En el Día internacional de los museos, nueva respuesta de trabajadores de cultura a declaraciones de Américo Castilla, Secretario de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura de la Nación

Buenos Aires, 18 de mayo de 2016

En las últimas semanas hemos conocido nuevas declaraciones del Sr. Américo Castilla en tres medios de comunicación:

·         Entrevista en el programa Habemus de radio Vorterix de Bahía Blanca (5 de mayo de 2016): http://habemuseos.com/

·         Entrevista en el diario La Nación de Buenos Aires (13 de mayo de 2016): http://www.lanacion.com.ar/1898266-americo-castilla-estamos-buscando-directores-que-le-saquen-vejez-al-museo

·         Entrevista en el diario Clarín (13 de mayo de 2016): http://www.clarin.com/cultura/Buscan-proselitismo-sponsors-museos-nacionales_0_1576042464.html

 Desde la Asamblea de Trabajadores Autoconvocados de Cultura de la Argentina (ATACA) -espacio conformado por trabajadores de cultura, muchos de los cuales estamos empleados en museos nacionales- nos vemos obligados a esclarecer en torno de algunos dichos del funcionario de Estado.

 ¿Qué tipo de “empleado” es Américo Castilla?

 A la pregunta de apertura “¿Cómo estás Américo ante todo?”, el funcionario comienza su respuesta al conductor del programa de radio Habemus con estas palabras: “Bueno, en esta época de trabajo forzado que es para mí ser un empleado público (…)”.

Desde que es Secretario de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura de la Nación no es la primera vez que Castilla se pretende “empleado”. En efecto, en la entrevista publicada el 14 de marzo de este año en el diario Clarín, luego de la aseveración “Usted es un funcionario del gobierno de Macri” formulada por la periodista, Castilla corrigió: “Soy un empleado estatal” (cfr.http://www.clarin.com/cultura/parece-mal-cobre-entrada-museos_0_1539446364.html).

Es verdad que Castilla está empleado por el Estado nacional, ¿pero ese hecho lo convierte en un “trabajador”? No: el Estado le paga mensualmente un suculento salario para “entender, diseñar, coordinar y gestionar políticas y acciones [y] asistir al Ministro de Cultura en la coordinación de las acciones de los diversos organismos de su dependencia” (cfr. el decreto 35/2016http://www.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/255000-259999/257608/norma.htm). En otras palabras, Castilla ejerce tareas de dirección (determina, formula y ejecuta políticas públicas) que afectan de manera general a toda la nación (ciudadanos asalariados, cuentapropistas, empresarios, etc.) y de manera directa a un sector de los trabajadores estatales del Ministerio de Cultura (los que dependen de su Secretaría, donde a mayo de 2016 casi todos cobran salarios por debajo de la canasta básica de alimentos y muchos siguen precarizados laboralmente). Para decirlo en lenguaje llano: el Secretario de Patrimonio Cultural es a la administración pública lo que un CEO a la empresa privada, es decir, un ejecutivo, una persona que en términos de clase no es trabajadora/obrera.

Por un limitado lapso de tiempo (mientras dure su gestión), Castilla será uno de los gerentes generales del Ministerio de Cultura de la Nación que aplicará en el ámbito museístico políticas públicas culturales que deberían estar en sintonía con el conjunto de las políticas públicas generales de la nueva administración del Estado nacional, es decir, del gobierno del presidente Mauricio Macri. Un trabajador estatal ejecuta tareas más allá de quién o quiénes detenten los puestos de dirección: no es el caso de Castilla. Y cualquier trabajador estatal no cobra lo que Castilla: $106.104 en el mes de febrero (cfr. http://www.lanacion.com.ar/1870105-sueldo-macri-presidente).

 Entre los despidos masivos en el Ministerio de Cultura de la Nación y el guión del Museo del Bicentenario

 El periodista de Habemus pregunta por el Museo del Bicentenario y por el personal despedido en los museos. Castilla responde: “Bueno eso fue el gran… la verdad que esto no me lo esperaba… se inauguró la gestión con todo el tema de despidos y de reubicación de personal. Es cierto que había un exceso muy grande de empleados públicos, lo cual no quiere decir que fueran todos malos ni mucho menos, como se ha dicho. Hubo casos que no me conformaron, sobre todo en el ámbito de los museos. No es que en los museos hubiera ñoquis, los había sí en otros ámbitos, con lo cual lo que hicimos fue reparar los errores que se habían cometido en los despidos en este ámbito, reconozco en los otros. Con lo cual yo creo que el ámbito de los museos no ha salido dañado, y podemos volver a restablecer un ámbito de confianza. Y en museos como el del Bicentenario, que no depende de mi Secretaría sino que depende directamente de la Secretaría General de Presidencia… pero de todos modos yo fui de la opinión que hay que… pedí que se filmara, que se documentara cómo estaba hecho… porque dentro de unos años vamos a analizar de qué manera parcial estaba vista la historia, sólo comparable cuando vemos ahora lo que era el Reichstag, y cómo se anunciaba políticamente por medio de un señalamiento visual y gráfico. Yo creo que es la única comparación con el modo en que se narraban los hechos en ese Museo del Bicentenario.”

