado mientras se lee en pantalla el nombre de la empresa elaboradora de alimentos precedida por la palabra “Fundación”? ¿O aquel concurso de fomento al “arte joven” auspiciado por la fundación de un banco? Por medio del marketing, estas empresas se legitiman socialmente al mismo tiempo que maximizan sus ganancias…

Gracias al voluntariado en la Fundación, el voluntario entra en contacto con el mercado laboral. Y la Fundación sella alianzas con empresas privadas y/o con el Estado. Veamos cómo se entrelazan el tercer sector y el capitalismo privado y de Estado en el mercado laboral tomando algunos ejemplos de voluntariado en museos en la Argentina de esta década, 2010.

“CreandoRED” es un proyecto “dirigido a integrantes y representantes de museos, espacios culturales e instituciones sociales que trabajan o están interesadas en el arte, las personas mayores y la inclusión social”, dice la Fundación Navarro Viola desde su página web. “Con CreandoRED, iniciativa desarrollada por la Fundación Navarro Viola y en alianza con la Dirección Nacional de políticas para Adultos Mayores, Ministerio de Desarrollo Social de Nación, buscamos concientizar y facilitar la construcción de acciones conjuntas que pongan en concreto un compromiso colectivo por promover una mayor apertura (acceso, inclusión, participación) de las personas mayores en proyectos culturales y museos de nuestro país. [El programa] cuenta, además, con la colaboración de la Red de Educadores de Museos y Centros de Arte de Argentina (REMCAA), la Embajada Británica en Buenos Aires, el Museo MALBA, el área de Inclusión Cultural del Gobierno de la Ciudad [de Buenos Aires] y la Federación Argentina de Amigos de Museos [FADAM]”, explicita la mencionada Fundación (las negritas son nuestras).

Vemos así el entramado de organismos que entran en combustión: la iniciativa surge de una fundación (que, como las ONG, forma parte del “tercer sector”) que se alía con el Estado (por medio de una Dirección del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación) y que cuenta con la colaboración de otros dos Estados (uno municipal -el de la ciudad de Buenos Aires-, otro europeo -Gran Bretaña-), de un museo privado (MALBA) que es financiado por medio de una Fundación (Eduardo F. Costantini), otra organización del tercer sector (la ONG sin fines de lucro FADAM) y “un espacio de referencia [constituido con el propósito de contribuir] a la profesionalización del campo de la educación en museos” (REMCAA). Estos encuentros motorizados por las siete instituciones mencionadas (tres estatales y cuatro del “tercer sector” o “entidades no lucrativas” u “organizaciones de la sociedad civil” -forzando aquí la inclusión del MALBA-) se realizaron en 2015.

Para que las actividades de las fundaciones funcionen hacen falta agentes, es decir, personas que accionen. Estos agentes del voluntariado hacen “carrera” en fundaciones. Así, por ejemplo, jóvenes profesionales que comienzan como voluntarios en fundaciones, al cabo de un tiempo comienzan a cobrar (o no) por su función como gestores, con cargos de responsabilidad. Y también vemos que una persona voluntaria (ad honorem) que gestionó como “especialista invitada” las actividades del programa de determinada fundación, al año siguiente es “coordinadora ejecutiva” (rentada) de otra fundación. Y más tarde esa misma persona que cobra (o no: puede ser nuevamente voluntaria) por su trabajo en una fundación llegará a ser funcionaria (con cargo ejecutivo y/o de dirección, remunerada) del Estado. Los casos del actual Secretario de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura de la Nación y de la Jefa de Gabinete de la mencionada Secretaría son ilustrativos: antes de convertirse en gestores culturales del Estado fueron Presidente y Coordinadora de proyectos de la Fundación TyPA, respectivamente.

