Despidos de trabajadorxs de cultura en relación de dependencia: resultado del relevamiento y declaración de ATACA

RELEVAMIENTO DESPIDOS Va esta imagen de David Weiss y Peter Fischli - Equilibres (A new day begins), 1984

Imagen: David Weiss y Peter Fischli, Equilibres (A new day begins), 1984

Durante las fases de baja de los precios en el mercado y durante las fases de crisis y estancamiento, el obrero, si es que no se ve arrojado a la calle, puede estar seguro de ver rebajado su salario. Por eso el obrero debe forcejear con el capitalista, incluso en las fases de baja de los precios en el mercado.

Karl Marx, Salario, precio y ganancia, 1865

 

En el mes de junio impulsamos un relevamiento de despidos durante la vigencia del “aislamiento social, preventivo y obligatorio” (ASPO) decretado por el gobierno nacional encabezado por Alberto Fernández. El objetivo era reunir información sobre despidos de trabajadorxs de cultura en relación de dependencia (incluidxs “monotributistas” y asalariadxs con contrato a término, entre otras modalidades legales de explotación laboral de personas que desarrollan tareas habituales y permanentes para un/a empleador/a) acontecidos no sólo en la ciudad de Buenos Aires (CABA) sino en el resto del país.

Entre la información recibida, hemos encontrado referencias a despidos de trabajadorxs de cultura sucedidos en las provincias de Buenos Aires, Tierra del Fuego y Santa Fe antes del comienzo del ASPO. Si bien nuestro objetivo es dar cuenta de la situación de desempleo durante la vigencia del ASPO, no queríamos dejar de señalar sobre dichos despidos, uno de ellos de una trabajadora que estaba embarazada y a quien no le renovaron el contrato laboral. También hemos recibido información sobre trabajadorxs monotributistas a quienes la patronal obliga a facturar por menos del monto acordado antes del ASPO, pese a que siguen desempeñando tareas desde sus hogares y con la misma carga horaria y de trabajo (modalidad “home office”); y trabajadorxs eventuales (“talleristas”) que al estar vigente la prohibición estatal de dar clases de manera presencial no pudieron seguir trabajando. Finalmente, señalamos que pasada nuestra convocatoria, en el preciso momento en que comenzamos a elaborar esta declaración, nos llegó la información de que desde el 1/7/2020 117 trabajadorxs están sin trabajo ya que fueron despedidxs (“no renovación de contratos” en el eufemístico lenguaje de la Patronal) por la Municipalidad de Córdoba; lxs trabajadorxs desempeñaban tareas en la Secretaría de Cultura y Educación, algunxs de ellos en el Centro Cultural España Córdoba y en el Museo San Alberto.

Respecto de la cantidad de trabajadorxs de cultura despedidos entre el 20 de marzo y el 30 de junio de 2020, nos llegó la siguiente información:

  • Museo de Arte Moderno (MAMBA) – CABA: 12 trabajadorxs despedidxs, todxs “monotributistas” empleadxs por el Ministerio de Cultura de la ciudad de Buenos Aires que desempeñaban tareas como educadorxs, consejerxs de niñxs, guardias/cuidadorxs de sala, y en las áreas de producción y eventos. El MAMBA pertenece al Ministerio de Cultura de la ciudad de Buenos Aires.

  • Teatro Colón – CABA: 25 trabajadorxs despedidxs, todxs “tercerizadxs” por medio de la empresa Goliardos SRL (Eternautas) que trabajaban en visitas guiadas. El Teatro Colón es un ente autárquico del Ministerio de Cultura de la ciudad de Buenos Aires.

  • Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) – CABA: 10 trabajadorxs de seguridad, todxs “tercerizadxs” por medio de la empresa Maguen Protección SRL. El MNBA es un organismo desconcentrado del Ministerio de Cultura de la Nación.

