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Biblioteca Nacional, Bochorno Nacional – Informe (agosto 2016 – noviembre 2017)

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Segunda parte de un informe sobre la situación laboral de lxs trabajadorxs de la Biblioteca Nacional.

A inicios del año 2017 los rumores que corrían desde mediados de 2016 en Biblioteca Nacional (aumento de la carga horaria a 7 horas y revisión de categorías de lxs trabajadorxs que no están en planta permanente) no sólo continuaron sino que también se agregó otro: la instalación de molinetes en las distintas entradas de la institución (no sólo las de trabajadorxs sino también las de usuarixs). En el transcurso del mes de mayo los molinetes se instalaron pero sin funcionar. Al mismo tiempo se supieron otras cosas, como el bajísimo “aumento” salarial “logrado” en las paritarias y el control del presentismo. Sobre esto último, ATE convocó a “asambleas” donde lxs trabajadorxs eran informados y se decidían “medidas de lucha” como hacer carteles, mientras una porción del tiempo de “asamblea” se esfumaba debatiendo sobre las “movilizaciones” y su utilidad (en la interna sindical entre ATE-Nacional y ATE-Capital, la Junta Interna de la Biblioteca Nacional hizo público su desacuerdo con respecto a los habituales “paros” y “movilizaciones” convocados por ATE-Nacional porque los consideraban “inútiles”).

A finales de junio y principios de julio de 2017 se informó -mediante dos comunicados de la Dirección de la Biblioteca Nacional (en adelante BN)- que se comenzarían a utilizar los molinetes y se aplicaría el control de presentismo a partir del mes de julio; además, se aumentaría la carga a ocho horas a partir del mes de agosto. Una vez conocidas las noticias, ATE llamó a asamblea y se votó la moción de realizar una “movilización interna” el 4/7/2017 con la participación de compañerxs de otras instituciones. La idea era generar “ruido” en la BN para llamar la atención de los directivos. Paralelamente, se llevaron a cabo las primeras reuniones entre lxs hiperprecarizadxs trabajadorxs con “contrato de locación de obra” (en adelante “trabajadorxs CLO”) afiliadxs a ATE y lxs representantes del mencionado sindicato (más tarde el sindicato UPCN imitó esta acción con sus afiliadxs). En la reunión con ATE se habló sobre todo del temor a la no renovación de los contratos y si los trabajadorxs CLO deberían pasar por el control de los molinetes. Fue unánime la decisión de no fichar salvo que antes sean consideradxs trabajadorxs asalariadxs de la BN (como mínimo en la relación laboral denominada “resolución 48”), pues aceptar el fichaje junto con el aumento de la carga horaria diaria significaría legitimar aún más la precarización laboral: lxs trabajadorex “resolución 48” si bien son precarizadxs, su “nivel de precarización” es más “benigno” que el de los CLO porque al menos son trabajadorxs asalariadxs. El delegado encargado de negociar en “representación” de los CLO informaba sobre las reuniones con los directivos. De los encuentros entre lxs representantes sindicales y los de la Patronal de Estado se llegó al siguiente acuerdo: los “honorarios” de los CLO alcanzarían “aumentos” de 20% para algunos y de 10 % para otros, se mantendría el sistema de control de asistencia por medio de la firma de planilla y no se aumentaría la carga horaria diaria de trabajo. Una vez más, los “pases a 48” no formaron parte del debate entre los sindicalistas y las autoridades de la BN…

Tic-tac-tic-tac-tic-tac

El aumento de horas implicaba un serio problema para todxs lxs trabajadorxs. No sólo hay sectores que son insalubres para trabajar tantas horas diarias sino que no hay espacio suficiente ni útiles/computadoras/instrumentos de trabajo. El trastorno que implicaba esta repentina modificación en las condiciones laborales trajo aparejada una altísima tensión entre trabajadorxs: desde quienes se verían obligadxs a renunciar al trabajo en la BN u a otro complementario imprescindible para llegar a fin de mes hasta personas con responsabilidades familiares que tendrían que hacer malabares para acomodar sus horarios extralaborales (evidente en aquellas que tienen hijxs a cargo, por ejemplo).

Hacia mediados de julio de 2017 los molinetes no funcionaban correctamente y no estaban instalados en todos los lugares de trabajo. No estaban instalados en el Museo del Libro y de la Lengua ni en la sede de la BN de la calle México, y al mismo tiempo donde estaban instalados ocurría que en ocasiones no quedaba registrada la salida al concluir la jornada laboral, en otros casos la máquina no reconocía la huella dactilar del trabajadxr, etc. Como los inconvenientes se acumulaban día tras día, antes de que finalizase el mes de julio el Director de la BN, Alberto Manguel, en una de las reuniones mensuales con los “Jefes de Sector” informó personalmente que, visto y considerando que los molinetes no funcionaban, hasta nuevo aviso se suspendía su implementación; además, y también hasta nuevo aviso, no regiría la jornada laboral de ocho horas diarias.

Sucedido esto, durante el mes de agosto se tranquilizaron las aguas, en general. Pero lo cierto es que de las 12 personas de planta permanente, a cerca de la mitad de ellas se las está jubilando. Para otrxs trabajadorxs también hubo novedades, como les ocurrió a lxs CLO. Estxs trabajadorxs hiperprecarizadxs recibieron la notificación de que debían presentarse en “recursos humanos” para registrar sus firmas y recibir sus respectivas tarjetas: los CLO empezarían a fichar. Sucedido esto, algunxs trabajadorxs CLO se acercaron a los representantes del sindicato ATE para obtener explicaciones. Pero ante el reclamo de por qué no fueron informados por los sindicalistas, éstos le dijeron a los trabajadorxs: “¿Cómo, recién se enteran? Fue el acuerdo que se hizo por las paritarias”. Y ante la pregunta de si el acuerdo consistía en que se comenzaría a fichar porque al mismo tiempo aumentaban el “sueldo” (es decir, los “honorarios” de lxs CLO) y se mantenían las 6 horas diarias de trabajo, los sindicalistas respondieron “sí”.

Sin embargo, al momento de publicar este informe, la realidad es que la carga horaria de lxs trabajadorxs “resolución 48” y de planta permanente aumentó de 6 a 8 horas, sin aumento de sueldo y sin considerar la insalubridad en ciertos espacios físicos donde se desarrollan las labores diarias. Antes del aumento de horas, y a pesar de las zonas insalubres, lxs empleadxs que cobraban por horas extra ya trabajaban más de ocho horas diarias, y algunas personas extendían la jornada laboral hasta cumplir 10 horas. Por otro lado, el aumento definitivo de las horas fue avisado hace algunos meses y en ese sentido se podría decir que la patronal “dio tiempo” para que lxs trabajadorxs se reorganizaran, pero igualmente a muchxs lxs tomó desprevenidxs. Si bien se lograron excepciones para que personas con hijxs o con trabajo de docencia laboren 7 horas diarias, la Patronal logró imponer sus condiciones a lxs trabajadorxs. Otro conflcito añadido fue que, como se preveía, se cruzaron los turnos y en algunos sectores el lugar físico o los elementos de trabajo no alcanzan, quedando personas sin actividad hasta por dos horas diarias.

Mientras tanto no sólo se dieron jubilaciones (algunas por decisión de lxs trabajadorxs, otras por presión de la Dirección) sino que también desde hace unos pocos meses volvieron a circular rumores de despidos admitidos por los sindicatos: alrededor de 80 personas serían echadas hacia fin de año. Según una delegada de ATE, no hay contratados en la lista (¡llamativo que lxs sindicalistas sepan no sólo que se echarán trabajadorxs sino quiénes!); sin embargo, dado el comportamiento y la trayectoria sindical dentro de la BN, las afirmaciones de ATE hay que asumirlas con desconfianza… En paralelo, y como era de esperar, no se habla de renovaciones de contratos ni de aumentos de salarios/“honorarios” ni de pases a “resolución 48”.

En un contexto de avance del Capital y de su Estado sobre la clase trabajadora en su conjunto, es menester la solidaridad y unidad entre trabajadorxs para enfrentar la ofensiva capitalista en curso.

ATACA

30-11-2017

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Dime cómo gastas el dinero, y te diré qué política cultural tienes

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Bahía Blanca, 27 de noviembre de 2017

 

El pasado 31 de octubre en la ciudad de Bahía Blanca entró en vigencia el Decreto municipal 2607/2017 que, entre otras “medidas de contención del gasto”, dispone una reducción mensual de las horas extra del orden del 70% en todas las áreas dependientes del Departamento Ejecutivo Municipal; medida vigente, en principio, hasta el 30 de junio de 2018.i

La resolución, tendiente a lograr una “mayor eficiencia y eficacia en la Administración Municipal”, afectó al Área de Cultura, y como parte de ella a los museos, vulnerando el derecho a percibir una retribución por las horas trabajadas por fuera de las jornadas de labor regular, tal como se estipula en el artículo 31 del convenio colectivo firmado entre el Municipio y el Sindicato de Trabajadores Municipales.

Ante esa situación, los equipos de trabajo de tres museos (Museos de Arte MBA-MAC, Museo del Puerto y Ferrowhite museo taller) decidieron de manera conjunta no realizar las horas extra y por tal motivo desde el pasado 5 de noviembre los establecimientos están cerrados durante los fines de semana (sólo cumpliendo con los eventos ya programados).

El cierre tuvo una gran repercusión en las redes sociales y los medios de comunicación locales, dado que impacta en el paseo de fin de semana de la comunidad bahiense, pero fue el modo de volver visible todo un contexto de carencia que afecta no sólo a lxs trabajadorxs, sino especialmente a las instituciones en la que se desempeñan. Lo que debería sorprender no es por qué los museos ya no abren los fines de semana, sino por qué lo han hecho en las condiciones en que se venía haciendo hasta ahora.

