Museo Eduardo Sívori cerrado al público: incertidumbre entre los trabajadores

Antonio Berni - Chacareros (1935) (1)
ATACA estuvo el 11 de marzo en el evento organizado por Osvaldo Jalil y otros artistas plásticos en las puertas del Museo Eduardo Sívori para pedir por la restitución de Graciela Limardo y de los talleres que allí se desarrollaban.

Se confundían un poco, es verdad, los maratonistas y los nenes en pleno juego con el panorama colorido y bien dinámico de la puerta del Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori, el museo con mejor patrimonio artístico argentino de la ciudad de Buenos Aires: basta recordar la famosa obra “Chacareros” (1935) de Antonio Berni para evaluar su jerarquía.

El evento de Facebook citaba a las 16hs y apenas media hora después, cuando un compañero de ATACA se hizo presente, los numerosos asistentes al “reclamo” todavía estaban escribiendo sus frases de furia con marcadores de colores en los cuatro paneles de Durlock que tapan las entradas a las salas del museo. El patio vidriado que tanta circulación supo tener en estos casi 30 años de nueva arquitectura ahora se veía inexplicablemente abarrotado de gente. Si alguien no supiera nada creería que un evento de la magnitud de la “Noche de los Museos” se estaba llevando a cabo. No tan lejos en el tiempo, a esta multitud la había convocado el mal accionar del Gobierno de Buenos Aires. ¿Qué pasó? Eso fuimos a averiguar, hablando primero con trabajadores del museo ahí presentes.

Aproximadamente desde el mes de diciembre de 2016 el museo entró en un proceso de reformas de las salas C, D y Cripta (como se las denomina internamente) para ampliar sus espacios expositivos. Pero el problema no fue estrictamente ese: aun cuando se tuvieron que suspender gran parte de los talleres, es sabido que el museo precisa de una ampliación de sus espacios expositivos ya que esa carencia le imposibilita, por ejemplo, exhibir su patrimonio estable al mismo tiempo que organiza y dispone las diversas exhibiciones temporarias regulares u ocasionales (Salón Manuel Belgrano, Premio Estímulo de Fotografía Francisco Ayerza, etc.).

El conflicto más grave devino cuando hace unas semanas atrás, sin haber sido terminadas las obras de la parte posterior del museo, se anularon las entradas a las salas A y B -que para ese momento contaban con exhibición- con el mismo objetivo de reacondicionarlas. Si bien es cierto que gran parte de la estructura edilicia del museo tiene severos problemas de infraestructura (ya desde el inicio del gobierno macrista en la ciudad) que, por ejemplo, inundan el hall central y las áreas de trabajo del personal cuando llueve, por otro lado cerrar al mismo tiempo las salas A, B, C, D y Anexa es lo mismo que cerrar TODOS LOS ESPACIOS DE EXHIBICIÓN DEL MUSEO. De esa manera, esta primera etapa de obras llevada adelante por el actual Director General de Museos Guillermo Alonso (ex director del Museo Nacional de Bellas Artes entre 2007 y 2013) cerró “de hecho” el museo al público, habilitando solamente la entrada a la Tienda y a la Confitería, ambas bajo usufructo de la Asociación de Amigos del Museo Sívori.

Mientras escuchábamos esto alguien decía a nuestro lado que la “Sede Scalabrini” del museo (Scalabrini Ortiz 851), donde también se llevaban adelante otros cursos de formación artística, había sido cerrada y nadie sabía nada sobre su futuro. Es que, en gran parte, uno de los interrogantes que tenían los artistas ahí presentes, talleristas a tiempo completo en la institución, era el futuro de sus trabajos ya que el espacio donde solían dar esos talleres ahora estaba completamente lleno de escombros, polvo y nuevas distribuciones. ¿Se los incluiría en el nuevo diseño del museo? Nadie tenía una respuesta: ni ahí en aquel momento ni en las dos últimas semanas cuando se encendió la llama del conflicto.