Pero no se trata de demonizar a determinados agentes individuales que promocionan el voluntariado: la culpa no la tiene el chancho sino la estructura productora de chanchos, es decir, el chiquero. Por eso debemos historizar la función estructural del voluntariado en el capitalismo actual para entender que las fundaciones no son una figura legal de creación reciente y que han sabido coincidir en una misma iniciativa Estados gobernados por alianzas políticas de disímil signo ideológico.

En el caso testigo (CreandoRED), el proyecto se materializó en 2015. La Fundación Navarro Viola [en adelante FNV] fue reconocida por el Estado en 1974, cuando Juan Perón estaba muerto pero seguía gobernando el peronismo. Quien administraba el Estado nacional en 2015 era el Frente para la Victoria (“kirchnerismo”); el organismo estatal que junto con la FNV motorizó el programa CreandoRED dependía del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación; Alicia Kirchner era quien comandaba el mencionado ministerio, cargo ejercido durante 12 años, es decir, durante el mandato presidencial de su hermano Néstor y durante los ocho años de su cuñada Cristina Fernández; quien gobernaba la ciudad de Buenos Aires era Mauricio Macri, del PRO, que desde el 10 de diciembre de 2015 es presidente de la Nación. Antes, entre 2003 y 2007, durante el gobierno de Néstor Kirchner, el actual Secretario de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura de la Nación, Américo Castilla, había ejercido un cargo de características similares. Luego de renunciar en 2007 a su cargo estatal, Castilla desempeñó funciones en la Fundación TyPA. Durante el kirchnerismo, la contratación de trabajadores precarizados fue la norma en el mercado laboral de Argentina, sobre todo en la administración pública. A comienzos de 2016, gracias a la existencia de trabajadores precarizados bajo las figuras contractuales de “locación de obra/servicio” y “artículo 9 de la Ley Marco del Empleo Público” -modalidades de contratación que emergieron con fuerza durante el gobierno de Menem-, el gobierno de Cambiemos (PRO-UCR-CC) “no renovó” contratos de miles de trabajadores.

La mención de estos “hombres y estructuras” (Georges Duby dixit) en su devenir histórico permite saber que las fundaciones no son una figura legal de creación reciente y que sincrónicamente (durante 2015) coincidieron en una misma iniciativa Estados gobernados por alianzas políticas de disímil signo ideológico (el kirchnerismo en la Nación, el PRO en la ciudad de Buenos Aires). Sin embargo, en diversas condiciones históricas, la acción del voluntariado puede incidir estructuralmente en la agravación de ciertos fenómenos. Uno de esos fenómenos, en 2015 pero sobre todo en 2016, se llama “precarización laboral”.

Voluntades precarizadas

El 27 de julio de 2016, una nota del diario Clarín se tituló: “Mayores de 60 trabajarán como voluntarios en dos museos”. La bajada de la nota indicaba: “En La Plata. Los convocan para trabajar en el área de Educación y hacer visitas guiadas. Antes, tendrán una capacitación”. La nota señalaba: “El Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano de La Plata (MACLA) y el Museo Municipal de Arte de La Plata (MUMART) lanzaron, en conjunto, un llamativo proyecto para incorporar a sus planteles nuevos guías de arte. Se trata de un voluntariado para mayores de 60 años que tengan disponibilidad horaria para cumplir con esa función. Saber de arte no es un requisito inicial, aunque sumará puntos, y sí deberán tener conocimientos generales en el campo de las artes. Se requerirá residir en la capital bonaerense y tener habilidades para hablar en público. La iniciativa, que no llevará aparejada ninguna remuneración, cuenta con el respaldo de la Fundación Navarro Viola. […] También se les darán claves para trabajar en el diseño de nuevos talleres educativos para niños, jóvenes y adultos”.

En el actual contexto de desocupación, deterioro del salario real, y de mantenimiento y aún profundización de las condiciones que facilitan la contratación precaria de trabajadores, el voluntariado es funcional al deterioro del nivel de vida de los trabajadores. Esta sofocante realidad social existe más allá de si el voluntariado acciona en el ámbito privado o en la esfera pública municipal (los museos mencionados en la referida nota de Clarín), provincial o nacional.