Desde hace tiempo, los museos se han abierto a pesar de que hay filtraciones en los techos de sus salas de exhibición, de sus talleres y de sus depósitos de conservación; a pesar de que no hay partidas presupuestarias para restaurar piezas claves del patrimonio, como la lancha pesquera “Águila Blanca”, emblema de un museo comunitario que hace poco cumplió 30 años;ii pero tampoco para tareas mínimas de mantenimiento como pintar las paredes tras una exposición, cortar el césped del parque o montar una estantería de gran porte.

Se han abierto a pesar de que ya no existe la posibilidad de organizar eventos de envergadura porque no salen las contrataciones artísticas, porque no se pueden garantizar los mínimos honorarios para talleristas, o porque mucho antes de este último recorte de horas extras ya venía siendo impensable contar con más de una persona en la atención de un museo un fin de semana cualquiera.

Se han abierto a pesar de que ya no se pueden publicar catálogos ni libros, y se dificulta imprimir los textos de sala. Se han abierto a pesar de que faltan, incluso, los folletos que en otro tiempo se entregaban a los visitantes.

Si a pesar de todo ello los museos han continuado cosechando reconocimiento dentro y fuera de la ciudad, se debe a que sus trabajadores en sus diversas condiciones laborales (permanentes, temporarios, becarios y contratados) no sólo abren estos espacios los sábados y domingos sino que durante toda la semana dinamizan su actividad con propuestas educativas, talleres y trabajo comunitario.

Hoy, lamentablemente, la política cultural del gobierno de la ciudad parece estar más orientada a desfinanciar estas instituciones que a apuntalarlas. Porque en lugar de ampliar “la oferta cultural” de la ciudad, hay museos que se están cerrando (es el caso del Museo del Deporte); porque en vez de mejorar las condiciones edilicias de, por ejemplo, el Museo de Ciencias (que no tiene baños), se le propone mudarse a una dependencia del exzoológico que no está en condiciones de albergarlo; y porque en lugar de regularizar las condiciones de trabajo de sus empleadxs precarizadxs durante años, se nombra a tres asesores que cobran salarios mensuales que ascienden a $50.000.

Pero lo que es más grave aún es el hecho de que mientras por un lado se aplica una política de “contención del gasto” para remediar las consecuencias de supuestas “prácticas basadas en una dispendiosa y poco selectiva aplicación de recursos públicos”,iii y no se ejecutan las partidas presupuestarias previstas por Ordenanza para apoyar la realización de Festivales, Encuentros, Salones, Fiestas, Ferias y Ciclos artísticos que llevan más de tres ediciones,iv por otro lado se conoce una imputación de un gasto por $52.000 para costear el hospedaje de músicos de un megaevento privado como es la presentación de Ricardo Arjona (utilizando, además, el dinero del Fondo Municipal de las Artes, que es un fondo especial para apoyar proyectos locales).v

Es decir, lo que se pone de manifiesto no es sólo una política de ajuste, sino también que ese recorte es totalmente parcial y arbitrario. Es decir, hay dinero para algunas cosas, pero no para otras. Así, mientras que el intendente de Bahía Blanca cobra $290.000 cada mes, el presupuesto de uno de los museos para todo el año 2018 asciende a un tercio de ese monto ($100.000). Las cifras son elocuentes. Dime cómo gastas el dinero, y te diré qué política cultural tienes.

ATM – Bahía Blanca

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Postales de lxs trabajadorxs invisibles

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Segunda y última parte de un informe que hace foco en los trabajadores del Ministerio de Cultura de la Nación que están explotados por medio de contratos de “locación de obra”.

SEGUNDA PARTE

En agosto pasado (http://bit.ly/2j0uqlb) ATACA caracterizó a lxs trabajadorxs del Ministerio de Cultura de la Nación (en adelante MCN) contratadxs bajo la modalidad de locación de obra: personas que, cumpliendo con las obligaciones de un trabajadxr en relación de dependencia (asistencia diaria y realización de tareas habituales y permanentes), son invisibles en términos de derechos laborales. También, y a modo de ejemplo, particularizamos sus niveles de precarización, ejemplificando con un área ministerial donde algunxs trabajadorxs no recibieron “aumento” alguno en su renovación 2017 con la promesa patronal de que una adenda contractual llegaría cuando se cumpliera un año del aumento otorgado en 2016… Dicho “aumento” nunca se concretó (y sí, la Gestión volvió a mentir).

En esta entrega nos proponemos dar cuenta de las delicias cotidianas de lxs siempre tan precarixs (epa, ¿y el cambio?) trabajadorxs monotributistas en momentos en que se encuentra próximo el vencimiento de sus contratos, que en el mejor de los casos es anual (porque hay peores casos: los contratos trimestrales y semestrales).

Jueves 16 de noviembre

Los rumores de más de 200 posibles despidos en el MCN que circulan desde hace algunos meses -y que como una musiquita resuena cotidianamente en los oídos de todxs lxs trabajadorxs- cobraron fuerza recientemente. Incluso los despidos serían más si tomamos en cuenta el sencillo y reciente -aunque no finalizado- informe del Ministerio de Modernización de la Nación donde consta fríamente cuál es la “dotación óptima” de cada organismo.

Si recordamos que el 26 de noviembre de 2016 se cumplía el último plazo que lxs trabajdorxs tenían para presentar la documentación necesaria para las renovaciones de contratos, pues bien, gracias al “mejor equipo de gobierno de los últimos 50 años”, siendo hoy 16 de noviembre, el MCN aún no ha tenido la deferencia siquiera de dar la orden de solicitar a lxs trabajadorxs la entrega de la documentación necesaria para iniciar los trámites correspondientes para la renovación de los contratos de locación de obra. El tiempo pasa. Los circuitos administrativos -pese a la implementación de la vedette PRO “Expediente Electrónico”- siguen siendo caminos largos y sinuosos. Así, la demora ya avecina una próxima tormenta. Tengamos presente que entre los trámites necesarios para obtener la preciada renovación de contrato se encuentra el certificado de antecedentes penales.1

Mientras tanto los trabajadorxs con contrato de locación de obra siguen ejecutando tareas, reuniones, realizando llamadas, elaborando informes, llenando planillas, planificando actividades y desarrollándolas, en una palabra: trabajando. Todo en el más absoluto silencio porque estxs trabajadorxs son descartables: no son echadxs, simplemente “el contrato finaliza”. No son despedidxs, “se prescinde de sus servicios”. No concursan para obtener un empleo público porque “no pertenecen al SINEP”.2 No tienen legajo, tienen “número de expediente”. Aunque durante años estxs trabajadorxs suban diariamente las mismas escaleras que el resto de los laburantxs, firmen los mismos informes y participen de las mismas reuniones. Como decía Galeano: ahí están Los Nadies.

Futuro

Lxs trabajadorxs precarizadxs por medio de contratos de locación de obra forman parte de la misma clase explotada por la burguesía. Lxs trabajadorxs precarizadxs del MCN siguen solidariamente comprometidxs con otrxs trabajadorxs de la cultura, peleando contra la subejecución de un presupuesto que ya es un hecho,3 con el pie de la patronal en la cabeza y la mano de la CGT agarrándoles la remera cuando intentan avanzar autónomamente.

¡Basta de precarización laboral!

¡Pase a planta permanente!

1 Cada año el Estado -Patronal integrada por cientos de evasores y ladrones que está en el podio de la contratación de trabajo irregular- obliga a los trabajadorxs con contrato de locación de obra a demostrar que no tiene cuentas pendientes con la Justicia, trámite de averiguación de antecedentes penales que dichos trabajadorxs deben pagar de sus bolsillos.

2 Sistema Nacional de Empleo Público.

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VOLUNTARIADO: LA PATA “SOLIDARIA” DE LA PRECARIZACIÓN LABORAL (reloaded)

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Buenos Aires, 30 de octubre de 2017

El año pasado, en ocasión del evento La Noche de los Museos de la ciudad de Buenos Aires, desde ATACA publicamos un informe sobre el voluntariado. Nos propusimos allí no sólo constatar sino historizar relacionalmente la función estructural del voluntariado en el capitalismo actual. Así, concluimos que en determinadas condiciones históricas la acción del voluntariado incide estructuralmente en la agravación de la precariedad laboral; que la labor de los trabajadores voluntarios se integra como eslabón en la cadena de precarización laboral que es norma en Argentina; que esta cadena de precarización laboral es un fenómeno internacional sincrónico. Un año después de publicado el informe, la situación no ha cambiado en Argentina y en el mundo. A escasos días de acontecer una nueva edición de La Noche de los Museos en la ciudad de Buenos Aires (4/11/2017), volvemos a publicar sin modificaciones el mencionado informe.

VOLUNTARIADO: LA PATA “SOLIDARIA” DE LA PRECARIZACIÓN LABORAL

Buenos Aires, 23 de septiembre de 2016

Hace 12 años, el Estado nacional legalizó el ejercicio del voluntariado al promulgar la Ley Nacional de Voluntariado Social (LNVS). De acuerdo al primer artículo, la “ley tiene por objeto promover el voluntariado social, instrumento de la participación solidaria de los ciudadanos en el seno de la comunidad, en actividades sin fines de lucro, y regular las relaciones entre los voluntarios sociales y las organizaciones donde desarrollan sus actividades”. El segundo artículo de la Ley 25.855 explicita qué entiende por “organizaciones en las que se ejerce el voluntariado social”: son aquellas “personas de existencia ideal, públicas o privadas, sin fines de lucro, cualquiera sea su forma jurídica, que participen de manera directa o indirecta en programas y/o proyectos que persigan finalidades u objetivos propios del bien común y del interés general, con desarrollo en el país o en el extranjero, ya sea que cuenten o no con el apoyo, subvención o auspicio estatal”. El artículo 4 añade que la “prestación de servicios por parte del voluntario no podrá reemplazar al trabajo remunerado y se presume ajena al ámbito de la relación laboral y de la previsión social”, mientras que el artículo 5 menciona a los “servicios culturales” entre las “actividades de bien común y de interés general” donde se puede ejercer el “voluntariado social”.

