Búsqueda laboral: Ministerio de Cultura de la Nación requiere trabajador/a monotributista para inestable relación de dependencia

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Los trabajadores del Estado nacional se vinculan con la patronal (Estado nacional) de diferentes modos; modos que devengan diferentes beneficios, derechos y obligaciones laborales. Uno de estos modos se establece por medio del contrato de “locación de obra” y de “locación de servicio”. En este informe -que publicaremos en dos partes- el foco lumínico se posa en dicho modo de contratación de trabajadores en el Ministerio de Cultura de la Nación.

 

PRIMERA PARTE

 

Uno de los primeros párrafos del decreto 254/2015 que ordenaba la revisión de todos los “procesos concursales y de selección de personal” de la “administración pública nacional” de los últimos tres años, lo hacía bajo la hipótesis de que había habido una masiva contratación de “ñoquis” durante el período de tiempo señalado. En el lenguaje “legal y técnico” utilizado por el funcionariado estatal, los ñoquis (personas que sin trabajar o brindar ningún servicio cobran un salario u honorarios) estaban dispersos o aglomerados en las “diversas modalidades contractuales”, de ahí “la revisión de los procesos de selección y contratación de personal” para detectarlos “con el objeto de procurar un buen gobierno y la imperiosa necesidad de proceder al ordenamiento de la Administración Pública”. Los fundamentos de esa hipótesis eran inexistentes, pero los medios de comunicación y otros aparatos ideológicos se encargaron de legitimar ese discurso ante (y entre) la sociedad. También fue reforzado por distintos funcionarios durante los primeros meses de gestión; así, por ejemplo, al arsenal discursivo sumaron la demonización de la participación política: para el gobierno macrista los trabajadores contratados por el Estado durante los años 2013-2014-2015 eran a priori “la grasa militante” que había que limpiar, desprender de la estructura laboral pública nacional.

Entre las modalidades de “selección de personal” usada por la patronal de Estado nacional se encuentra la que hace por medio de la “locación de obra” (o “locación de servicio”); modalidad que junto con otras precariza laboralmente y rompe (y en consecuencia fragmenta) la unidad de clase del colectivo de trabajadores estatales. Sin duda, una de las relaciones laborales que denota un alto nivel de precariedad para lxs trabajadorxs del Estado nacional es la de los contratadxs vía “locación de obra” (en adelante CLO), quienes realizan tareas habituales y permanentes en diferentes áreas y/u organismos del Ministerio de Cultura de la Nación.  

 

¿En qué consiste un CLO? Se acuerda la firma entre quien vende su fuerza de trabajo y el que la contrata, pero quien determina las condiciones de trabajo es el contratante. La duración del contrato es estipulada según la tarea o actividad requerida por el empleador de la fuerza de trabajo. En el Ministerio de Cultura de la Nación (en adelante MCN) existen distintos plazos de contratación: trimestrales, cuatrimestrales, semestrales y anuales. En todos los casos se pautan honorarios fijos que se abonan ora mensualmente, ora al finalizar el contrato. Y en todos los casos se requiere que la persona contratada esté inscripta como “monotributista” en la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y que emita “factura” para percibir el pago a partir de que el MCN certifique la realización de las tareas por las que se la contrató. Al trabajador o trabajadora le corresponde el pago de sus propias cargas sociales y previsionales mensuales; y si desea cobertura médica deberá contratarla por su propia cuenta. El contrato firmado no implica relación de dependencia alguna, según reza una de sus cláusulas. Esto significa que, si bien el contrato podrá ser renovado con acuerdo de las partes, este contrato no admite ninguno de los derechos que tiene la persona trabajadora cuya relación laboral es reconocida como asalariada por el Estado empleador. De la naturaleza del vínculo laboral CLO emerge la condición de precariedad de la persona trabajadora, que es expuesta a diversas situaciones siempre adversas. Haremos una breve síntesis de estas situaciones que se derivan, por ejemplo, de la renovación del contrato.