Sin ir muy lejos en el tiempo, recordemos lo que ocurrió a comienzos de 2016 en los museos nacionales. Entre los centenares de despedidos, hubo decenas de trabajadores que se desempeñaban en el área de educación, varios de ellos como guías de arte. Producto de la lucha conjunta de los trabajadores ocupados y despedidos del ámbito de los museos solidariamente unidos con otros trabajadores del ámbito de la cultura y el arte, algunos de ellos fueron reincorporados. Antes y después de ser reincorporados, la mayoría de estos trabajadores estaban empleados de manera precaria, vía “locación de obra y servicios” o “planta transitoria” (es decir, trabajadores que cumplen tareas permanentes pero que no tienen los mismos beneficios que los empleados de “planta permanente”). Este año, en el marco de su programa “Arte en acción” (creado en 2014), la FNV concretará lo planeado con el Estado nacional (y también con el Estado municipal y con diferentes espacios de gestión privada del patrimonio museístico) y promoverá “la participación de los voluntarios mayores de la FNV en museos y espacios culturales de la ciudad de Buenos Aires […] accionando como mediadores culturales, e invitando a la comunidad a vivir los museos con otra mirada”. Explica la FNV que “detrás de las visitas que lideran se esconde un proceso de trabajo de estos mayores con los equipos educativos de cada museo. El trayecto inicia cuando los voluntarios mayores conocen el museo y la muestra por primera vez, obteniendo un primer acercamiento al patrimonio del lugar. A continuación, durante los siguientes encuentros, los voluntarios trabajan junto al equipo educativo conociendo en profundidad las obras, el contexto histórico, la trayectoria de su autor y otros datos que luego los ayudarán a elaborar su propuesta. […] Todo este trabajo en conjunto, llevado a cabo durante alrededor de un mes, se ve plasmado en las visitas guiadas que lideran los mayores y de las que disfrutan invitados de todas las edades pero, principalmente, sus pares. […] Desde el comienzo de esta iniciativa, nuestros hoy 24 voluntarios mayores estuvieron desempeñándose como mediadores culturales en: Museo MALBA; Palais de Glace; Museo Larreta; Espacio de Arte Fundación OSDE; Museo Nacional de Bellas Artes; Museo José Hernández; Museo de los Inmigrantes (MUNTREF); Botica del Ángel; Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (MACBA); Museo Evita; Museo Histórico y Numismático Dr. José Evaristo Uriburu (Banco Central); Museo del Cine; Programa Pequeñas Colecciones (colección itinerante)” (las negritas son nuestras). En las oraciones precedentes pudimos notar que la acción de los voluntarios se realiza en museos y centros de exposición de arte privados, universitarios y sobre todo en estatales que dependen de Nación y de la ciudad de Buenos Aires. Estos voluntarios trabajan “junto al equipo educativo” de cada museo. Es decir -y tomando como ejemplo de referencia el de los museos nacionales que conocemos en profundidad-, el voluntario opera en conexión con el trabajador precarizado -el trabajador del “equipo educativo” del museo-.

Machacamos: en otro contexto, quizá de “pleno empleo”, la función social del voluntariado podría llegar a verse como positivamente “solidaria”; pero en este contexto de condiciones laborales precarias, donde acecha el fantasma de la desocupación y la inflación carcome los magros ingresos de todos los trabajadores (precarizados o no), el voluntariado se comporta como aliado del deterioro laboral.