De la letra de la Ley 25.855 se desprende una idealización éticamente positiva del voluntariado: no se estarían suplantando prácticas profesionales remuneradas ni empleando mano de obra gratuita. Sin embargo, a futuro, el antecedente (¿laboral?, ¿no laboral?) de ser (o haber sido) voluntario será una vía de acceso a un puesto de trabajo: el artículo 14 refiere que la “actividad prestada como voluntario, debidamente acreditada, constituirá un antecedente de valoración obligatoria en los concursos para cubrir vacantes en los tres poderes del Estado”. Así, el artículo 14 estaría legitimando al voluntariado como un “mal necesario” (o “solidariamente necesario”, según la visión moral de quien esté leyendo esto) para, en algún momento, obtener un trabajo remunerado (en museos, bibliotecas, etc.) de alguna cámara legislativa, juzgado o ministerio estatales.

El voluntariado en las redes de la precarización laboral

Más allá del espíritu altruista de la LNVS, dicho espíritu convive con la materialidad de otra Ley de leyes sobre la que se yergue el capitalismo y que no está escrita en ningún manual jurídico: la explotación de trabajadores que, para vivir, deben vender su fuerza de trabajo en el mercado laboral. Como se sabe, el capitalismo se funda en la explotación de trabajadores “libres en el doble sentido de que ni están incluidos directamente entre los medios de producción como sí lo están los esclavos, siervos de la gleba, etcétera, ni tampoco les pertenecen a ellos los medios de producción […] hallándose, por el contrario, libres y desembarazados de esos medios de producción” (Karl Marx, El Capital). En el mercado se enfrentan y entran en contacto “dos clases muy diferentes de poseedores de mercancías”: los capitalistas (que explotan la mercancía “fuerza de trabajo” ajena) y los asalariados (que venden como mercancía su fuerza de trabajo al capitalista).

En una sociedad -la capitalista- donde todas las personas son “libres”, unos (los menos) ejercen la libertad de explotar la fuerza de trabajo de otras personas (la mayoría), quienes a su vez libremente eligen vender su fuerza de trabajo al capitalista libre; y al mismo tiempo -por fuera aunque al lado de esta concurrencia de unos y otros en el mercado libre de trabajo- hay personas libres (“ciudadanos”) cuya “participación solidaria en el seno de la comunidad” es a través de la “prestación de servicios” por medio del voluntariado que -remarca la LNVS- “no podrá reemplazar al trabajo remunerado”.

En el capitalismo, los trabajadores desocupados constituyen un “ejército industrial de reserva” cuya contracción o expansión numérica regula “los movimientos generales del salario” (Marx, El Capital). Si cae la actividad económica productiva, el capitalista, para preservar parte de su capital total, se desprende del capital variable (fuerza de trabajo). Esos poseedores de fuerza de trabajo son trabajadores que quedan desocupados. Cuando la masa de trabajadores desocupados se eleva, los trabajadores ocupados, ante el temor/perspectiva de perder su vital fuente de ingreso (salario), es probable que pierdan muchas batallas en la guerra de clases contra los capitalistas. Es lo que ocurre actualmente en Argentina: mientras la desocupación crece, el salario real decrece (cfr. sólo a modo ilustrativo las notas “Los juegos del hambre” -ATACA- y “Menos empleo, menos salario y menos producción” -Página/12-).

A lo señalado en el párrafo anterior hay que agregar la realidad de precarización laboral instalada desde hace décadas producto de las sucesivas derrotas sufridas por la clase trabajadora en diferentes momentos históricos de la lucha de clases en Argentina (grosso modo y sin ponernos exquisitos, durante los años 1975-1983 y 1989-2001).

En el actual contexto de desocupación galopante, donde miles de jóvenes que buscan su primer empleo son contratados “a prueba” durante tres meses o directamente con contratos “basura” y “a término” con salarios por debajo de la línea de la pobreza (como los que cobran los pibes y las pibas que acceden a su primer empleo en McDonald’s; o las trabajadores y los trabajadores que limpian oficinas públicas estatales y tienen contrato con una empresa de “personal eventual”); donde está en estudio la posibilidad de aumentar la edad mínima para jubilarse, donde proliferan los “retiros voluntarios” en el ámbito laboral estatal y privado además de las “suspensiones” en la industria, donde más del 42% de la población económicamente activa trabaja de manera informal y otro porcentaje importante de trabajadores ocupados está registrado de manera precarizada (monotributistas “autónomos”, “tercerizados” y “de planta transitoria” que en los hechos hacen tareas permanentes con las mismas obligaciones que los asalariados que están “en blanco” pero con beneficios y derechos más desfavorables), donde la inflación crece descontroladamente al mismo tiempo que el salario real decrece, en fin, en una sociedad donde aumenta la pobreza y los pocos ricos son cada vez más ricos es que hay que analizar la función del voluntariado, es decir, en relación con el mercado de trabajo.

*

Hemos visto que el voluntariado es promocionado desde el Estado (de acuerdo a la Ley 25.855) como “antecedente” para, el día de mañana, obtener un empleo público. Pero es también una vía de acceso al empleo privado: muchos “voluntarios” lo son en la perspectiva de obtener en el futuro un trabajo (precario o no). Y aquí juega un papel de primer orden el rol de la “Fundación”. Cualquier fundación busca captar fondos (privados o públicos) para concretar proyectos de interés “general” y/o que tengan una finalidad “social”. Pero no lo hace sólo por motivos altruistas sino también capitalistas: el Estado (que reproduce la relación social capitalista en la que vivimos) ayuda a estas entidades del llamado “tercer sector” con ventajas fiscales, fundamentalmente exenciones de impuestos. Además de esta ventaja “económica”, la Fundación obtiene reputación social… ¡y empresarial! ¿Quién no recuerda alguna publicidad sobre el hambre en el mundo, con música lacrimógena, que finaliza con un eslogan trillado mientras se lee en pantalla el nombre de la empresa elaboradora de alimentos precedida por la palabra “Fundación”? ¿O aquel concurso de fomento al “arte joven” auspiciado por la fundación de un banco? Por medio del marketing, estas empresas se legitiman socialmente al mismo tiempo que maximizan sus ganancias…

Gracias al voluntariado en la Fundación, el voluntario entra en contacto con el mercado laboral. Y la Fundación sella alianzas con empresas privadas y/o con el Estado. Veamos cómo se entrelazan el tercer sector y el capitalismo privado y de Estado en el mercado laboral tomando algunos ejemplos de voluntariado en museos en la Argentina de esta década, 2010.

CreandoRED” es un proyecto “dirigido a integrantes y representantes de museos, espacios culturales e instituciones sociales que trabajan o están interesadas en el arte, las personas mayores y la inclusión social”, dice la Fundación Navarro Viola desde su página web. “Con CreandoRED, iniciativa desarrollada por la Fundación Navarro Viola y en alianza con la Dirección Nacional de políticas para Adultos Mayores, Ministerio de Desarrollo Social de Nación, buscamos concientizar y facilitar la construcción de acciones conjuntas que pongan en concreto un compromiso colectivo por promover una mayor apertura (acceso, inclusión, participación) de las personas mayores en proyectos culturales y museos de nuestro país. [El programa] cuenta, además, con la colaboración de la Red de Educadores de Museos y Centros de Arte de Argentina (REMCAA), la Embajada Británica en Buenos Aires, el Museo MALBA, el área de Inclusión Cultural del Gobierno de la Ciudad [de Buenos Aires] y la Federación Argentina de Amigos de Museos [FADAM]”, explicita la mencionada Fundación (las negritas son nuestras).

Vemos así el entramado de organismos que entran en combustión: la iniciativa surge de una fundación (que, como las ONG, forma parte del “tercer sector”) que se alía con el Estado (por medio de una Dirección del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación) y que cuenta con la colaboración de otros dos Estados (uno municipal -el de la ciudad de Buenos Aires -, otro europeo -Gran Bretaña-), de un museo privado (MALBA) que es financiado por medio de una Fundación (Eduardo F. Costantini), otra organización del tercer sector (la ONG sin fines de lucro FADAM) y “un espacio de referencia [constituido con el propósito de contribuir] a la profesionalización del campo de la educación en museos” (REMCAA). Estos encuentros motorizados por las siete instituciones mencionadas (tres estatales y cuatro del “tercer sector” o “entidades no lucrativas” u “organizaciones de la sociedad civil” -forzando aquí la inclusión del MALBA-) se realizaron en 2015.

Para que las actividades de las fundaciones funcionen hacen falta agentes, es decir, personas que accionen. Estos agentes del voluntariado hacen “carrera” en fundaciones. Así, por ejemplo, jóvenes profesionales que comienzan como voluntarios en fundaciones, al cabo de un tiempo comienzan a cobrar (o no) por su función como gestores, con cargos de responsabilidad. Y también vemos que una persona voluntaria (ad honorem) que gestionó como “especialista invitada” las actividades del programa de determinada fundación, al año siguiente es “coordinadora ejecutiva” (rentada) de otra fundación. Y más tarde esa misma persona que cobra (o no: puede ser nuevamente voluntaria) por su trabajo en una fundación llegará a ser funcionaria (con cargo ejecutivo y/o de dirección, remunerada) del Estado. Los casos del actual Secretario de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura de la Nación y de la Jefa de Gabinete de la mencionada Secretaría son ilustrativos: antes de convertirse en gestores culturales del Estado fueron Presidente y Coordinadora de proyectos de la Fundación TyPA, respectivamente.

Pero no se trata de demonizar a determinados agentes individuales que promocionan el voluntariado: la culpa no la tiene el chancho sino la estructura productora de chanchos, es decir, el chiquero. Por eso debemos historizar la función estructural del voluntariado en el capitalismo actual para entender que las fundaciones no son una figura legal de creación reciente y que han sabido coincidir en una misma iniciativa Estados gobernados por alianzas políticas de disímil signo ideológico.