La pregunta socarrona de ATACA vino casi automática a cada uno de los trabajadores con que dialogamos: “¿Y el sindicato? ¿Les dice algo?”. La respuesta es completamente NULA, la responda quien la responda. Pero el conflicto no termina ahí ya que había una de las cartas que los trabajadores del museo tampoco podían jugar: la del reclamo a la Dirección del Museo. Al revés de lo que sucedió allá por febrero de 2016 cuando nació ATACA frente la rabia de los despidos (cuando los trabajadores de cada espacio museístico elevamos reclamos por escrito a nuestros respectivos directores exigiéndoles una reacción, una postura y una respuesta ante la marea de despidos) en el Sívori este proceder es imposible ya que el espacio de la Dirección quedó completamente vacante en estas horas. La directora interina Graciela Limardo (anteriormente responsable de Extensión Educativa y de Museografía del mismo museo), que asumió con un contrato de locación de obra cuando la milenaria directora Larrañaga abandonó su puesto en agosto de 2015, fue “destituida” por Guillermo Alonso por medio de una nota en la cual se decretaba el nombramiento de Teresa Riccardi a cargo de la dirección del Museo Sívori.

Queda en revisión cuánto de esto sabía que sucedería la propia Limardo, ya que su contrato, como todo contrato anual, finalizaba en el mes de diciembre, y cuando -según alegan quienes reclamaban por ella en ese momento en el museo- el propio Alonso había “prometido de palabra su continuidad”. Esa es la principal razón por la cual ubicamos el término destituida entre comillas, ya que el ejercicio de ese cargo no era efectivo y pendía de un hilo desde diciembre de 2016. De hecho una de las notas de Alonso solicitando la designación de Riccardi al frente del museo tiene fecha del 10 de febrero, es decir, más de un mes antes del conflicto.

Esto es aún más curioso cuando en la gran nota laudatoria de La Nación al momento de asumir Alonso como Director General de Museos, se destacaba que “la otra meta es concursar las direcciones de los museos porteños y organizar sus gestiones para que cuenten cada uno con un director general, un director artístico y un director de administración. Por estos días, sólo dos museos tienen directores provisionales: el Museo Eduardo Sívori y el Museo del Humor (Muhu)” (http://www.lanacion.com.ar/1868337-guillermo-alonso-con-planes-ambiciosos-para-sus-joyas).

Pero poco importan a ATACA las rencillas políticas de los altos cargos de las instituciones cuando lo que abandonan es a sus propios trabajadores. Porque lo que verdaderamente nos importa es que mientras los “autoconvocados” en la puerta del Sïvori pedían por la “Restitución de Limardo y los talleres” (según rezaba el título del evento en Facebook), los mismos trabajadores del Museo Sívori estaban ahí observando el acto de reclamo cuando ni ellos mismos sabían qué hacer, cuándo abrir o cómo y dónde seguirían trabajando. El verdadero abandono lo estaban y lo están sufriendo los trabajadores del museo, no sólo la directora y los talleristas.

Desde ATACA creemos que la mejor respuesta a esa incertidumbre general que nos planteaban los trabajadores del museo Sívori está en esa misma imagen que Berni pintó en “Chacareros”, la de la asamblea. Acompañamos cualquier movimiento, por ínfimo que sea, en el cual los propios trabajadores busquen las respuestas, exijan conclusiones y mantengan la constancia de llevar adelante sus propios destinos.

Buenos Aires, 14 de marzo de 2017

Anuncios

Un comentario en “Museo Eduardo Sívori cerrado al público: incertidumbre entre los trabajadores

  1. Los trabajadores del Museo es otra de nuestras preocupaciones como artistas, dado que sin ellos nuestra actividad no sería bien vista, ellos son los impulsores de nuestras exposiciones y siempre han contado con el apoyo nuestro

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s