El voluntariado promovido por distintas fundaciones opera no sólo con el visto bueno sino con la decidida acción del Estado. Ya hemos visto la alianza entre una Fundación y el Estado nacional en 2015, a propósito de la iniciativa “CreandoRED”. Hemos visto en la nota de Clarín y en la detallada descripción de las tareas del “mediador cultural” que promueve la FNV que los “voluntarios mayores” son capacitados “para trabajar en el diseño de nuevos talleres educativos para niños, jóvenes y adultos”. Y dentro de poco tiempo estos voluntarios adultos mayores articularán acciones con trabajadores de museos nacionales, lo que puede leerse como una iniciativa en el marco del “Plan de Fortalecimiento de Museos” de la Dirección Nacional de Museos de la Secretaría de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura de la Nación para “concretar nuevas formas de acceso y participación” (recordemos aquí, de paso, que con el programa CreandoRED la Fundación y el Estado buscaban promover el “acceso” y la “participación” de una determinada población). Así, en octubre, durante el “mes de los mayores” (en conmemoración del “Día Internacional de las Personas de Edad” establecido por la ONU para celebrarse el 1 de octubre de cada año), en diferentes museos nacionales se desarrollarán “acciones colaborativas” motorizadas por la FNV como parte de una “campaña de promoción de las personas mayores”.

En síntesis, detrás de ”idealistas como tú, gente que quiere hacer cosas, con oportunidades para colaborar y pasar a la acción” (como se lee en idealistas.org, una organización “sin fines de lucro” que pretende conectar “personas, organizaciones, ideas y recursos” del tercer sector), hay acciones promovidas desde estructuras organizativas que dicen promover el “arte” y la “inclusión social” y que operan sobre una realidad que tiene firmes bases de precarización laboral: dichas acciones participan del movimiento generador de mayor exclusión social. Esas estructuras se llaman Fundación y Estado.

Profesionalización del voluntariado y devaluación del trabajo remunerado

Diluida la fundamentación político-ideológica de la acción voluntaria participativa (en la mencionada FNV, la pretendida “mediación cultural de voluntarios mayores para sus pares” que termina extendiéndose a otros tramos etarios), existe el riesgo asociado de profesionalizarla funcionalmente. Así, esta suerte de “profesionalización funcional del voluntariado” (porque los voluntarios realizan tareas propias de profesionales), se revela como estrategia de selección y de formación de voluntarios, lo que convierte a las organizaciones voluntarias en gestoras de “recursos humanos”.

Precisamente, por ejemplo, en 2013 el Museo de la Memoria de Rosario convocó a personas interesadas “en formar parte de un equipo interdisciplinario de voluntarios (no remunerado), que será capacitado en la temática propia del Museo y luego se insertará en las diferentes áreas que conforman la institución”. Entre los requisitos “para hacer efectiva la inscripción” resultó llamativo el pedido de que “los postulantes deberán presentar currículum vitae con antecedentes laborales y de formación”.

También hemos encontrado ejemplos de utilización de voluntarios para cubrir la falta permanente de personal en algunos museos (como en el Museo Egidio Feruglio de Trelew y el Museo de la Deuda Externa de Buenos Aires) o para determinados eventos, como “La Noche de los Museos” que acontece una vez al año en Buenos Aires y La Plata, entre otras ciudades. Como en la búsqueda de mano de obra gratuita del referido Museo de la Memoria de Rosario, en general se piden personas capacitadas o con una formación relacionada al lugar donde se va a realizar el voluntariado.

Las organizaciones voluntarias se comportan así como agencias de tercerización laboral, donde lanzan búsquedas “a la carta”. No es extraño sino habitual que estas organizaciones busquen personas con definidos perfiles profesionales, muchas veces ligados a acreditaciones obtenidas en la educación formal. Esta selección “técnica”, propia de agentes de departamentos de recursos humanos del ámbito laboral estatal y privado, invierte la valoración de las “cualidades” del voluntario, pues la relevancia de primer orden no está puesta en la valoración de las ganas de “ayudar” del candidato a voluntario sino en la evaluación de su pericia técnica y hasta de su currículum académico, dejando a un lado la dimensión “participativa” y la identificación del postulante con el proyecto de la organización voluntaria.