En el caso testigo (CreandoRED), el proyecto se materializó en 2015. La Fundación Navarro Viola [en adelante FNV] fue reconocida por el Estado en 1974, cuando Juan Perón estaba muerto pero seguía gobernando el peronismo. Quien administraba el Estado nacional en 2015 era el Frente para la Victoria (“kirchnerismo”); el organismo estatal que junto con la FNV motorizó el programa CreandoRED dependía del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación; Alicia Kirchner era quien comandaba el mencionado ministerio, cargo ejercido durante 12 años, es decir, durante el mandato presidencial de su hermano Néstor y durante los ocho años de su cuñada Cristina Fernández; quien gobernaba la ciudad de Buenos Aires era Mauricio Macri, del PRO, que desde el 10 de diciembre de 2015 es presidente de la Nación. Antes, entre 2003 y 2007, durante el gobierno de Néstor Kirchner, el actual Secretario de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura de la Nación, Américo Castilla, había ejercido un cargo de características similares. Luego de renunciar en 2007 a su cargo estatal, Castilla desempeñó funciones en la Fundación TyPA. Durante el kirchnerismo, la contratación de trabajadores precarizados fue la norma en el mercado laboral de Argentina, sobre todo en la administración pública. A comienzos de 2016, gracias a la existencia de trabajadores precarizados bajo las figuras contractuales de “locación de obra/servicio” y “artículo 9 de la Ley Marco del Empleo Público” -modalidades de contratación que emergieron con fuerza durante el gobierno de Menem-, el gobierno de Cambiemos (PRO-UCR-CC) “no renovó” contratos de miles de trabajadores.

La mención de estos “hombres y estructuras” (Georges Duby dixit) en su devenir histórico permite saber que las fundaciones no son una figura legal de creación reciente y que sincrónicamente (durante 2015) coincidieron en una misma iniciativa Estados gobernados por alianzas políticas de disímil signo ideológico (el kirchnerismo en la Nación, el PRO en la ciudad de Buenos Aires). Sin embargo, en diversas condiciones históricas, la acción del voluntariado puede incidir estructuralmente en la agravación de ciertos fenómenos. Uno de esos fenómenos, en 2015 pero sobre todo en 2016, se llama “precarización laboral”.

Voluntades precarizadas

El 27 de julio de 2016, una nota del diario Clarín se tituló: “Mayores de 60 trabajarán como voluntarios en dos museos”. La bajada de la nota indicaba: “En La Plata. Los convocan para trabajar en el área de Educación y hacer visitas guiadas. Antes, tendrán una capacitación”. La nota señalaba: “El Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano de La Plata (MACLA) y el Museo Municipal de Arte de La Plata (MUMART) lanzaron, en conjunto, un llamativo proyecto para incorporar a sus planteles nuevos guías de arte. Se trata de un voluntariado para mayores de 60 años que tengan disponibilidad horaria para cumplir con esa función. Saber de arte no es un requisito inicial, aunque sumará puntos, y sí deberán tener conocimientos generales en el campo de las artes. Se requerirá residir en la capital bonaerense y tener habilidades para hablar en público. La iniciativa, que no llevará aparejada ninguna remuneración, cuenta con el respaldo de la Fundación Navarro Viola. […] También se les darán claves para trabajar en el diseño de nuevos talleres educativos para niños, jóvenes y adultos”.

En el actual contexto de desocupación, deterioro del salario real, y de mantenimiento y aún profundización de las condiciones que facilitan la contratación precaria de trabajadores, el voluntariado es funcional al deterioro del nivel de vida de los trabajadores. Esta sofocante realidad social existe más allá de si el voluntariado acciona en el ámbito privado o en la esfera pública municipal (los museos mencionados en la referida nota de Clarín), provincial o nacional.

Sin ir muy lejos en el tiempo, recordemos lo que ocurrió a comienzos de 2016 en los museos nacionales. Entre los centenares de despedidos, hubo decenas de trabajadores que se desempeñaban en el área de educación, varios de ellos como guías de arte. Producto de la lucha conjunta de los trabajadores ocupados y despedidos del ámbito de los museos solidariamente unidos con otros trabajadores del ámbito de la cultura y el arte, algunos de ellos fueron reincorporados. Antes y después de ser reincorporados, la mayoría de estos trabajadores estaban/están empleados de manera precaria, vía “locación de obra y servicios” o “planta transitoria” (es decir, trabajadores que cumplen tareas permanentes pero que no tienen los mismos beneficios que los empleados de “planta permanente”). Este año, en el marco de su programa “Arte en acción” (creado en 2014), la FNV concretará lo planeado con el Estado nacional (y también con el Estado municipal y con diferentes espacios de gestión privada del patrimonio museístico) y promoverá “la participación de los voluntarios mayores de la FNV en museos y espacios culturales de la ciudad de Buenos Aires […] accionando como mediadores culturales, e invitando a la comunidad a vivir los museos con otra mirada”. Explica la FNV que “detrás de las visitas que lideran se esconde un proceso de trabajo de estos mayores con los equipos educativos de cada museo. El trayecto inicia cuando los voluntarios mayores conocen el museo y la muestra por primera vez, obteniendo un primer acercamiento al patrimonio del lugar. A continuación, durante los siguientes encuentros, los voluntarios trabajan junto al equipo educativo conociendo en profundidad las obras, el contexto histórico, la trayectoria de su autor y otros datos que luego los ayudarán a elaborar su propuesta. […] Todo este trabajo en conjunto, llevado a cabo durante alrededor de un mes, se ve plasmado en las visitas guiadas que lideran los mayores y de las que disfrutan invitados de todas las edades pero, principalmente, sus pares. […] Desde el comienzo de esta iniciativa, nuestros hoy 24 voluntarios mayores estuvieron desempeñándose como mediadores culturales en: Museo MALBA; Palais de Glace; Museo Larreta; Espacio de Arte Fundación OSDE; Museo Nacional de Bellas Artes; Museo José Hernández; Museo de los Inmigrantes (MUNTREF); Botica del Ángel; Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (MACBA); Museo Evita; Museo Histórico y Numismático Dr. José Evaristo Uriburu (Banco Central); Museo del Cine; Programa Pequeñas Colecciones (colección itinerante)” (las negritas son nuestras). En las oraciones precedentes pudimos notar que la acción de los voluntarios se realiza en museos y centros de exposición de arte privados, universitarios y sobre todo en estatales que dependen de Nación y de la ciudad de Buenos Aires. Estos voluntarios trabajan “junto al equipo educativo” de cada museo. Es decir -y tomando como ejemplo de referencia el de los museos nacionales que conocemos en profundidad-, el voluntario opera en conexión con el trabajador precarizado -el trabajador del “equipo educativo” del museo-.

Machacamos: en otro contexto, quizá de “pleno empleo”, la función social del voluntariado podría llegar a verse como positivamente “solidaria”; pero en este contexto de condiciones laborales precarias, donde acecha el fantasma de la desocupación y la inflación carcome los magros ingresos de todos los trabajadores (precarizados o no), el voluntariado se comporta como aliado del deterioro laboral.

El voluntariado promovido por distintas fundaciones opera no sólo con el visto bueno sino con la decidida acción del Estado. Ya hemos visto la alianza entre una Fundación y el Estado nacional en 2015, a propósito de la iniciativa “CreandoRED”. Hemos visto en la nota de Clarín y en la detallada descripción de las tareas del “mediador cultural” que promueve la FNV que los “voluntarios mayores” son capacitados “para trabajar en el diseño de nuevos talleres educativos para niños, jóvenes y adultos”. Y dentro de poco tiempo estos voluntarios adultos mayores articularán acciones con trabajadores de museos nacionales, lo que puede leerse como una iniciativa en el marco del “Plan de Fortalecimiento de Museos” de la Dirección Nacional de Museos de la Secretaría de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura de la Nación para “concretar nuevas formas de acceso y participación” (recordemos aquí, de paso, que con el programa CreandoRED la Fundación y el Estado buscaban promover el “acceso” y la “participación” de una determinada población). Así, en octubre, durante el “mes de los mayores” (en conmemoración del “Día Internacional de las Personas de Edad” establecido por la ONU para celebrarse el 1 de octubre de cada año), en diferentes museos nacionales se desarrollarán “acciones colaborativas” motorizadas por la FNV como parte de una “campaña de promoción de las personas mayores”.

En síntesis, detrás de ”idealistas como tú, gente que quiere hacer cosas, con oportunidades para colaborar y pasar a la acción” (como se lee en idealistas.org, una organización “sin fines de lucro” que pretende conectar “personas, organizaciones, ideas y recursos” del tercer sector), hay acciones promovidas desde estructuras organizativas que dicen promover el “arte” y la “inclusión social” y que operan sobre una realidad que tiene firmes bases de precarización laboral: dichas acciones participan del movimiento generador de mayor exclusión social. Esas estructuras se llaman Fundación y Estado.

Profesionalización del voluntariado y devaluación del trabajo remunerado

Diluida la fundamentación político-ideológica de la acción voluntaria participativa (en la mencionada FNV, la pretendida “mediación cultural de voluntarios mayores para sus pares” que termina extendiéndose a otros tramos etarios), existe el riesgo asociado de profesionalizarla funcionalmente. Así, esta suerte de “profesionalización funcional del voluntariado” (porque los voluntarios realizan tareas propias de profesionales), se revela como estrategia de selección y de formación de voluntarios, lo que convierte a las organizaciones voluntarias en gestoras de “recursos humanos”.

Precisamente, por ejemplo, en 2013 el Museo de la Memoria de Córdoba convocó a personas interesadas “en formar parte de un equipo interdisciplinario de voluntarios (no remunerado), que será capacitado en la temática propia del Museo y luego se insertará en las diferentes áreas que conforman la institución”. Entre los requisitos “para hacer efectiva la inscripción” resultó llamativo el pedido de que “los postulantes deberán presentar currículum vitae con antecedentes laborales y de formación”.

