Biblioteca Nacional, Bochorno Nacional – Informe (diciembre 2015 – agosto 2016)

biblio nacional

Antes de la llegada de Alberto Manguel a la dirección de la Biblioteca Nacional, la patronal de Estado despidió a 240 trabajadorxs. El rol patotero, policial y patronal de los sindicatos ATE, UPCN y SOEME para sofocar las luchas reivindicativas de los trabajadorxs. Primera parte de un informe que constará de dos entregas en total.

 

Preparando el terreno para despedir

En diciembre de 2015, los rumores de despidos en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno se esparcían como reguero de pólvora. Entonces -no se sabe bien porqué- el rumor más escuchado fijaba en “500” las personas trabajadoras que serían despedidas. Dos meses después, el número que se rumoreaba se redujo sensiblemente: ahora serían “360”.

¿Y los sindicatos qué decían y hacían? Quizás inquietos ante el posible “desborde” de los laburantxs, luego de una serie de reuniones informativas y/o asambleas los sindicatos UPCN (Unión del Personal Civil de la Nación), ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) y SOEME (Sindicato de Obreros y Empleados de Minoridad y Educación) buscaron disipar los temores de lxs trabajadorxs prometiendo “luchar”… “si hiciese falta”.[i] En estas “asambleas” se evocaba la época en que había alrededor de quinientos empleados en la Biblioteca Nacional (en adelante BN) y se quería despedir a trabajadorxs y, debido a la “iniciativa” sindical, ese deseo patronal fue impedido gracias a las ollas populares y el cese de actividades (en el año 2001). 15 años después, estos representantes de los trabajadores estarían dispuestos a “luchar” para impedir los despidos masivos.

Regresemos en el tiempo a febrero de 2016: a fines de este mes, el rumor preponderante rumbeó hacia un indefinido futuro momento en que se anunciarían los despidos. Por entonces ya estaba nombrado como director de la BN Alberto Manguel (aunque aún no se presentaba en la institución)[ii], pero la subdirectora Elsa Barber, como “directora interina”, ejercía las funciones del erudito escritor hasta su asunción.[iii] Mientras tanto y a pesar de las fechas hipotéticas que se anunciaban, los sindicatos seguían negando la posibilidad de que se produjeran despidos a mansalva.[iv]

Pasaban los primeros meses del año 2016 y un enrarecido clima de miedo se transpiraba entre lxs trabajadorxs: “si trabajás no te van a echar” seguido de “a estos no les importa nada” se intercalaban en medio de las cotidianas charlas laborales. Recién en febrero “ATE Biblioteca Nacional” declaró el “estado de asamblea permanente” sólo por presión de lxs trabajadorxs.

 

Terreno apto para despedir

Durante la noche del lunes 21 de marzo de 2016 comenzaron a llegar telegramas de despido.

El martes 22, debido a la situación dramática que se estaba desencadenando, casi no se trabajó en la mayor parte de los sectores, aunque se siguió trabajando en las áreas “atención al público” del 5to y 6to piso, hemeroteca y salas especiales pese a que allí se habían producido despidos de compañerxs. Los sindicatos convocaron a “asamblea”. Los trabajadores exigieron conocer la lista de despedidos. Entonces se intentó presionar a Marcos Padilla, director general de Coordinación Administrativa de la BN, tristemente conocido por lxs trabajadorxs porque fue uno de los responsables del vaciamiento del Teatro Colón. Aunque lxs trabajadorxs recorrieron una y otra vez el edificio de arriba abajo y viceversa, ni el funcionario ni la lista aparecieron. Ese mismo día, los modos en que se anunciaron los despidos fueron mutando: primero -noche del 21 y mañana del 22 de marzo- por medio de telegramas de despido que llegaban al domicilio del trabajadxr, más tarde -a la tarde, precisamente- por medio de llamadas telefónicas a cada sector de la BN, por orden alfabético (este segundo método generó un clima de persecución aún mayor). Durante el día y la tarde entraban y salían de la BN ambulancias para asistir a trabajadorxs descompensadxs y/o con crisis de nervios y llanto. Finalmente, cerca de las 16 apareció la lista de despedidos. Amontonados en la Sala Cortázar, una trabajadora despedida comenzó a leer la lista: 240 personas en total.

No hubo “razones” que argumentaran los despidos. Así, entre otras personas, fueron echadas por la patronal de la Biblioteca Nacional aquellas con hijos discapacitados a cargo, mujeres embarazadas, trabajadorxs que estaban con licencias médicas, psiquiátricas o de estudios, etc.