Machacamos una vez más a sabiendas: desde el punto de vista del voluntario y de la organización de voluntariado, los requisitos pedidos en los casos que hemos mencionado garantizarían la adecuación de la persona al “puesto”, permitiendo la evaluación y orientación de la “vocación” voluntaria. Pero, al mismo tiempo, se buscan voluntarios para realizar tareas menos “vocacionales” y más “profesionales”. En conclusión: en ocasiones -como puede inferirse de la búsqueda del Museo de la Memoria, donde se evaluaron los “antecedentes laborales y de formación”-, se pretende dar con mano de obra gratuita en el marco de un proceso de profesionalización encubierta.

Las pasantías de formación y/o laborales son otra herramienta al servicio de la precarización estructural del trabajo. Muchas pasantías en museos se instrumentan como becas y/o pasantías laborales “temporarias”. Varios de quienes trabajamos en museos hemos iniciado nuestra profesión como voluntarios o pasantes ad honoren para luego obtener una “pasantía rentada” en la perspectiva de alcanzar -aún más adelante- un cargo (rentado). Sin embargo las pasantías, que debieran ser temporales, al renovarse una y otra vez se transforman en “eternas”. Así, es habitual que haya pasantes que están en esa situación desde hace más de diez años. Y también es “normal” que trabajadoras y trabajadores (precarizados o estables) acepten una pasantía para complementar su ya de por sí miserable remuneración/ingreso mensual. Veamos la función precarizadora de las pasantías en el caso de los museos que dependen de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

Las pasantías en los museos de la UNLP son una herramienta para solucionar la falta de cargos (es decir, de empleos estables) que las políticas universitarias niegan sistemáticamente pese a los históricos y sucesivos reclamos de las trabajadoras y los trabajadores de museos universitarios. De esta manera, la Red de Museos de la UNLP utiliza el sistema de pasantías temporales para que los profesionales obtengan una remuneración por el trabajo realizado. Junto con las pasantías, el voluntariado sigue en pie en muchos museos universitarios, incluidos los de la UNLP. Raramente el voluntariado es reconocido por el museo universitario que lo implementa, más bien suele ser informal: lo desempeña aquel estudiante o profesional que, en pos de situarse en un espacio de trabajo afín a su profesión, se ofrece como voluntario. En el caso de los museos de la UNLP, el voluntariado está reconocido y se otorgan certificados que acreditan la tarea realizada.

De esta manera, estamos en presencia de un proceso de normalización de la precariedad, donde se funden -y confunden- las categorías “empleo” y “formación” y las figuras del pasante, del voluntario y del trabajador temporal (“Necesitamos trabajadores voluntarios para trabajar en La Noche de los Museos” pedían públicamente en 2011 desde http://acciontrabajo.com.ar/votbbEOU.html). Es verdad que cuanto más fuerte es la economía de bienestar de un Estado, más fácil será para un trabajador encontrar un puesto de trabajo remunerado y, en consecuencia, menos atractivo le resultará obtener un trabajo voluntario, especialmente si en el voluntariado se busca una vía de capacitación y acumulación de experiencia; pero no menos cierto es que, en condiciones de estancamiento económico, el voluntariado provee mano de obra gratuita y constituye un mecanismo para debilitar la lucha encauzada a mejorar las condiciones del trabajador ocupado o para atemorizarlo con la amenaza del despido.

En Europa también se consigue

Al ser la cultura en general y el arte en particular generadores de mercancías cuyo consumo no son de primera necesidad, la desocupación y la precarización laboral acechan furiosamente sobre los trabajadores de museos. Hemos referido la situación en Argentina, donde a comienzos de 2016 sobre el contexto de precarización laboral extendido se produjeron despidos en el Estado (“desvinculaciones” y “no renovación de contratos” en el eufemístico lenguaje del gobierno nacional de Cambiemos). Pero lo mismo sucede -y hasta con mayor crudeza- en el resto del mundo. Como ejemplo señalaremos lo que ocurre en España.