También hemos encontrado ejemplos de utilización de voluntarios para cubrir la falta permanente de personal en algunos museos (como en el Museo Egidio Feruglio de Trelew y el Museo de la Deuda Externa de Buenos Aires) o para determinados eventos, como “La Noche de los Museos” que acontece una vez al año en Buenos Aires y La Plata, entre otras ciudades. Como en la búsqueda de mano de obra gratuita del referido Museo de la Memoria de Córdoba, en general se piden personas capacitadas o con una formación relacionada al lugar donde se va a realizar el voluntariado.

Las organizaciones voluntarias se comportan así como agencias de tercerización laboral, donde lanzan búsquedas “a la carta”. No es extraño sino habitual que estas organizaciones busquen personas con definidos perfiles profesionales, muchas veces ligados a acreditaciones obtenidas en la educación formal. Esta selección “técnica”, propia de agentes de departamentos de recursos humanos del ámbito laboral estatal y privado, invierte la valoración de las “cualidades” del voluntario, pues la relevancia de primer orden no está puesta en la valoración de las ganas de “ayudar” del candidato a voluntario sino en la evaluación de su pericia técnica y hasta de su currículum académico, dejando a un lado la dimensión “participativa” y la identificación del postulante con el proyecto de la organización voluntaria.

Machacamos una vez más a sabiendas: desde el punto de vista del voluntario y de la organización de voluntariado, los requisitos pedidos en los casos que hemos mencionado garantizarían la adecuación de la persona al “puesto”, permitiendo la evaluación y orientación de la “vocación” voluntaria. Pero, al mismo tiempo, se buscan voluntarios para realizar tareas menos “vocacionales” y más “profesionales”. En conclusión: en ocasiones -como puede inferirse de la búsqueda del Museo de la Memoria, donde se evaluaron los “antecedentes laborales y de formación”-, se pretende dar con mano de obra gratuita en el marco de un proceso de profesionalización encubierta. Las pasantías de formación y/o laborales son otra herramienta al servicio de la precarización estructural del trabajo. Muchas pasantías en museos se instrumentan como becas y/o pasantías laborales “temporarias”. Varios de quienes trabajamos en museos hemos iniciado nuestra profesión como voluntarios o pasantes ad honoren para luego obtener una “pasantía rentada” en la perspectiva de alcanzar -aún más adelante- un cargo (rentado). Sin embargo las pasantías, que debieran ser temporales, al renovarse una y otra vez se transforman en “eternas”. Así, es habitual que haya pasantes que están en esa situación desde hace más de diez años. Y también es “normal” que trabajadoras y trabajadores (precarizados o estables) acepten una pasantía para complementar su ya de por sí miserable remuneración/ingreso mensual. Veamos la función precarizadora de las pasantías en el caso de los museos que dependen de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

Las pasantías en los museos de la UNLP son una herramienta para solucionar la falta de cargos (es decir, de empleos estables) que las políticas universitarias niegan sistemáticamente pese a los históricos y sucesivos reclamos de las trabajadoras y los trabajadores de museos universitarios. De esta manera, la Red de Museos de la UNLP utiliza el sistema de pasantías temporales para que los profesionales obtengan una remuneración por el trabajo realizado. Junto con las pasantías, el voluntariado sigue en pie en muchos museos universitarios, incluidos los de la UNLP. Raramente el voluntariado es reconocido por el museo universitario que lo implementa, más bien suele ser informal: lo desempeña aquel estudiante o profesional que, en pos de situarse en un espacio de trabajo afín a su profesión, se ofrece como voluntario. En el caso de los museos de la UNLP, el voluntariado está reconocido y se otorgan certificados que acreditan la tarea realizada.

De esta manera, estamos en presencia de un proceso de normalización de la precariedad, donde se funden -y confunden- las categorías “empleo” y “formación” y las figuras del pasante, del voluntario y del trabajador temporal (“Necesitamos trabajadores voluntarios para trabajar en La Noche de los Museos” pedían públicamente en 2011 desde http://acciontrabajo.com.ar/votbbEOU.html). Es verdad que cuanto más fuerte es la economía de bienestar de un Estado, más fácil será para un trabajador encontrar un puesto de trabajo remunerado y, en consecuencia, menos atractivo le resultará obtener un trabajo voluntario, especialmente si en el voluntariado se busca una vía de capacitación y acumulación de experiencia; pero no menos cierto es que, en condiciones de estancamiento económico, el voluntariado provee mano de obra gratuita y constituye un mecanismo para debilitar la lucha encauzada a mejorar las condiciones del trabajador ocupado o para atemorizarlo con la amenaza del despido.

En Europa también se consigue

Al ser la cultura en general y el arte en particular generadores de mercancías cuyo consumo no son de primera necesidad, la desocupación y la precarización laboral acechan furiosamente sobre los trabajadores de museos. Hemos referido la situación en Argentina, donde a comienzos de 2016 sobre el contexto de precarización laboral extendido se produjeron despidos en el Estado (“desvinculaciones” y “no renovación de contratos” en el eufemístico lenguaje del gobierno nacional de Cambiemos). Pero lo mismo sucede -y hasta con mayor crudeza- en el resto del mundo. Como ejemplo señalaremos lo que ocurre en España.

La tercerización es allí un hecho consumado: casi todas las áreas de los museos están precarizadas. Desde los guías (muchos de ellos altamente capacitados, no sólo con títulos universitarios de carrera de grado sino con masters realizados -o doctorando- y que dominan dos o tres idiomas a la perfección) hasta el personal de limpieza y de seguridad. El modus operandi es similar en todo el Reino de España: un museo contrata a una empresa especializada en emplear personal eventual; el contrato entre el museo y la empresa tiene una duración determinada; esta empresa contrata trabajadores para desempeñar tareas en el museo; finalizado el contrato, el trabajador puede volver a ser contratado o no, dependiendo de la decisión de la empresa que lo contrató (si es que sigue operando como empleadora del personal que trabaja en el museo) o del resultado de la licitación convocada por el museo (puede ocurrir que gane el concurso otra empresa especializada en tercerización laboral).

En Barcelona, la empresa tercerizada se llama Serveis Educatius Ciut’art, que en su página web se presenta como “una empresa especializada en la atención calificada de visitantes de museos, centros culturales y salas de exposición”. En Madrid (y también en Cataluña) MagmaCultura contrata trabajadores en condiciones de precariedad laboral, una empresa que “reúne un equipo de profesionales con amplia experiencia para ofrecer las mejores soluciones en gestión cultural”. Quien cuasi monopoliza la contratación de personal precarizado en museos de Bilbao es Manpower, que en su sitio español de Internet se presenta así: “Presente en España desde 1988, ManpowerGroup, empresa multinacional líder mundial en estrategia de talento, ofrece soluciones innovadoras para la gestión de los recursos humanos en las organizaciones: atracción, selección y evaluación de todo tipo de perfiles; trabajo temporal”, y un logo destaca en color: “Flexibility”. En sintonía, la filial argentina en su página web se jacta de lograr “encontrar tu primer trabajo permitiéndote ingresar al mercado laboral. La mitad de nuestra actual nómina tiene 25 años y siempre trabajaron a través de Manpower”. En efecto, la mayoría de los trabajadores de museos de España son jóvenes… ¡y si la clase obrera con su lucha no revierte la presente realidad de precarización laboral es probable que “siempre” trabajen contratados por alguna agencia como Manpower!

Como señalaron repetidamente este año los trabajadores de museos de España, la situación de precariedad devino de externalizar los servicios públicos (atención al público, servicios educativos -las visitas guiadas entre éstos-, etc.), decisión tomada por las instituciones y administraciones públicas que contratan a las empresas de “personal eventual” eligiendo por concurso a quienes hacen la oferta más económica, es decir, a quien peor paga a los trabajadores.

La naturalización de este tipo de contratos laborales basura llevó a las autoridades del Museo Guggenheim de Bilbao a expresar sin sonrojarse que el trabajo que desempeñan sus educadoras es “desarrollado por personas con dedicaciones parciales y residuales”. Esa es la respuesta al pedido de “subrogación” (es decir, de que se renueve el contrato de trabajo precarizado de las actuales educadoras) en el próximo convenio con la empresa adjudicataria del cercano concurso. Ante el pedido de renovación de contratos de las 18 trabajadoras (que vencen el 30 de septiembre de este año al finalizar el convenio con ManpowerGroup Solutions), las autoridades del Museo Guggenheim expresaron que “contratará a tres educadores a tiempo completo para sus servicios de información en salas, talleres artísticos para adultos y niños, y visitas guiadas de grupos [porque] la hipotética incorporación de la variable de la subrogación en el nuevo contrato de prestación de servicios no responde a los criterios de organización del museo ni se considera procedente”. Es de destacar que el Museo Guggenheim es patrocinado por el Banco BBK que “ha hecho posible tanto el desarrollo de proyectos generales del museo como el diseño de programas educativos” por medio de su… ¡Fundación BBK!

En Barcelona, donde trabajadores de once museos tienen contrato con Ciut’art (empresa contratada por los museos), el Ayuntamiento, que es titular o co-titular de esos museos, se lava las manos mientras vocifera que “el conflicto es entre Ciut’art y sus trabajadores” porque la Municipalidad “no tiene relación contractual con los trabajadores”. ¿Déjà vu cuando los ministerios de Planificación y de Cultura de la Nación durante los gobiernos kirchneristas externalizaron en las universidades la contratación de trabajadores?