 

Consumados los despidos, la burocracia sindical abre “mesas de negociación”

Esa misma semana comenzaron las mesas de negociación alrededor de las cuales se sentarían varias veces representantes de los sindicatos y del Ministerio de Modernización. Estas reuniones se desarrollaron semanalmente durante un mes mientras en la BN se suscitaban nuevos conflictos.

ATE decidió hacer cese de actividades hasta la reincorporación de todxs lxs trabajadorxs mientras que UPCN y SOEME -como si nada extraordinario hubiera sucedido- instaban a sus afiliadxs a seguir trabajando. Lxs compañerxs despedidxs siguieron yendo al trabajo y dejando constancia de ello ante la Patronal, pero el malestar y las peleas entre compañerxs fueron empeorando a medida que las reincorporaciones no llegaban…

Luego de cada reunión entre los representantes sindicales y los patronales, se iban reincorporando entre diez y 15 personas. Las irregularidades eran muchísimas: ¿porqué ciertxs trabajadorxs eran reincorporadxs y otrxs no?, ¿qué “criterio” tenían en cuenta los burócratas sindicales para decidir qué trabajadorxs debían ser reincorporadxs en primer, segundo y tercer lugar? La burocracia sindical, fiel a su estilo estructural de casta privilegiada, “negociaba” de espaldas a los trabajadorxs. Lo curioso es que hubo casos donde los sindicalistas le decían a determinadxs trabajadorxs que estaban reincorporadxs y después la vuelta al trabajo no se materializaba… Además, los sindicatos, por medio de sus “representantes” en la BN, utilizaban todos los medios a su alcance para silenciar a los trabajadorxs que tuviesen la intención de exponer públicamente la situación laboral y sindical vivenciada en la biblioteca: según los burócratas sindicales, cualquier accionar por fuera de los “cauces orgánicos” pondría fin a las mesas de negociación, lo que generaría que “cientos de compañeros” quedasen “irremediablemente en la calle”.

 

Alberto Manguel de feria en la Feria Internacional del Libro

Cerca de un mes después de los despidos, pasada la mitad del mes de abril, Alberto Manguel visitó la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires el día de su inauguración. En esa ocasión un grupo de personas realizó una intervención pública con carteles que repudiaban los despidos y reclamaban que lxs trabajadorxs sean reincorporadxs. Y había allí un pedido en particular: que la patronal de Estado se expidiera sobre la muerte de Esteban Latorre, trabajador de la BN. Latorre murió luego de haber recibido el telegrama de despido mientras se recuperaba tras haber sido operado del corazón. La repercusión en medios de comunicación de dicha acción pública acontecida en la inauguración de la Feria Internacional del Libro de 2016 puede verse/leerse en https://laculturanoseachica.wordpress.com/2016/04/22/repercusion-del-escrache-a-manguel-en-la-42-feria-del-libro/.

Tras la intervención pública en la Feria del Libro, en la BN se generaron más conflictos entre lxs trabajadorxs y entre los sindicatos y lxs trabajadorxs. Trabajadorxs por su propia cuenta (aunque algunos estimuladxs por sindicalistas) y representantes sindicales señalaron como culpables a otros trabajadorxs de la BN. Y esta defección antiobrera amplió aún más las discusiones internas, es decir, la fragmentación del herido colectivo de trabajadorxs de la BN.

De las negociaciones a espaldas de los trabajadores entre funcionarios sindicales y funcionarios de la patronal se logró la reincorporación de 132 de los 240 trabajadorxs echados.

Hacia mediados de 2016 ya no se hablaba en la BN ni de despidos ni de reincorporaciones.

 