La tercerización es allí un hecho consumado: casi todas las áreas de los museos están precarizadas. Desde los guías (muchos de ellos altamente capacitados, no sólo con títulos universitarios de carrera de grado sino con masters realizados -o doctorando- y que dominan dos o tres idiomas a la perfección) hasta el personal de limpieza y de seguridad. El modus operandi es similar en todo el Reino de España: un museo contrata a una empresa especializada en emplear personal eventual; el contrato entre el museo y la empresa tiene una duración determinada; esta empresa contrata trabajadores para desempeñar tareas en el museo; finalizado el contrato, el trabajador puede volver a ser contratado o no, dependiendo de la decisión de la empresa que lo contrató (si es que sigue operando como empleadora del personal que trabaja en el museo) o del resultado de la licitación convocada por el museo (puede ocurrir que gane el concurso otra empresa especializada en tercerización laboral).

En Barcelona, la empresa tercerizada se llama Serveis Educatius Ciut’art, que en su página web se presenta como “una empresa especializada en la atención calificada de visitantes de museos, centros culturales y salas de exposición”. En Madrid (y también en Cataluña) MagmaCultura contrata trabajadores en condiciones de precariedad laboral, una empresa que “reúne un equipo de profesionales con amplia experiencia para ofrecer las mejores soluciones en gestión cultural”. Quien cuasi monopoliza la contratación de personal precarizado en museos de Bilbao es Manpower, que en su sitio español de Internet se presenta así: “Presente en España desde 1988, ManpowerGroup, empresa multinacional líder mundial en estrategia de talento, ofrece soluciones innovadoras para la gestión de los recursos humanos en las organizaciones: atracción, selección y evaluación de todo tipo de perfiles; trabajo temporal”, y un logo destaca en color: “Flexibility”. En sintonía, la filial argentina en su página web se jacta de lograr “encontrar tu primer trabajo permitiéndote ingresar al mercado laboral. La mitad de nuestra actual nómina tiene 25 años y siempre trabajaron a través de Manpower”. En efecto, la mayoría de los trabajadores de museos de España son jóvenes… ¡y si la clase obrera con su lucha no revierte la presente realidad de precarización laboral es probable que “siempre” trabajen contratados por alguna agencia como Manpower!

Como señalaron repetidamente este año los trabajadores de museos de España, la situación de precariedad devino de externalizar los servicios públicos (atención al público, servicios educativos -las visitas guiadas entre éstos-, etc.), decisión tomada por las instituciones y administraciones públicas que contratan a las empresas de “personal eventual” eligiendo por concurso a quienes hacen la oferta más económica, es decir, a quien peor paga a los trabajadores.

La naturalización de este tipo de contratos laborales basura llevó a las autoridades del Museo Guggenheim de Bilbao a expresar sin sonrojarse que el trabajo que desempeñan sus educadoras es “desarrollado por personas con dedicaciones parciales y residuales”. Esa es la respuesta al pedido de “subrogación” (es decir, de que se renueve el contrato de trabajo precarizado de las actuales educadoras) en el próximo convenio con la empresa adjudicataria del cercano concurso. Ante el pedido de renovación de contratos de las 18 trabajadoras (que vencen el 30 de septiembre de este año al finalizar el convenio con ManpowerGroup Solutions), las autoridades del Museo Guggenheim expresaron que “contratará a tres educadores a tiempo completo para sus servicios de información en salas, talleres artísticos para adultos y niños, y visitas guiadas de grupos [porque] la hipotética incorporación de la variable de la subrogación en el nuevo contrato de prestación de servicios no responde a los criterios de organización del museo ni se considera procedente”. Es de destacar que el Museo Guggenheim es patrocinado por el Banco BBK que “ha hecho posible tanto el desarrollo de proyectos generales del museo como el diseño de programas educativos” por medio de su… ¡Fundación BBK!