Pero las similitudes existentes en museos de Argentina y España en cuanto a modalidades de precarización laboral no culminan aquí. El programa “Mediación Cultural x Mayores” pregonado por la FNV y ejecutado por voluntarios se inspira en la experiencia de mediación cultural desarrollada por el departamento de educación del Museo Reina Sofía (museo que “propone y diseña las acciones educativas” gracias a que la Fundación Banco Santander “las posibilita y sostiene”). ¿Quiénes conforman el equipo de mediadores culturales del museo español? Trabajadores externalizados (becarios/precarizados). Al igual que estos trabajadores precarizados, los “voluntarios mayores” realizan allí “visitas comentadas” no para público general sino para segmentos específicos: para “grupos mayores de 65” y para “grupos escolares” (de educación primaria, secundaria y “bachillerato”). Ambos grupos de trabajadores (precarizados y voluntarios) están (in)visiblemente conectados porque sus actividades dependen de la supervisión del departamento de educación del Museo Reina Sofía. Complementariamente, y como si fuera un ejercicio de cinismo “cultural” burgués, este museo del Reino de España tiene una sección en su página web llamada “Empleo y formación” que publica los resultados de convocatorias para cubrir “plazas” donde brillan por su ausencia las ofertas de empleos estables: los puestos ofrecidos se etiquetan “plaza de personal laboral temporal” y “beca para la formación”. Voluntarios, becarios, trabajadores eventuales: la cadena de precarización pareciera no tener fin…

Terminar con la precarización laboral, la explotación enmascarada y la sobreexplotación

Recientemente, las pancartas de los trabajadores del Museo Guggenheim de Bilbao sintetizaron gráficamente la cadena de precarización laboral en la que están insertos: “Guggenheim Bilbao: Welcome to the fast food of art. Ya no tiene becarios, ahora esconde trabajadores precarios. Museo de la excelencia subcontrata low-cost” se lee junto a la imagen del zapato y las medias que caracterizan a Ronald (el personaje de fantasía de la marca McDonald’s) en actitud de patear a los descartables laburantes.

En Argentina, la mediación cultural promovida por la FNV y ejercida por voluntarios adultos mayores que trabajan en contacto con trabajadores precarizados monotributistas o asalariados contratados a término que al mismo tiempo son profesionales (o lo serán pronto) conforman eslabones de una misma cadena de precarización.Por medio de la lógica del voluntariado, “la explotación está enmascarada” (Pierre Bourdieu, Razones Prácticas. Sobre la Teoría de la Acción). Constituye el voluntariado un núcleo de precarización laboral. Lo vimos en los casos analizados de los mediadores culturales del Museo Reina Sofía (España) y de la búsqueda de voluntarios para integrar el equipo interdisciplinario del Museo de la Memoria (Argentina): instancias de “participación ciudadana” que eufemizan relaciones de explotación puesto que devienen en tareas permanentes (y por lo mismo es trabajo ad honorem). Aún más: la proliferación de voluntarios que portan capital cultural adquirido en el sistema educativo constituye una palanca de presión (al igual que los trabajadores del ejército industrial de reserva) que debilita a la clase trabajadora en su encarnizada lucha contra la burguesía (estatal o privada).

La profesionalización funcional del voluntariado supone un serio riesgo de normalización. Los trabajadores debemos estar atentos y combatir su naturalización para evitar la situación actual donde está normativizado el trabajo precario “eventual” o “a término” convertido en “permanente” al perpetuarse la renovación periódica de los contratos laborales: los empleados de la administración pública nacional cuyos contratos de “locación de obra y servicio” y de “planta transitoria” vencen semestral o anualmente así lo atestiguan. De ahí que la caracterización del voluntariado como núcleo de precarización laboral pretende alertar sobre la posibilidad de normativizar la sustitución de trabajo asalariado por trabajo voluntario.

ATACA – Asamblea de Trabajadores Autoconvocados de Cultura de la Argentina

Links de interés:

http://www.desarrollosocial.gba.gov.ar/recursosWEB/recursos2/leynacionaldevoluntariadosocial.pdf

https://laculturanoseachica.wordpress.com/2016/08/29/los-juegos-del-hambre/

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-303520-2016-07-06.html

https://notas.org.ar/2016/07/21/gobierno-4-millones-mcdonalds-promesa-300-empleos-precarios/

http://www.typa.org.ar/es/index.php

http://www.clarin.com/cultura/Mayores-trabajaran-voluntarios-museos_0_1620438125.html

http://fnv.org.ar/creandored/

http://fnv.org.ar/mediacion-cultural-x-mayores/

http://fnv.org.ar/que-es-arte-en-accion/

http://fnv.org.ar/entrevista-a-florencia-g-de-langarica/

http://fnv.org.ar/multiplicarte-en-mar-del-plata/

http://fnv.org.ar/wp-content/uploads/2014/07/Camino-hacia-la-cuarta-decada-PDF.pdf

http://www.idealistas.org/about-us

http://www.malba.org.ar/transparencia-1/

http://rededucadoresmca.blogspot.com.ar/search/label/%C2%BFQui%C3%A9nes%20somos%3F

http://www.fadam.org.ar/fadam–quienes-somos.html

http://www.cultura.gob.ar/noticias/museos-para-todos-los-publicos/

http://www.reddemuseos.unlp.edu.ar/

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http://www.manpowergroup.es/Quienes-somos

http://www.manpower.com.ar/buscas_trabajo.aspx

http://www.magmacultura.com/es/about/

http://ciutart.com/

http://www.bbk.eus/wp-content/uploads/2015/12/BBK_revista2015_CAS.pdf

https://issuu.com/museoreinasofia/docs/programa_educativo_2015-2016_2-9-15

http://www.museoreinasofia.es/actividades/voluntariado

http://www.museoreinasofia.es/actividades/mediacion-cultural

https://www.youtube.com/watch?v=XBgkG9_eDos

http://www.museoreinasofia.es/museo/empleo-formacion

http://www.elcultural.com/blogs/y-tu-que-lo-veas/2016/07/calidad-laboral/

https://www.change.org/p/ayuntamiento-de-bilbao-sueldo-digno-para-el-personal-subcontratado-en-

el-museo-de-bellas-artes-de-bilbao

http://www.elcorreo.com/bizkaia/culturas/201607/28/guggenheim-abre-normalidad-pesar-

20160728132709.html

http://m.elcorreo.com/bizkaia/culturas/201608/29/guggenheim-contratara-tres-educadores-

20160829132132.html

http://www.sindicatosut.org/#castellano

http://lacajarevuelta.com/dignidad-y-museos-capitulo-84/

http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20160715/403239354606/barcelona-mesa-

mediacion-huelga-museos-subcontratas.html

http://www.centroanafrank.com.ar/article/queres-ser-guia-del-museo-no-te-pierdas-la-proxima/

http://museodeladeuda.econ.uba.ar/voluntarios-del-museo-dieron-una-charla-en-biblioteca-popular/

http://museodelamemoria.gob.ar/page/noticias/id/1611/title/Convocatoria-para-equipo-

interdisciplinario-de-voluntarios

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90mo aniversario de la ejecución de los obreros italianos Sacco y Vanzetti

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100 años atrás, en Argentina y en decenas de países era habitual que la clase trabajadora no sólo luchara por reivindicaciones inmediatas, limitadas al estrecho ámbito territorial burgués en el que padecía la explotación capitalista y la opresión estatal. Así, no eran raras las huelgas obreras de determinado “gremio” o “rama de actividad” declaradas en solidaridad con trabajadores/as de otros oficios que estaban en huelga y el fomento de campañas financieras intergremiales e intragremiales para sostener el fondo de lucha de obreros/as de determinado oficio o lugar de trabajo; hasta las cuestiones que a la ligera podrían considerarse “extralaborales” eran abordadas por la clase obrera de manera autónoma: la cuestión de la vivienda (en Argentina en 1907 se produjo una larga “huelga de inquilinos” que fue auspiciada y apoyada por varios sindicatos), la lucha por desmasculinizar el espacio público en general y el gremial/sindical en particular (el lema del periódico “La voz de la mujer” publicado en Buenos Aires en 1896 era “Ni Dios, ni patrón, ni marido”), la crítica radical a las religiones (especialmente la católica), etc.

100 años después, las huelgas obreras en solidaridad con otros/as trabajadores/as son escasísimas, en casi todos los países el internacionalismo/cosmopolitismo proletario vigente a fines del siglo XIX y principios del XX fue abandonado por el nacionalismo/patriotismo y son poquísimos los sindicatos que levantan la bandera de la emancipación internacional de los trabajadores. Por eso traemos al presente el recuerdo de las huelgas obreras acaecidas en 1927 en Argentina en solidaridad con obreros que estaban encarcelados en una ciudad septentrional de otro país; huelgas que contrastan con los “amagues” de huelga de la actual casta burocrática sindical nacionalista que oprime a los obreros y obreras de la región argentina.    

 

En la ciudad de Buenos Aires, entre abril y septiembre de 1927 se desarrollaron cinco huelgas generales en solidaridad con Sacco y Vanzetti: 8 y 9 de abril, 15 de junio, 4-5-6 de agosto, 10 de agosto y 22 de agosto. Huelgas generales y movilizaciones también acontecieron en casi todo el territorio de la Argentina.

El 10 de agosto, durante la jornada de huelga general convocada por las tres centrales sindicales, en Buenos Aires acontecieron las movilizaciones más concurridas de esos meses: a las 15h se concentraron obreros convocados por la FORA (en Plaza Constitución), por sindicatos autónomos y el Comité Pro Sacco y Vanzetti (en Plaza Once) y por la USA y la COA (Plaza Congreso).

El domingo 21 de agosto se organizaron en la ciudad de Buenos Aires los últimos actos en solidaridad con Sacco y Vanzetti, quienes seguían encarcelados en Estados Unidos. Al día siguiente, en el diario La Nación se leía: “fue concurrido el mitin de ayer. (…) Hoy a las 6 se hará efectivo un paro por 24 horas en protesta por la ejecución de Sacco y Vanzetti”. El diario afirmaba que 7.000 fueron las personas que se movilizaron el día anterior y destacaba la presencia de una columna encabezada por mujeres que “sin permiso policial” se habían movilizado de Plaza Once a Plaza Congreso.

Los esfuerzos proletarios internacionales no lograron impedir la ejecución: en la madrugada del 23 de agosto de 1927 los obreros Sacco y Vanzetti morían en sillas eléctricas.