Nótese que todxs lxs trabajadorxs despedidxs tenían contratos precarios, tanto quienes estaban explotadxs por la patronal de Estado nacional como por la patronal de Estado de la ciudad de Buenos Aires. El resultado del relevamiento es limitado: nuestro ámbito de inserción laboral es principalmente en museos, archivos y bibliotecas de la ciudad de Buenos Aires. En consecuencia, también el resultado de la convocatoria es modesto: apenas muestra el detalle de un gigantesco cuadro de desocupación e informalidad laboral en el ámbito de la “cultura”. Y este cuadro de desocupación e informalidad laboral en el ámbito cultural se inserta en otro más abarcativo. De acuerdo a estimaciones del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA), entre el 20/3/2020 y el 12/5/2020 alrededor de 900.000 personas perdieron su trabajo, entre ellas 190.000 asalariadxs formales y 180.000 asalariadxs informales (“Coronavirus. Para la UCA, hay 860.000 empleos menos”, La Nación, 5/6/2020: https://bit.ly/2C5GY8o + “Para la UCA unas 900.000 personas perdieron su trabajo durante la cuarentena”, Infobae, 5/6/2020: https://bit.ly/3fq29AJ); complementariamente, un estudio recientemente divulgado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) señala que el “Observatorio Despidos durante la Pandemia” relevó desde el 20/3/2020 hasta el 25/5/2020 un total de 1.786.878 suspensiones y 1.795.888 trabajadorxs afectadxs por rebajas salariales (“Procesos de conflictividad laboral en el marco de la pandemia del COVID-19 en Argentina (marzo-mayo 2020)”, publicado en “junio 2020” como “documento de trabajo” en https://bit.ly/38PTyEJ). De ahí que en el contexto que estamos atravesando, y pese al intento gubernamental por maquillar la situación laboral de quienes tenían un trabajo “en blanco” antes del inicio de la “pandemia”, somos plenamente conscientes de que un elevado porcentaje de la economía argentina sostiene su vitalidad capitalista sobre los hombros de trabajadorxs que padecen la (sobre)explotación por medio de una situación contractual frágil, cuando no invisible. Y decimos “(sobre)explotación” porque desde el 20 de marzo de 2020 una excesiva carga laboral recae sobre trabajadorxs “esenciales” que trabajan bajo condiciones laborales denigrantes (por ejemplo lxs trabajadorxs de “plataformas digitales” -repartidorxs de comida-, quienes están hiperexplotadxs durante el ASPO); o trabajadorxs “monotributistas” que no no gozan de los derechos cristalizados en convenios laborales que sí tienen lxs asalariadxs “en blanco”, “de planta permanente”. En un contexto donde el porcentaje de informalidad laboral es gigantesco, el decreto “antidespidos” del gobierno nacional peronista revela la irrelevancia de la medida, ya que no contempla a las víctimas más endebles del “mercado laboral” argentino: quienes estamos/están con contratos (si es que éstos existen) precarios y quienes están desocupadxs.*

En el ámbito de la “cultura”, sin importar la jurisdicción donde se desarrollen las tareas, el caudal de contrataciones precarias es igual de elevado que en el panorama laboral general. Preocupadxs por esta situación, por vivirla en carne propia y por haber observado la discrecionalidad con que la patronal (de Estado o no, respaldada por leyes laborales que ella misma ha creado) “prescinde” de trabajadorxs, nuevamente intentamos remarcar las zonas del conflicto coyuntural que están muy por fuera de la agenda de los grandes medios de comunicación, de los partidos políticos y de sus vertientes sindicales.

Durante los últimos meses que coinciden con la vigencia del ASPO, varixs directorxs de instituciones culturales (estatales y no estatales, algunxs incluso responsables directos de los despidos, como en el caso del MAMBA) comenzaron a utilizar la palabra “precarización” para referirse al estado presupuestario actual de la cultura. Pero esxs mismxs responsables, que parecieran descubrir por golpe de varita mágica la palabra “precarización”, sólo la entienden porque ahora el presupuesto de sus instituciones es “volátil” y el futuro de sus programaciones “culturales” y la proyección de sus carreras burocráticas personales parecieran pender de un hilo. Nosotrxs, como trabajadorxs, debemos recordarles a estxs administradorxs de lxs asuntos de la burguesía (y acá incluimos al Estado, que no es “nuestro” sino del Capital, ya que es una relación social de dominación que defiende, conserva y reproduce las condiciones que posibilitan la reproducción ampliada de la ley del valor) que la “precarización” afecta en primer lugar a quienes somos explotadxs por la burguesía y su Estado, que la “cultura” seguirá siendo precaria en tanto esa precariedad siga estando encarnada en el sufrimiento vital padecido por sucesivas generaciones de trabajadorxs. Es preciso que adoptemos una lectura de clase de cuáles son nuestras tareas y responsabilidades en el entramado laboral en general y de la “cultura” en particular. No tiene sentido seguir produciendo contenidos culturales “emancipatorios” desde las instituciones que nos explotan si al mismo tiempo no podemos aliarnos con compañerxs que acaban de ser lanzadxs al feroz circo del desempleo y la indefensión. La tarea no es fácil: la conciencia proletaria de clase no abunda y estamos cercadxs por un común enemigo conformado por la Patronal, el Estado y el Sindicato.

Como insistimos desde que nos constituimos como colectivo no sindical de trabajadorxs de cultura en relación de dependencia de la ciudad de Buenos Aires, la situación de precarización laboral se viene normalizando desde hace más de 20 años en la región argentina. Este empeoramiento de las condiciones de contratación de nuestra fuerza de trabajo se combina con la actual situación de desempleo, que se agravará durante lo que resta de 2020 y continuará agravándose en 2021 no sólo en nuestra región sino en todo el mundo. Precarización laboral + desempleo masivo = miserables condiciones de vida.