 

Precariedad en loop

El 29 de enero de 2016, en el MCN despidieron a alrededor de 500 personas trabajadoras: unas estaban contratadas por medio de los CLO, otras asalariadas bajo la modalidad estipulada en el “Artículo 9 de la Ley Marco de Regulación del Empleo Público” cuyas “pautas” de aplicación están detalladas en la “Resolución 48/2002” publicada en el Boletín Oficial en enero de 2003.[i]

Ya referimos que el decreto 254 del 24 de diciembre de 2015 ordenaba la revisión de todos los contratos firmados durante los años 2013, 2014 y 2015. Este proceso de revisión demoró todas las renovaciones de contratos CLO. Pero una vez renovados los contratos, las personas trabajadoras monotributistas recibieron una insuficiente actualización monetaria, formada por un determinado porcentaje correspondiente al valor fijado en la paritaria del año anterior por los sindicatos y el Estado empleador.

La tardía renovación de los contratos conjugada con la situación de despidos masivos produjo la demora en el cobro de “honorarios” de quienes no fueron despedidos/das. Luego de trabajar sin cobrar durante dos meses, los trabajadores y trabajadoras monotributistas cobraron por primera vez en 2016 en el mes de marzo.

 

El siempre renovado look de la precariedad en loop

A principios de noviembre de 2016, la patronal de Estado solicitó a los contratados CLO un conjunto de documentos impresos (DNI, último título de estudios obtenido, constancia de inscripción al monotributo, constancia de CUIL, certificado de antecedentes penales -cuyo costo debe pagar el trabajadxr- y currículum vitae): la fecha límite de entrega sería el 26 de noviembre. Pero en el transcurso del mes de diciembre se informó que los contratos se renovarían de manera digital a través de una plataforma virtual de acceso individual, utilizando cada usuario su clave fiscal. Para ello cada trabajador y trabajadora debía digitalizar toda su documentación y realizar la carga cuando el área de administración se lo solicitara… y empezó la espera. Espera que se extendió hasta mediados de enero de 2017, cuando algunxs trabajadorxs comenzaron a recibir la orden de efectuar la carga. Llegado el fin de mes de enero de 2017, por “fallas del sistema” se volvió para atrás con la modalidad digital y se retomó la tarea en papel. El tiempo seguía pasando…

Finalmente, la renovación de contratos se realizó en la mayoría de los casos sin aumento ni ajuste alguno. ¿Motivos? Que una adenda reciente, que una orden del Ministerio de Modernización, que una adecuación del Ministerio de Cultura a la orden del Ministerio de Modernización, que no hay presupuesto, etc. Posteriormente, mediante diversas gestiones (en algunos casos hechas por cada empleadx, en otras por medio del sindicato ATE), algunxs trabajadorxs CLO recibieron un ajuste del 30% y otrxs del 20%. Ahora nos centraremos en la discrecionalidad del “aumento”.

 

La previsibilidad de lo (im)previsible

En la actualidad (agosto de 2017), en una minúscula Secretaría del MCN se tornó visible lo inesperado: la discrecionalidad con la que se determinan las renovaciones de contratos y los aumentos en los montos de los honorarios. Veamos.

En la Secretaría de Integración Federal y Cooperación Internacional, trabajadoras y trabajadores CLO con antigüedad en su puesto -es decir, con sucesivas renovaciones de sus precarios contratos-, cuyos ingresos mensuales por las tareas realizadas en el MCN no superaban los $12.000 en el año 2016, renovaron sus CLO con 0% de aumento. Sí, como se leyó: en 2017 perciben mensualmente la misma cantidad de dinero que cobraban el año anterior. A diferencia de los CLO que renovaron sus contratos sin incremento monetario, en la misma Secretaría personas contratadas como “coordinadoras” que ingresaron durante la gestión de Cambiemos -quienes perciben mensualmente más de $ 30.000- recibieron un 20% de incremento en sus haberes.

 

Buenos Aires, 25 de agosto de 2017

ATACA – Asamblea de Trabajadores Autoconvocados de Cultura de la Argentina

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[i] A diferencia de las personas trabajadoras “autónomas” con CLO, las contratadas bajo las normas de la “resolución 48” son asalariadas. Así, el Estado empleador reconoce que son personas trabajadoras en relación de dependencia. Sin embargo, estas personas trabajadoras asalariadas -a diferencia de las de “planta permanente”- deben renovar anualmente sus contratos. Ni las personas trabajadoras monotributistas ni las asalariadas “resolución 48” tienen estabilidad en el empleo, es decir, son precarizadas.

 

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