En Barcelona, donde trabajadores de once museos tienen contrato con Ciut’art (empresa contratada por los museos), el Ayuntamiento, que es titular o co-titular de esos museos, se lava las manos mientras vocifera que “el conflicto es entre Ciut’art y sus trabajadores” porque la Municipalidad “no tiene relación contractual con los trabajadores”. ¿Déjà vu cuando los ministerios de Planificación y de Cultura de la Nación durante los gobiernos kirchneristas externalizaron en las universidades la contratación de trabajadores?

Pero las similitudes existentes en museos de Argentina y España en cuanto a modalidades de precarización laboral no culminan aquí. El programa “Mediación Cultural x Mayores” pregonado por la FNV y ejecutado por voluntarios se inspira en la experiencia de mediación cultural desarrollada por el departamento de educación del Museo Reina Sofía (museo que “propone y diseña las acciones educativas” gracias a que la Fundación Banco Santander “las posibilita y sostiene”). ¿Quiénes conforman el equipo de mediadores culturales del museo español? Trabajadores externalizados (becarios/precarizados). Al igual que estos trabajadores precarizados, los “voluntarios mayores” realizan allí “visitas comentadas” no para público general sino para segmentos específicos: para “grupos mayores de 65” y para “grupos escolares” (de educación primaria, secundaria y “bachillerato”). Ambos grupos de trabajadores (precarizados y voluntarios) están (in)visiblemente conectados porque sus actividades dependen de la supervisión del departamento de educación del Museo Reina Sofía. Complementariamente, y como si fuera un ejercicio de cinismo “cultural” burgués, este museo del Reino de España tiene una sección en su página web llamada “Empleo y formación” que publica los resultados de convocatorias para cubrir “plazas” donde brillan por su ausencia las ofertas de empleos estables: los puestos ofrecidos se etiquetan “plaza de personal laboral temporal” y “beca para la formación”. Voluntarios, becarios, trabajadores eventuales: la cadena de precarización pareciera no tener fin…

Terminar con la precarización laboral, la explotación enmascarada y la sobreexplotación

Recientemente, las pancartas de los trabajadores del Museo Guggenheim de Bilbao sintetizaron gráficamente la cadena de precarización laboral en la que están insertos: “Guggenheim Bilbao: Welcome to the fast food of art. Ya no tiene becarios, ahora esconde trabajadores precarios. Museo de la excelencia subcontrata low-cost” se lee junto a la imagen del zapato y las medias que caracterizan a Ronald (el personaje de fantasía de la marca McDonald’s) en actitud de patear a los descartables laburantes.

En Argentina, la mediación cultural promovida por la FNV y ejercida por voluntarios adultos mayores que trabajan en contacto con trabajadores precarizados monotributistas o asalariados contratados a término que al mismo tiempo son profesionales (o lo serán pronto) conforman eslabones de una misma cadena de precarización.

Por medio de la lógica del voluntariado, “la explotación está enmascarada” (Pierre Bourdieu, Razones Prácticas. Sobre la Teoría de la Acción). Constituye el voluntariado un núcleo de precarización laboral. Lo vimos en los casos analizados de los mediadores culturales del Museo Reina Sofía (España) y de la búsqueda de voluntarios para integrar el equipo interdisciplinario del Museo de la Memoria (Argentina): instancias de “participación ciudadana” que eufemizan relaciones de explotación puesto que devienen en tareas permanentes (y por lo mismo es trabajo ad honorem). Aún más: la proliferación de voluntarios que portan capital cultural adquirido en el sistema educativo constituye una palanca de presión (al igual que los trabajadores del ejército industrial de reserva) que debilita a la clase trabajadora en su encarnizada lucha contra la burguesía (estatal o privada).