Adenda: sindicatos contra los trabajadores

Hemos referido que la burocracia sindical de ATE-UPCN-SOEME no sólo no llamó a los trabajadorxs de la BN a profundizar la lucha conjunta para lograr la reincorporación de los despedidos sino que desde un primer momento se encargó de dividir a los trabajadorxs. Así, en las “asambleas”[v] convocadas por ellos, los sindicalistas no sólo monopolizaban la palabra e impedían hablar a lxs trabajadorxs sino que intimidaban y hasta agredían físicamente a quienes intentaban alzar la voz. Por ejemplo en abril, días antes de la inauguración de la edición 2016 de la Feria del Libro donde hablaría Manguel, en una de esas “asambleas” de la BN algunxs trabajadorxs -que pretendían debatir medidas de lucha por fuera de la paz de los cementerios que los sindicatos proponían y llevaban a cabo- fueron estigmatizadxs como “un grupo de quilomberos” cuyas acciones “harían caer la mesa de negociación”. En esa “asamblea” convocada en conjunto por los tres sindicatos (ATE-UPCN-SOEME) y custodiada por matones que respondían a las burocracias sindicales, un delegado de UPCN dijo sin sonrojarse que “la Biblioteca Nacional es mi familia, y al que se mete con mi familia lo cago a trompadas”: los representantes de ATE y SOEME no sólo no protestaron sino que se quedaron en silencio, cómplices entre burócratas; y muchxs trabajadorxs no sólo no abrireron la boca para repudiar a la burocracia sino que con aplausos avalaron la violenta amenaza[vi]. Esto fue dicho por un burócrata sindical de UPCN a cara descubierta y ante los trabajadores de la BN. Pero en privado y casi en simultáneo, se supo que un delegado de ATE en la BN que además es miembro del Consejo Directivo de ATE Capital, por whatsapp le dijo a otros sindicalistas de su espacio que en la inauguración de la Feria del Libro se debía evitar que “acontezca absolutamente nada”, que allí no debía “volar una mosca”, que había que “desactivar” a quienes “quieran ir a hacer un quilombo en la Feria del Libro”. En público y en privado, estos comportamientos demuestran que a los burócratas no los une el amor sino el espanto… espanto a la acción directa y autónoma de los trabajadorxs.

Señalamiento, estigmatización, aislamiento de lxs activistas, propagación de rumores, promoción de la delación entre trabajadorxs, aprietes: cuando su estrategia de conciliación de clases es mínimamente cuestionada, la burocracia sindical apuesta al disciplinamiento y el miedo, tácticas que aprendió muy bien de sus padres putativos: la burguesía y el Estado. ¿Por qué mencionamos a la burguesía y al Estado? Porque más adelante, en agosto de 2016, trabajadorxs de ATE opuestxs a la conducción de dicho sindicato en la BN que trataban de lograr la reincorporación de compañerxs fueron advertidxs por una funcionaria de recursos humanos del Ministerio de Cultura de la Nación: “trataremos la reincorporación de más trabajadores si ustedes dejan de cuestionar a algunos delegados de ATE” en la BN. ¡La patronal de Estado hace causa común con la burocracia sindical y van…!

 

ATACA

31/8/2017

 

[i] El entrecomillado no es ningún artificio literario o periodístico: así se expresaron en repetidas oportunidades varios representantes de distintos sindicatos.

[ii] Manguel llegaría a la Argentina -para instalarse en el país- durante la inauguración de la Feria Internacional del Libro -abril de 2016- y recién a mediados de 2016 comenzaría a ejercer efectivamente sus funciones.

[iii] Elsa Barber mantiene su cargo de subdirectora de la BN en parte gracias a la recolección de firmas impulsada por ABGRA (Asociación de Bibliotecarios Graduados de la República Argentina) durante diciembre de 2015.

[iv] En reuniones mantenidas entre representantes sindicales y Elsa Barber, ésta negaba la posibilidad de que se produjeran despidos, prometiendo que pondría “las manos en el fuego” antes de permitir que sucedieran.

[v] Entrecomillamos la palabra “asambleas” porque en este tipo de convocatorias intersindicales públicas (aquí abierta a todos los trabajadores de la BN) la dinámica de debate y paciente y respetuosa búsqueda de acuerdos consensuados brilla por su ausencia. En rigor son reuniones donde los “delegados” sindicales pronuncian alocuciones e informan a los trabajadores lo que les parece relevante. Una vez agotada la exposición “informativa” (y/o la alocución y/o arenga) de los representantes del Sindicato, éstos deciden hacer una votación plebiscitaria: el delegado sindical lee la moción y no hay posibilidad de proponer una contramoción, simplemente se debe aceptar o rechazar la propuesta, es decir, votar “sí” o “no”. Peculiar método decisorio que, a falta de mejor nombre, denominaremos “democracia burocrática sindical”.

[vi] Segundos después de que el representante de UPCN profirió la amenaza, tomó la palabra un delegado de ATE no para despegarse de la opinión de aquél sino para agregar que “los del Ministerio de Modernización no tienen escrúpulos”, por eso no dudarían en “culpar a cualquiera con tal de dar de baja la mesa de negociación”. Las declaraciones del representante de ATE, lejos de calmar los ánimos, avivó la “bronca” de la mayoría de los presentes, quienes a los gritos enseguida exigieron los nombres de “los quilomberos” probablemente con la intención de hacer realidad el deseo-mandato del burócrata sindical de UPCN de “cagar a trompadas” a quien se metiera con la “familia” (o más bien “clan”, pues el burócrata se comportaba como pater familias de una horda).

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