No sabemos qué resultado arrojará la lucha de clases nacional e internacional. Sí sabemos que el gobierno nacional, la patronal y los sindicatos están aprovechando la actual “crisis capitalista” para empeorar nuestras condiciones laborales y abaratar aún más el precio de venta de nuestra fuerza de trabajo. En la región argentina, ejemplo de ello es el acuerdo entre la UIA y la CGT firmado durante la vigencia del ASPO, que estipula una rebaja salarial del 25%; acuerdo que contó “con la venia de Claudio Moroni” (ministro de Trabajo) según difundió el 28/4/2020 un medio de prensa cuyo dueño es el sindicalista, empresario, secretario de estadísticas de la CGT y presidente del Partido Justicialista de la ciudad de Buenos Aires Víctor Santamaría (“Acuerdo entre la CGT y la UIA sobre suspensiones y rebajas salariales”, Página/12, https://bit.ly/2WafAgA).+ En el mismo sentido hay que leer las declaraciones de Armando Cavalieri, mafioso sindical que sojuzga a lxs trabajadorxs de comercio, quien sin ambages favorece la “imposición” de una reforma laboral: “tenemos que definir un nuevo país: sentarnos a una mesa y pensar qué le falta a los empresarios para decidir sus inversiones y qué costo laboral necesitan para la competitividad laboral” (“Coronavirus en la Argentina: Armando Cavalieri pide que abran los comercios y advierte que la pandemia ‘impondrá una reforma laboral’”, La Nación, 23/5/2020: https://bit.ly/2Wcboga). Se trata de aplicar ahora la receta que habían diseñado antes del establecimiento del ASPO, cuando Argentina ya estaba en recesión. En efecto, en septiembre de 2019, antes del triunfo peronista en las elecciones presidenciales, rodeado de representantes de la UIA y de la CGT, Alberto Fernández había señalado que “como estamos muy mal, nos vamos a tener que poner de acuerdo los que producen, los que trabajan y los que conducen el Estado”, en referencia al tridente burgués conformado por lxs empresarixs (“los que producen”), los sindicatos (“los que trabajan” de burócratas conciliadores de clases, quienes detentan el monopolio legal de la representación de lxs que efectivamente trabajamos/producimos) y el gobierno nacional peronista (“los que conducen el Estado”) (“Un ensayo del acuerdo económico y social”, Página/12, 12/9/2019: https://bit.ly/3gPwtF4); un día antes, el empresario sindicalista Hugo Moyano había dicho que “todos tenemos que aportar algo si queremos sacar el país adelante, yo estoy dispuesto a hacerlo: cada actividad debe adaptarse a las necesidades económicas” (“Moyano acepta flexibilizar convenios para destrabar el pacto social de Alberto y la UIA”, La política online, 11/9/2019: https://bit.ly/2OkDDVu); y un mes después (el 6 de octubre de 2019), el sindicalista y diputado peronista Hugo Yasky, en referencia al “pacto social entre los que producen, los que trabajan y los que conducen el Estado”, expresó: “Alberto [Fernández] ha planteado algo que compartimos en el sentido [de] que hay que atender las urgencias. […] Si para resolver eso hay que plantear por un determinado [lapso] de tiempo un congelamiento de precios y salarios con la perspectiva de Alberto es absolutamente lógico y razonable” (“Yasky consideró ‘lógica y razonable’ la posibilidad de que se plantee un ‘congelamiento de salarios’”, Política argentina, 7/10/2019: https://bit.ly/302VMfZ).

Volvemos a remarcar en nuestra bandera de lucha:

¡Reincorporación de lxs trabajadorxs despedidxs!

¡Pase a planta permanente de todxs lxs trabajadorxs precarizadxs y estabilidad laboral!

¡Aumento salarial YA!

¡Unidad y solidaridad entre explotadxs!

¡Libertad de asociación en la región argentina y en todo el mundo!

ATACA

15/7/2020

NOTAS

* La “prohibición de despidos” que decretó el gobierno de Alberto Fernández, lejos de ser un aliciente para el presente y futuro de lxs trabajadorxs, apenas pretende impedir que se echen trabajadorxs asalariadxs legalmente registradxs, “formales”, “en blanco”. Decimos “pretende” porque es de público conocimiento que se produjeron despidos y hasta cierres de empresas que consecuentemente dejaron en la calle a miles de trabajadorxs. Y decimos “formales”, “en blanco” porque nos interesa destacar que según estimaciones recientes la mitad de quienes trabajan lo hacen de manera “informal”: “la torta del empleo se compone de la siguiente manera: 50% de los ocupados son asalariados formales, 25% asalariados en negro, 25% cuentapropistas (dos tercios de ellos están en negro y un tercio en blanco). ‘La informalidad que mide el Indec es la informalidad entre los asalariados, que arroja una cifra de 35%; pero si uno suma los cuentapropistas, se podría decir que el número total de empleo informal se acerca al 50%’” (“El empleo informal crece en la Argentina al ritmo de las sucesivas crisis”, La Nación, 12/4/2020: https://bit.ly/38QsRA3).

+ El acuerdo entre la CGT y la UIA fue homologado por el gobierno nacional el 30/4/2020 y prorrogado por 60 días más el 5/6/2020: “Ministerio de Trabajo homologó el acuerdo entre UIA y CGT sobre suspensiones temporarias y quita salarial”, Ámbito, 5/6/2020: https://bit.ly/3fx0Jo1.

2 comentarios en “Despidos de trabajadorxs de cultura en relación de dependencia: resultado del relevamiento y declaración de ATACA

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