La profesionalización funcional del voluntariado supone un serio riesgo de normalización. Los trabajadores debemos estar atentos y combatir su naturalización para evitar la situación actual donde está normativizado el trabajo precario “eventual” o “a término” convertido en “permanente” al perpetuarse la renovación periódica de los contratos laborales: los empleados de la administración pública nacional cuyos contratos de “locación de obra y servicio” y de “planta transitoria” vencen semestral o anualmente así lo atestiguan. De ahí que la caracterización del voluntariado como núcleo de precarización laboral pretende alertar sobre la posibilidad de normativizar la sustitución de trabajo asalariado por trabajo voluntario.

ATACA – Asamblea de Trabajadores Autoconvocados de Cultura de la Argentina

Links de interés:

http://www.desarrollosocial.gba.gov.ar/recursosWEB/recursos2/leynacionaldevoluntariadosocial.pdf

https://laculturanoseachica.wordpress.com/2016/08/29/los-juegos-del-hambre/

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-303520-2016-07-06.html

https://notas.org.ar/2016/07/21/gobierno-4-millones-mcdonalds-promesa-300-empleos-precarios/

http://www.typa.org.ar/es/index.php

http://www.clarin.com/cultura/Mayores-trabajaran-voluntarios-museos_0_1620438125.html

http://fnv.org.ar/creandored/

http://fnv.org.ar/mediacion-cultural-x-mayores/

http://fnv.org.ar/que-es-arte-en-accion/

http://fnv.org.ar/entrevista-a-florencia-g-de-langarica/

http://fnv.org.ar/multiplicarte-en-mar-del-plata/

http://fnv.org.ar/wp-content/uploads/2014/07/Camino-hacia-la-cuarta-decada-PDF.pdf

http://www.idealistas.org/about-us

http://www.malba.org.ar/transparencia-1/

http://rededucadoresmca.blogspot.com.ar/search/label/%C2%BFQui%C3%A9nes%20somos%3F

http://www.fadam.org.ar/fadam–quienes-somos.html

http://www.cultura.gob.ar/noticias/museos-para-todos-los-publicos/

http://www.reddemuseos.unlp.edu.ar/

http://acciontrabajo.com.ar/votbbEOU.html

http://www.manpowergroup.es/Quienes-somos

http://www.manpower.com.ar/buscas_trabajo.aspx

http://www.magmacultura.com/es/about/

http://ciutart.com/

http://www.bbk.eus/wp-content/uploads/2015/12/BBK_revista2015_CAS.pdf

https://issuu.com/museoreinasofia/docs/programa_educativo_2015-2016_2-9-15

http://www.museoreinasofia.es/actividades/voluntariado

http://www.museoreinasofia.es/actividades/mediacion-cultural

https://www.youtube.com/watch?v=XBgkG9_eDos

http://www.museoreinasofia.es/museo/empleo-formacion

http://www.elcultural.com/blogs/y-tu-que-lo-veas/2016/07/calidad-laboral/

https://www.change.org/p/ayuntamiento-de-bilbao-sueldo-digno-para-el-personal-subcontratado-en-el-museo-de-bellas-artes-de-bilbao

http://www.elcorreo.com/bizkaia/culturas/201607/28/guggenheim-abre-normalidad-pesar-20160728132709.html

http://m.elcorreo.com/bizkaia/culturas/201608/29/guggenheim-contratara-tres-educadores-20160829132132.html

http://www.sindicatosut.org/#castellano

http://lacajarevuelta.com/dignidad-y-museos-capitulo-84/

http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20160715/403239354606/barcelona-mesa-mediacion-huelga-museos-subcontratas.html

http://www.centroanafrank.com.ar/article/queres-ser-guia-del-museo-no-te-pierdas-la-proxima/

http://museodeladeuda.econ.uba.ar/voluntarios-del-museo-dieron-una-charla-en-biblioteca-popular/

http://museodelamemoria.gob.ar/page/noticias/id/1611/title/Convocatoria-para-equipo-interdisciplinario-de-voluntarios

Voluntariado: La pata “solidaria” de la precarización laboral versión .pdf: informe-voluntariado-la-pata-solidaria-de-la-precarizacion-laboral