Fragilidad Atroz

Buenos Aires, 14 de marzo de 2016

En una entrevista con Clarín publicada hoy (14/3/2016), el secretario de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura de la Nación, Américo Castilla, afirma: “La planta [permanente] no llega al 10 por ciento de los empleados en Cultura. El resto son contratos precarios.”
Así, el Sr. Américo Castilla reconoce que el Estado emplea trabajadores precarizados y en negro, además de no cumplir con la cuestionable ley 25.164 (Ley Marco de Regulación de Empleo Público Nacional – Decreto 1421/2002)-, que en el Capítulo III (Naturaleza de la Relación de Empleo) especifica: “Artículo 9º — El régimen de contrataciones de personal por tiempo determinado comprenderá exclusivamente la prestación de servicios de carácter transitorio o estacionales, no incluidos en las funciones propias del régimen de carrera, y que no puedan ser cubiertos por personal de planta permanente. El personal contratado en esta modalidad no podrá superar en ningún caso el porcentaje que se establezca en el convenio colectivo de trabajo, el que tendrá directa vinculación con el número de trabajadores que integren la planta permanente del organismo.” (Subrayados nuestros). El Convenio Colectivo de Trabajo General para la Administración Pública Nacional vigente desde 2006 determina: “ARTICULO 156.- El Personal No Permanente de las Jurisdicciones y entidades descentralizadas no superará un porcentaje de hasta el QUINCE POR CIENTO (15%) del Personal Permanente en cumplimiento de lo establecido en el segundo párrafo del Artículo 9º del Anexo de la Ley Nº 25.164. De la misma manera se procederá en las entidades cuyo personal esté regulado por la Ley de Contrato de Trabajo. A este efecto, el área competente de cada jurisdicción o entidad descentralizada certificará que con la designación o contratación de persona no permanente que se proponga efectuar no se supera dicho porcentaje.” (Subrayados nuestros).
En resumen: la controvertida ley dice que al menos el 85% del personal empleado por el Estado nacional debe ser de planta permanente y el funcionario reconoce que más del 90% de los empleados del Ministerio de Cultura de la Nación están precarizados.

A la pregunta “¿Hay algunos [museos] que sobran?”, Castilla afirma: “Aquellos que no estén vinculados con la comunidad o estén expresando valores que no son los que demanda la sociedad. Es muy caro mantener un museo. No pienso en cerrarlos pero sí en transformarlos”.
Nos preocupa su idea de “demanda de la sociedad”. ¿Cómo se mide la “demanda de la sociedad” en el caso de un museo? ¿Según la cantidad de visitantes (“invitados”, según Castilla)? ¿Algo así como “el rating”? ¿Y si tiene poco “rating” se levanta? La cuestión parece más inquietante porque Castilla se refiere a demanda de “valores”. ¿Los “valores” de quién? ¿Son iguales los “valores” del adherente macrista que los del adherente kirchnerista o el adherente de izquierda?  Al final de su respuesta, el funcionario hace pasar toda la cuestión por la “lógica” del gobierno: la económica (“Es muy caro mantener un museo”). Y sí, Castilla, también es “caro” -y mucho más aún- mantener un hospital, una escuela, una comisaría. Pero las “funciones” del Estado no se miden (no deberían medirse) en términos de “costo” y “utilidad” sino en términos de objetivos y servicio público.  La “solución”, dice Castilla, es “transformarlos”. ¿Será una forma “elegante” de justificar su vaciamiento?

En la misma entrevista, más adelante asevera: “Felizmente los museos están operando regularmente. Hubo reincorporaciones y se pudo mantener en sus cargos a los profesionales que son necesarios para que funcionen. Ha sido tal el desmadre que dejó la administración anterior en términos de nombrar gente de manera desmedida, inmerecida. Y además los dejó en un plano de fragilidad atroz. Scioli o Stolbizer hubieran hecho lo mismo, el tema era una bomba para el que viniera.”
Castilla no lo dice pero nosotros sí: los trabajadores despedidos del Ministerio de Cultura de la Nación fueron reincorporados gracias a las acciones y a la movilización del conjunto de los trabajadores de Cultura, es decir, de los despedidos, precarizados y con empleo estable. Por otra parte, si hasta el momento varios gobiernos pasaron y las políticas estatales de empleo permanecen -la Ley de Regulación de Empleo Público Nacional fue sancionada y promulgada en 1999 (durante el gobierno de Carlos Menem) y reglamentada en 2002 (durante el gobierno de Eduardo Duhalde); el Convenio Colectivo de Trabajo General para la Administración Pública Nacional actualmente vigente data de 2006 (durante el gobierno de Néstor Kirchner)- probablemente Daniel Scioli o Margarita Stolbizer hubiesen hecho lo mismo que el gobierno encabezado por Mauricio Macri, aunque no es nuestro afán construir un relato especulativo sobre lo que pudo haber ocurrido y no ocurrió…
En resumen: el régimen de precarización laboral es una política de Estado que perdura más allá de los gobiernos: fue implementado durante el gobierno de Menem, fue sostenido durante la gestión de De la Rúa y más tarde por los sucesivos presidentes no electos por el voto directo del pueblo (Puerta, Rodríguez Saá, Camaño), se profundizó durante la administración Duhalde y finalmente fue continuada por los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Todos los gobiernos legitimaron el irregular empleo de la fuerza de trabajo precarizada y en negro.

Los trabajadores estatales dejaremos de estar “en un plano de fragilidad atroz” cuando se nos emplee de manera estable y permanente, pues la vigencia de contratos precarizados vulnera derechos laborales fundamentales.
Bajo las modalidades locación de servicios y/o planta resolución 48/2002, la mayoría de los trabajadores estamos precarizados desde hace mucho tiempo; es decir: se cumplen tareas que no son reconocidas como tales por el Estado empleador, lo cual implica realizar el mismo trabajo y tener las mismas responsabilidades que el personal de planta permanente pero sin los mismos derechos laborales. Además, se viola la Constitución Nacional, pues el artículo 14 bis manifiesta que el trabajo gozará de la “protección contra el despido arbitrario” y la “estabilidad del empleado público”.

Invitamos al secretario de Patrimonio Cultural a respetar y hacer cumplir la Constitución Nacional, pues de esa manera contribuirá a formalizar el empleo público, evitando así despidos arbitrarios e inestabilidad laboral.

Los trabajadores de Cultura exigimos:

  • Reincorporación de todos los trabajadores
    porque fueron despedidos arbitrariamente
  • Basta de despidos
    porque un despedido más significa un programa cultural menos
  • Fin de la precarización laboral
    porque los trabajadores estatales no queremos renovar nuestros contratos todos los años encubriendo una figura contractual irregular
  • Pase a planta permanente de todos los trabajadores
    porque no queremos vivir con la incertidumbre de no saber hasta cuándo tendremos trabajo

Porque la pérdida de puestos laborales y la precarización laboral se traduce en menos acceso a la Cultura decimos
#LaCulturaNoSeAchica
ATACA

Link a la nota de Clarín: http://www.clarin.com/cultura/parece-mal-cobre-entrada-museos_0_1539446364.html

 ATACA – Asamblea de Trabajadores Autoconvocados de Cultura de la Argentina

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s