El compromiso solidario e internacionalista de los trabajadores de la región argentina en 1927 contrasta con el espíritu nacionalista, mezquino y corporativista que se reflejó el 22/8/2017 en el palco de Plaza de Mayo durante la movilización convocada por la CGT y las CTA: el himno nacional argentino y la marcha peronista abrió y cerró -respectivamente- el acto, se recordó al ultraderechista sindicalista Rucci, al militar Perón y a su esposa actriz Eva Duarte, y una vez más se proclamó la “defensa del modelo sindical” argentino de inspiración fascista vigente desde 1943. Obviamente, como para la CGT la clase obrera nació en Argentina de la mano del estanciero y militar Perón, no se mencionó que se estaba en la víspera del 90mo aniversario de la muerte de los obreros Vanzetti y Sacco (y menos que cero se mencionó que el proletariado no se movilizó en 1927 para vivar a un nacionalista burgués sino para salvar a dos obreros italianos…).

En 1927, a diferencia de ahora, había libertad de asociación gremial en Argentina y los trabajadores se agrupaban según afinidad ideológica: FORA, USA y COA eran las tres centrales sindicales de la época (y también existían sindicatos “autónomos” que no estaban afiliados a ninguna “unión”, “federación” o “confederación” mencionadas). La libertad de asociación gremial demuestra la falacia argumentada en la actualidad por los defensores del unicato sindical vigente en Argentina: la llamada “fragmentación” del “movimiento obrero” no impidió la unidad en la acción del proletariado para lograr no sólo la no ejecución sino la libertad de los obreros anarquistas internacionalistas Vanzetti y Sacco.

90 años después del asesinato de los italianos Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, el proletariado debe volver a las fuentes, es decir, practicar EFECTIVAMENTE la solidaridad internacional de clase.

 

¡Libertad de asociación para los trabajadores!

¡Solidaridad internacional entre explotados!

 

ATACA

23/8/2017 – 28/8/2017

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Los “derechos humanos” en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE)

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El 1 de septiembre de 2017 se cumplirá un mes de la desaparición forzada de Santiago Maldonado. Desde que se conoció la noticia de la desaparición del joven, los secretarios generales de ATE Capital y de ATE Nacional (y también de ATE Provincia de Buenos Aires y de otras seccionales) se pavonean detrás de pancartas que exigen “Aparición con vida ya” de Santiago Maldonado; ATE Nacional y ATE Capital movilizaron parte de su aparato (y también ATE Provincia de Buenos Aires y otras seccionales) en las distintas manifestaciones públicas que se dieron a lo largo y ancho de toda la Argentina para pedir que Santiago Maldonado no sólo aparezca sino “no permitir que el terrorismo de Estado se enseñoree en Democracia” (Hugo Godoy dixit) porque “Santiago es un artesano que fue a colaborar con la comunidad y lamentablemente es víctima de la  Gendarmería” (Daniel Catalano dixit) y por todo ello y mucho más “hay que dar una respuesta contundente a este intento de profundizar la impunidad por parte del Poder Económico, su representación política y su brazo de seguridad, es decir, su brazo armado” (Oscar de Isasi dixit). Y seguramente el 1 de septiembre a las 17 hs en Plaza de Mayo estarán los nombrados secretarios generales del sindicato “al frente” de sus “representados”. Así, ATE dicta(rá) cátedra desde las calles y “apariciones” públicas, pero… ¿por casa cómo andamos? ¿Están “desaparecidos” ciertos “derechos humanos” en la casa ATE?

 

I

 

ATACA viene difundiendo la situación que padecen los trabajadores del Centro Cultural y Deportivo Leopoldo González. ATE Capital es “dueña” del centro cultural. Como patronal, precariza y atosiga a los trabajadores: no paga horas extras, no categoriza como corresponde por ley, discrimina, acosa, maltrata y persigue. El 19/8/2017, en el perfil público de Facebook de los “Trabajadores en lucha del CCyD Leopoldo Gonzalez” se reproducen las palabras de Soledad Vino, delegada de los trabajadores: “Mienten con la clausura porque no quieren mostrar para afuera que tienen un discurso pero para dentro fueron la peor patronal con nosotros: se quejan de lo que hace Macri con los estatales pero a nosotros nos persiguieron, nos faltaron el respeto (…) y cuando me eligieron delegada para reclamar nos cerraron nuestro lugar de laburo de un día para el otro y sin avisar. No se bancaron que un grupo de trabajadores eligiera delegada y les reclamara dignidad. Este conflicto no empieza cuando quisieron cerrar, empieza antes, cuando nos apretaron y no me reconocían como delegada. (…) Son de terror porque para afuera se hacen los sindicalistas combativos” (https://www.facebook.com/Trabajadores-en-lucha-del-CCy-D-Leopoldo-Gonzalez-297697620704075/).

Reverberamos lo dicho por la trabajadora delegada: hacia fuera posan de defensores de los derechos humanos (entre éstos los de los trabajadores), pero hacia dentro los violan constantemente (son una patronal negrera). Así, ATE Capital no duda en reclamar la “libertad a Milagro Sala”, rendirle homenaje a “Taty Almeida”, marchar “por la aparición con vida de Santiago Maldonado y en defensa de la democracia”, se lamenta porque “apologistas de la dictadura agredieron a estatales que protestaban pacíficamente en el Ministerio de Justicia” y, finalmente, se presenta “a la Justicia contra las ‘dotaciones óptimas’ y los despidos en el Estado”;[1] pero hacia dentro ATE Capital persigue gremialmente y explota a trabajadores en fraude a la ley (en el referido centro cultural).

 

II

 

¿Y ATE Nacional? Igual que ATE Capital: hacia fuera tienen un discurso de defensa de los derechos humanos, hacia dentro protegen a burócratas sindicales que durante la dictadura militar entregaron a trabajadores. Relacionamos aquí dos noticias, más o menos recientes.

El 18/8/2017 ATE Nacional publicó en su página web que los “Departamentos de DD.HH. de ATE trabajan en el armado de listados con los nombres de compañeros y compañeras que fueron desaparecidos” (http://www.ate.org.ar/nota.asp?id=10391). En la nota se lee que “el Director del Departamento de DD.HH. de ATE Nacional, Héctor ‘Pelusa’ Carrica, manifestó: ‘El objetivo de armar estos listados es la Memoria de los lugares de trabajo. Porque esos compañeros y compañeras que están desaparecidos eran delegados, militantes. La lucha de esos compañeros, su compromiso para tratar de transformar a la sociedad, es una de las páginas más notables de la historia de nuestro sindicato”. Lo que no dice la nota es que dentro de las “páginas más notables de la historia” del sindicato también se encuentra el papel desempeñado por militantes gremiales que, como Juan Carlos Marín, colaboraron con la última dictadura militar (1976-1983) y que también debieran conformar esos “listados” para la “Memoria de los lugares de trabajo”.

La noticia anterior la relacionamos con esta no tan reciente: en 1976 Marín era secretario general de la seccional Ensenada de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). Durante el juicio contra la “Fuerza de Tareas 5” (Armada y Prefectura) desarrollado en 2015 en la ciudad de La Plata (provincia de Buenos Aires), sobrevivientes de la dictadura (como un entonces trabajador de la empresa estatal Astilleros Río Santiago) relataron el rol colaborador con la dictadura de jerarcas sindicales, entre ellos Marín. Regresada la democracia y pese a numerosas denuncias contra Marín, ATE no sólo no expulsó al buchón de la Patronal y del entonces genocida Estado sino que lo premió con el cargo de “secretario de Finanzas del centro nacional de jubilados” de ATE Nacional.[2]

Pero no sólo ATE Nacional cobija y defiende al repugnante Marín: en un comunicado de prensa publicado el 22/5/2013, ATE Ensenada se jacta de que “en las buenas y en las malas” la seccional siempre está “al lado de nuestros compañeros”. Allí se lee: “Los años de los militares fueron duros, donde muy pocos se atrevían a discutir al régimen imperante. Sin embargo, nuestro gremio, demostrando agallas o como se dice en el fútbol ‘huevo’, en las malas y contra viento y marea defendió a los compañeros. Así lo demostró un comunicado que emitió nuestra organización en el Diario El Día el 24 de marzo de 1976 en contra de la violencia. La nota del diario dice lo siguiente ‘La Seccional Ensenada de la Asociación de Trabajadores del Estado (A.T.E) con la firma de su Secretario General, señor Juan Carlos Marín, el Secretario de Prensa, señor Oscar Guillermo García, dio un comunicado con el objetivo de expresar el repudio a los hechos de violencia de los que fueron víctimas 4 afiliados, luego de nombrar a Méndez Paz, Andreucci, Gutzos y Lucero, todos trabajadores del Astillero Río Santiago, y que fueron encontrados asesinados, destaca que en un mismo fin que es la grandeza de la patria, se exhorta a los que en el camino de la violencia serenar sus pensamientos y pide que todos vuelquen sus esfuerzos a fin de contribuir a lograr la tranquilidad y paz social que todos los argentinos quieren y anhelan” (errores de sintaxis en el original, cfr. http://www.ate-ensenada.com.ar/comunicado-de-prensa-22-de-mayo-de-2013-en-las-buenas-y-en-las-malas-siempre-al-lado-de-nuestros-companeros/).[3] En el comunicado se mencionaron las palabras “huevo” y “comunicado”. Las palabras contenidas en el “comunicado” publicado el 24/3/1976 en el mencionado diario de la ciudad de La Plata demostrarían que la seccional Ensenada de ATE “en las malas y contra viento y marea defendió a los compañeros”. Apostillamos:

a) en el imaginario social, en Argentina, por medio de la lengua popular se sabe que “gallina” es sinónimo de “persona cobarde”, “pusilánime”, “miedosa”;

b) las gallinas -las plumíferas y las bípedas- cacarean y ponen “huevo” (ambas acciones no son mutuamente excluyentes);

c) las acciones (el “huevo” o “agallas” de la burocracia sindical de ATE Ensenada) y los comunicados (su pretendida demostración de defensa “contra viento y marea” de los “compañeros”) se insertan en relaciones sociales que son históricas, en este caso “dictadura” con la que el sindicato ATE colaboró por medio -entre otros- del burócrata Marín;

d) el comunicado reivindicado en 2013 por la burocracia sindical de ATE Ensenada no expresa el “repudio de los hechos de violencia” perpetrados por la dictadura militar sino “el camino de la violencia” (¿de quién o quiénes?) y le pide a “todos” (¿quiénes son “todos”?) que “vuelquen sus esfuerzos a fin de contribuir a lograr la tranquilidad y paz social” (¡con esas palabras se expresaba la dictadura militar en su propaganda a favor de la represión estatal!) para la “grandeza de la patria” (es decir, de la burguesía, porque los obreros con conciencia de clase no tienen patria).