Varias cosas a puntualizar respecto de esta respuesta, todas pertinentes para discutir desde un espacio como el nuestro. La “sorpresa” de Castilla por los despidos en el inicio de la gestión pretende dejar en claro una ingenuidad de la que no lo creemos portador, ya sea porque no puede no haber previsto estos despidos considerando el gobierno del que comenzaba a ser parte (ref.http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-285870-2015-11-11.html) que además tiene un largo pasado de despidos en el ámbito de la ciudad autónoma de Buenos Aires (ref.http://edant.clarin.com/diario/2007/12/28/um/m-01573479.htm) o porque incluso en la misma respuesta radial toma palabras idénticas a las de cualquier funcionario orgánico del macrismo: la idea del “exceso de empleados públicos”. No vamos a pretender que se solidarice con los despedidos pero sí que asuma con esto lo dicho más arriba: que no es un simple empleado sino un ejecutivo que llega a coincidir con sus “empleadores” hasta en el uso del vocabulario técnico-político. Quizás el sinceramiento que tanto explica el macrismo en la economía deba llevarlo a cabo Castilla consigo mismo.

Sin embargo hay cosas aún peores insertas en esta breve entrevista radial. Su comparación del Museo del Bicentenario -y la narración política del kirchnerismo- con el Reichstag es desde varios puntos de vista inadecuada (valgan para eso unas palabras de Horacio González en http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-223910-2013-07-07.html). No es nuestra intención ahora decir dónde el kirchnerismo es comparable o no y en qué grado con los regímenes fascistas del siglo XX, fundamentalmente porque el error de la comparación de Castilla no es de contenido sino específicamente metodológica. Por eso nos detenemos en esto: si Castilla, representante estatal de museos y patrimonio cultural, entiende como asimilables desde su gráfica y su visualidad ambos procesos políticos alejados en el tiempo y establece vínculos generales y superficiales entre los dos puntos de comparación, asumimos que la labor que precisa su cargo -la de entender a fondo, conocer minuciosamente y saber plantear, exponer y comunicar diferencias culturales, estéticas o patrimoniales- le queda grande. Si esta lógica lineal y grosera marca el “nuevo perfil para las exposiciones” que busca el Plan de Fortalecimiento de Museos de la Secretaría, podemos ir diciéndole adiós a los matices de pensamiento museológico contemporáneo.

 “Estamos buscando directores que le saquen vejez al museo”

 En la entrevista con el diario La Nación publicada el 13 de mayo, el Secretario asevera que su gestión buscará sacar “vejez al museo”.

Desde nuestra Asamblea repudiamos la connotación negativa que se otorga a la vejez. En un país donde más de seis millones de personas jubiladas cobran la mínima de $5.000 pesos mensuales -y en el que a partir de septiembre de 2016 no habrá más moratoria para quienes cumplan la edad jubilatoria pero no cuenten con los aportes correspondientes por no haber sido registrados por sus empleadores y en consecuencia no podrán acceder a los haberes previsionales-, como mínimo resultan provocadoras las palabras del Secretario.

Dice Danilo de Santos de Miranda en la presentación del libro Bienes culturales y derechos humanos (Ediciones Sesc, Sao Paulo, 2015) que “la cultura es la manifestación de las ideas en el mundo, y es la cristalización de todo aquello que el espíritu humano produce. La cultura sólo es posible cuando las ideas se tornan palpables, visibles, perceptibles, sea materialmente en objetos, o inmaterialmente, en prácticas. Unos y otros símbolos, tangibles o intangibles, tienden puentes entre la conciencia de una persona y otra, entre las sensibilidades de los diversos individuos, posibilitando que descubran afinidades, identidades, comunidades -en suma, valores-. Objetos y prácticas expresan valores queridos, caros a la comunidad que los cultiva (…)”.

En los museos se preservan, investigan y exhiben objetos y prácticas que fueron producidos en distintas épocas de la historia, y que fueron transformados en patrimonio por el accionar de diversos grupos sociales. Las valoraciones y las decisiones sobre el patrimonio y sus usos son profundamente políticas. Ese es el terreno sobre el que se deberían plantear las discusiones sobre el funcionamiento de nuestros museos, no sobre la vejez que puedan contener.

 “Se buscarán capitales privados para complementar a los públicos”

 Lo dijo Castilla en la entrevista publicada por Clarín el 13 de mayo. Sabemos que Castilla tiene amplia experiencia en la gestión de fondos privados para la cultura. Ejemplo de ello fueron el apoyo del Grupo Petersen y American Express al encuentro de museos realizado en septiembre de 2015 bajo el nombre “El museo reimaginado” organizado por la Fundación TyPA que el actual Secretario de Patrimonio Cultural orientaba.