Lo dicho sobre los “derechos humanos” y los cacareos y acciones concretas de los gremios ATE Capital, ATE Ensenada y ATE Nacional -por medio de cada “Consejo Directivo”- hasta aquí bosquejado pone en primer plano cuestiones que los trabajadores, como colectivo, debemos debatir urgentemente; cuestiones que abren otros interrogantes, como ¿qué es un Sindicato de trabajadores?, ¿para qué sirve y a quiénes sirve?, ¿es una herramienta de resistencia al Capital y el Estado o es un aparato al servicio del Capital y el Estado?

 

ATACA

19/8/2017 – 27/8/2017

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[1] Todos los entrecomillados son títulos de noticias alojadas en http://atecapital.org/

[2] Gracias a una extensa campaña pública desplegada por trabajadores afiliados a ATE -sobre todo por medio de distintas agrupaciones sindicales- y por organismos de derechos humanos -sobre todo de la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires- (trabajadores, agrupaciones y organismos que antes de este juicio ya venían denunciando al buchón), con posterioridad a finalizado este proceso judicial contra genocidas Marín fue desplazado de su cargo en ATE Nacional.

[3] Ahora (agosto de 2017), Marín sigue afiliado al sindicato y milita en el centro de jubilados de ATE Ensenada.

Sobre el buche Marín, entre otras noticias, ofrecemos las siguientes:

Agosto de 2015: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1376/sindicales/la-burocracia-de-ate-y-los-crimenes-de-la-dictadura-en-ensenada

Octubre de 2015: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1386/libertades-democraticas/logramos-la-primera-condena-por-genocidio

Mayo de 2016: https://apelabogados.blogspot.com.ar/2016/05/expulsemos-marin-entregador-en-el.html?q=Marín

Marzo de 2017: http://agenciadelacosta.com.ar/denuncian-a-un-colaborador-de-la-dictadura-en-ate/

Abril de 2017: https://www.laizquierdadiario.com/La-Marron-exige-la-expulsion-del-colaborador-de-la-dictadura-Juan-Carlos-Marin-de-ATE-Ensenada

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ATE Capital: burocrático como sindicato, negrero como patronal

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El Centro Cultural y Deportivo Leopoldo González pertenece al sindicato ATE Capital. Ubicado en el barrio de San Telmo de la ciudad de Buenos Aires, allí se desarrollaban talleres artísticos, actividades deportivas y eventos culturales de diversa índole. Escribimos “desarrollaban” porque el centro cultural y deportivo fue cerrado por ATE Capital: el lunes 7 de agosto dos miembros de la Comisión Directiva -Humberto Rodríguez y Hugo Bellón- se llevaron útiles y muebles, les comunicaron a los trabajadores que a partir de ese día el lugar permanecería cerrado y antes de retirarse cambiaron la cerradura. Todo esto fue contado públicamente por los trabajadores del centro cultural, quienes recordaron que desde hace un largo tiempo venían soportando persecución gremial y laboral, malos tratos, amenazas y hasta comportamientos misóginos y discriminadores de parte de la patronal ATE Capital por medio del burócrata sindical Humberto Rodríguez.

 

Se sabe que los sindicatos (no todos, pero sí la mayoría) en Argentina y en el mundo han dejado de ser centros de resistencia contra las usurpaciones del Capital: integrados a esa máquina de despotismo de clase llamada Estado, se encargan de frenar cuando no aplastar las luchas reivindicativas de los trabajadores. Pero una modalidad extendida desde hace ya muchos años es la de convertirse directamente en burgueses, es decir, en propietarios de medios de producción y/o de servicios.

Así, además de ejercer sindicalmente la burocracia, muchos sindicatos emplean fuerza de trabajo, es decir, explotan trabajadores; por ejemplo Víctor Santa María -presidente del Partido Justicialista de la ciudad de Buenos Aires y secretario de estadísticas de la CGT- es uno de los sindicalistas capitalistas que por medio de un sindicato -desde hace 20 años es secretario general del SUTERH- explota a trabajadores de medios de comunicación (diarios Página/12 y Z; revistas El Planeta Urbano, Caras y Caretas y Alta -se lee a bordo de los aviones de Aerolíneas Argentinas-; radios AM 750 y FM 89.1 -Malena-), de la industria del cine (fidecoimisos Filmar y Fondeart), de la industria editorial (Octubre), de la educación (Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo -UMET- e ISO -institución educativa de nivel superior no universitaria-) y del espectáculo (salas Caras y Caretas de los barrios San Telmo y Balvanera de la ciudad de Buenos Aires), entre otros emprendimientos capitalistas (sobre el empresario Santa María y la empresa Página/12 ya hemos escrito en nuestro informe del 30/3/2017 https://laculturanoseachica.wordpress.com/2017/04/03/pagina12-y-el-lenguaje-de-las-luchas-obreras/). La modalidad capitalista que asume la explotación de trabajadores en el caso del sindicato SUTERH -como “Grupo Octubre”- es por medio de la “Fundación Octubre Trabajadores de Edificios” (cfr. http://octubre.com). Y sobre el papel negrero de la figura legal “Fundación” como modalidad burguesa de explotación directa de trabajadores pero también como agente en la conservación y reproducción ampliada de las condiciones de explotación y opresión del sistema capitalista, como ATACA ya nos hemos expresado en 2016: https://laculturanoseachica.wordpress.com/2016/10/03/octubre-mes-de-la-precarizacion-laboral-en-los-museos/).

 

Sirvan los párrafos precedentes para poner en contexto la situación que referiremos a continuación: trabajadores del Centro Cultural y Deportivo Leopoldo González de ATE Capital denuncian que este sindicato persigue, negrea y despide. El sindicato ATE Capital (que públicamente defiende la gestión de la millonaria expresidente Cristina Fernández de Kirchner, quien -como patronal de Estado- no sólo mantuvo sino extendió la precarización laboral en el ámbito del Estado nacional y redujo los ingresos de los trabajadores vía inflación y salarios reales depreciados gracias a cada paritaria anual que ATE firmaba y firma “en disconformidad”) emplea de manera precarizada a trabajadores del Centro Cultural, no paga horas extras, persigue la organización de los trabajadores del Centro Cultural y -como la patronal de AGR-Clarín y PepsiCo- hace lock-out.

ATE Capital se comporta como lo que es: un vulgar burgués. Pero los trabajadores también denuncian el papel “solidario” con la patronal de ATE Capital del sindicato UTEDyC -que por disposiciones legales se arroga la representación de los trabajadores asalariados de “entidades deportivas y civiles”-. Según el testimonio de un trabajador, el Sindicato por medio de una representante les dijo que “teníamos que aceptar lo que nos planteaba la Comisión Directiva de ATE Capital” (escuchar su testimonio y los relatos de los acontecimientos vividos hasta el 9/8/2017 en https://ar.radiocut.fm/audiocut/entrevista-a-soledad-vino-delegada-del-centro-cultural-y-deportivo-leopoldo-gonzalez/. Para una crónica de los acontecimientos y detalles sugerimos leer los sucesivos posteos del colectivo de trabajadores del Centro Cultural y Deportivo Leopoldo González alojados en https://www.facebook.com/Trabajadores-en-lucha-del-CCy-D-Leopoldo-Gonzalez-297697620704075/).

El sábado 12/8/2017, la Comisión Directiva del sindicato ATE Capital en sus cuentas de Twitter y Facebook publicó un “acta acuerdo” con el que se expidió sobre el asunto (se lee en https://www.facebook.com/ATECapitalOk/photos/a.1743737725914775.1073741836.1722763514678863/2014532388835306). Allí ATE Capital reparte culpas: que ATE Nacional, que el dueño del inmueble, que el “Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires” que clausuró el lugar… Nos interesa sobre todo el asumido rol patronal que se manifiesta en el lenguaje burgués utilizado por la burocracia sindical de ATE Capital: los “dirigentes de ATE Capital” toman nota de los reclamos “relacionados con las horas extras y recategorizaciones” y garantizan a los trabajadores del centro cultural “la continuidad en las mismas condiciones que las actuales” (es decir, la continuidad del no pago de horas extras, las no recategorizaciones y otras cuestiones asociadas a la precarización laboral porque, según los trabajadores del centro cultural, esas son las condiciones que allì existen). Pero en su cuenta de Twitter (@CclgTrabajador), los trabajadores del Centro Cultural y Deportivo Leopoldo González desbaratan los argumentos esgrimidos por la Comisión Directiva de ATE Capital. Así, en sucesivos tweets que aquí agrupamos en un solo texto, se lee: “Son tres los falsos argumentos de @ATECAPITALOK: la clausura, el problema presupuestario y el proyecto superador. La clausura es de hace un año atrás por una fiesta del área de ddhh de @ATECAPITALOK (17 de julio de 2016). Quitaron la faja de clausura y la actividad siguió, se hicieron muchas reformas e incluso el festival de invierno de @ATECAPITALOK. Justo empezamos a reclamar y cierran el centro cultural. Los tres argumentos falsos son para hacer un cierre patronal. Nos echan. ‘Muy caro el alquiler’: mentira. El alquiler es de $60.000. Con la cuota de los talleres pagás los alquileres. El Centro Cultural y Deportivo Leopoldo González se autofinancia. Si tuvieran proyecto superador seguirían así y no mandarían los talleres a donde guardan las banderas. Son argumentos falsos”.

 

Como parte de su plan de lucha, los trabajadores mantienen la ocupación del Centro Cultural y Deportivo Leopoldo González.

ATACA

14/8/2017 – 26/8/2017