Los trabajadores de cultura conocemos la gestión de fondos privados. Hace décadas que las experimentamos en nuestros lugares de trabajo. Mientras las arcas del Estado se vacían en pagos a la ílegítima, inmoral y fraudulenta deuda externa, mientras las empresas multinacionales se llevan nuestros recursos naturales sin pagar retenciones, mientras Monsanto nos fumiga y los campos y los cuerpos que los cultivan se envenenan con glifosato, mientras los bancos hacen negocios con el dinero de nuestros salarios, al mismo tiempo se lavan la cara haciendo “aportes sociales” para la cultura desgravando impuestos.

 Finalmente, en la entrevista con Clarín el funcionario afirma: “los museos que cumplen sus programas y logren mejores resultados de gestión podrán ganar partidas presupuestarias”

 ¿Meritocracia de la cultura? La meritocracia -en boga desde hace algunas semanas a raíz de la ¿coincidente? aparición de un spot que publicita la venta de un automóvil (a la que siguió un lúcido “contraspot”: https://www.youtube.com/watch?v=UbCtG3xGGDo)- es una forma de gobierno basada en el “mérito”, cualidad que se conquista con la predominancia de valores asociados a capacidades individuales y a la competitividad. No ahondaremos en la falacia argumentativa de la “meritocracia” en una sociedad basada en la desigualdad de oportunidades porque desigual es toda sociedad dividida en clases sociales. Ahora bien, ¿a qué “mejores” logros de gestión se referirá Castilla? Podemos intuirlo: en una entrevista también publicada por Clarín hace un mes que ya hemos referenciado, Castilla afirmaba que sobraban los museos que no estaban vinculados con la “comunidad”; y en la nota con La Nación del 13 de mayo completa: “la idea es trabajar con un nuevo paradigma centrado en el visitante, por encima de cuidar las colecciones”. Antes, también en La Nación, Castilla apuntaba: “quien está más desprotegido es el público […]  el paradigma de los museos es muy anticuado. La mayoría de la gente no va a los museos ni ve que ahí haya una fuente que habilite un diálogo de otra naturaleza con la cultura. Y eso es lo que nos proponemos cambiar en estos cuatro años que vienen” (http://www.lanacion.com.ar/1872321-americo-castilla-los-museos-tienen-poco-en-cuenta-a-los-visitantes).

Estas ideas que Castilla arrastra desde la gestión no estatal (Fundación TyPA), están contempladas en su “Plan de fortalecimiento de museos” (“de los cinco ejes que lo componen, sólo pudo dar detalles sobre los mentados concursos. Respecto de lo demás, las medidas concretas que llevarán a la práctica esas ideas, dijo, ‘están en preparación’”, escribió con sorna la periodista de La Nación en la entrevista publicada el 13 de mayo): museos como espacios “sociables”, “integrados a la comunidad”. Decíamos en la inmediata anterior respuesta a Castilla que los museos “son instituciones públicas que albergan, preservan y comunican patrimonios que pertenecen a todos los argentinos. Los museos son fundamentales como espacios de acceso a la cultura y la historia. Nos inquieta la idea de Castilla sobre la supuesta desconexión de los museos con la comunidad. Muchos trabajadores diseñamos herramientas para la articulación patrimonio-comunidad, construimos espacios que promueven el intercambio democrático y el ejercicio de los derechos culturales” (cfr. https://laculturanoseachica.wordpress.com/2016/04/05/respuesta-a-los-dichos-de-castilla-en-clarin/). Y antes de esa respuesta señalábamos en otro lugar: “Coincidimos con Castilla cuando sostiene que quien más necesita de la actuación de la Secretaría de Patrimonio es ‘el público’. Los museos y sitios patrimoniales no tienen sentido sin la presencia y participación activa de sus visitantes. Lo que nos preocupa al respecto es que entre las últimas medidas se ha optado por desmantelar programas como Ronda Cultural […] que desde 2014 tiene como principal objetivo facilitar la logística para que miles y miles de argentinos se acerquen y participen de los museos acompañados por profesionales idóneos. La clausura de este tipo de programas favorece la continuidad del ‘público’ clásico habitué en los museos, pero va en contra de la inclusión de nuevos sectores” (http://trabajadoresdemuseos.blogspot.com.ar/2016/03/la-incomodidad-de-americo-castilla.html).

Lamentamos intuir que el “Plan de fortalecimiento de museos” no redundará en una mayor afluencia de público de arte hacia los museos ni fortalecerá vínculos museísticos con la comunidad. Presagiamos, por el contrario, pura pirotecnia virtual, eslóganes para viralizar fuera de los museos (en redes sociales), un relato verosímil pero sin base real… como la publicidad de la conocida marca de automóviles referida al inicio de este intertítulo.

 Epílogo en este Día internacional de los museos

 Hasta acá las necesarias respuestas. Hemos elegido estas palabras de Castilla porque describen los ejes de su gestión, un “plan de fortalecimiento de museos” que se desarrollará en un contexto de depreciación salarial y precarización laboral. A pesar de esta terrible coyuntura económica los trabajadores de la cultura debatimos porque la capacidad de discernimiento es lo último que podrán arrebatarnos.

ATACA
Asamblea de Trabajadores Autoconvocados de Cultura de la Argentina

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