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Estudiantes secundarios de la ciudad de Buenos Aires toman el cielo por asalto frente al pronóstico de nubarrones que anticipa una gran tormenta educativa

 

la toma de la belgrano

(Imagen: TOMA DE LA BELGRANO, pintura de Marcia Schvartz)

 

Ya suman siete las escuelas secundarias de la ciudad de Buenos Aires tomadas por los estudiantes.

El lunes 28 de agosto se conoció la noticia de que las escuelas secundarias Manuel Belgrano (Barracas), Liceo 9 (Belgrano) y Antonio Devoto (Villa Devoto) habían sido tomadas por los estudiantes contra la llamada “secundaria del futuro” que el gobierno de la ciudad de Buenos Aires quiere implementar desde el año próximo. Y al pasar los días se iba sabiendo que más escuelas eran tomadas por sus estudiantes para protestar contra la “escuela del futuro”: primero las escuelas Yrurtia (Parque Avellaneda) y Plumerillo (Pompeya), ayer (1/9) las escuelas Roca y Normal 10 (ambas ubicadas en Belgrano). En cinco días, las escuelas tomadas por estudiantes sumaron siete.

La “secundaria del futuro” capitalista debería llamarse “secundario del pasado” burgués porque desde el vamos barre no sólo con la estabilidad laboral sino con la noción de “salario” de los futuros jóvenes trabajadores: si se llegase a implementar, el quinto año del secundario será un “año formativo” donde el 50% del tiempo escolar deberá estar destinado al trabajo gratuito en empresas; además, los primeros cuatro años del secundario se dividirán en dos ciclos (uno básico y otro orientado) que generarán títulos intermedios de pobre calificación académica. No hace falta ser una persona iluminada para apreciar que, de implementarse esta reforma, el camino que deberán transitar los adolescentes para llegar a la entrada del mundo laboral ultraprecario estará pavimentado.

La reforma educativa implica también un avance sobre la calidad laboral de los trabajadores docentes: sólo el 30% de clase estará a cargo de un docente mientras que el 70% restante estará a cargo de un “facilitador” que, mediante el uso de plataformas digitales y cuadernillos, formará pedagógicamente junto con aquél a los estudiantes secundarios. La sola inclusión de la palabra “facilitador” diferenciada del vocablo “docente” indica que los facilitadores no serán trabajadores docentes (de otra manera no se distinguiría entre “facilitador” y “docente”) y en consecuencia no tendrán los mismos derechos laborales. Así, esta reforma impulsa una nueva fragmentación de los trabajadores e implica una profundización de la precarización laboral.

Los trabajadores de escuelas, ¿no deberían aprender de los estudiantes combativos que están a la vanguardia del movimiento anti “secundaria del futuro”? Con sus debates y acciones, ¿no están los estudiantes dándole lecciones de lucha social a los trabajadores de la educación? ¿No deberían los trabajadores de escuelas estrechar lazos de camaradería de clase para no dejarse flexibilizar y apoyar a los estudiantes en lucha? ¿No deberían profesores, preceptores y no docentes actuar solidariamente unidos? Y una vez unidos como colectivo de trabajadores, ¿no deberían conformar con los estudiantes un sólido bloque contra la reforma “educativa” que pretende imponer el Estado de la ciudad de Buenos Aires?

Mientras, los sindicatos docentes -que ante los canales de televisión y la “opinión pública” se mostraban “combativos” a principios del ciclo lectivo 2017- parecieran hibernar. Es que con seguridad no están de acuerdo con el camino asambleario y de acción directa emprendido por el conjunto de estudiantes de escuelas secundarias de la ciudad de Buenos Aires: “mal ejemplo para los docentes, no sea cosa que los grandes se contagien de los chicxs” deben mascullar los burócratas sindicales. Como si fuese un axioma, se sabe que “todo lo que la burocracia sindical no pueda controlar será ignorado cuando no descalificado”. ¿Deben los docentes esperar alguna orden de “Papá Sindicato” para actuar? ¿No deberían los trabajadores de escuelas autoorganizarse por medio de la Asamblea como ámbito de debate y resolución en cada lugar de trabajo, es decir, en cada escuela, como hacen los estudiantes que prescinden de toda tutela disciplinadora como la que cumple el “Sindicato” respecto de los trabajadores?

No menos importante es el papel que deberían cumplir los padres de estudiantes de escuelas secundarias públicas para que la reforma “antieducativa” no se implemente. Los padres cuyos hijos van a escuelas públicas de la ciudad de Buenos Aires -padres que sufren en carne propia la precarización laboral y muchos ni siquiera porque están desocupados-, ¿no deberían sostener la lucha de lxs pibxs?

 

¡Rodeemos de solidaridad a los estudiantes secundarios!

¡Los obreros ocupan fábricas, los estudiantes escuelas!

¡Unidad entre trabajadores y estudiantes!

¡Asambleas para decidir, acción directa para ganar!

2-9-2017

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Biblioteca Nacional, Bochorno Nacional – Informe (diciembre 2015 – agosto 2017)

biblio nacional

Antes de la llegada de Alberto Manguel a la dirección de la Biblioteca Nacional, la patronal de Estado despidió a 240 trabajadorxs. El rol patotero, policial y patronal de los sindicatos ATE, UPCN y SOEME para sofocar las luchas reivindicativas de los trabajadorxs. Primera parte de un informe que constará de dos entregas en total.

 

Preparando el terreno para despedir

En diciembre de 2015, los rumores de despidos en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno se esparcían como reguero de pólvora. Entonces -no se sabe bien porqué- el rumor más escuchado fijaba en “500” las personas trabajadoras que serían despedidas. Dos meses después, el número que se rumoreaba se redujo sensiblemente: ahora serían “360”.

¿Y los sindicatos qué decían y hacían? Quizás inquietos ante el posible “desborde” de los laburantxs, luego de una serie de reuniones informativas y/o asambleas los sindicatos UPCN (Unión del Personal Civil de la Nación), ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) y SOEME (Sindicato de Obreros y Empleados de Minoridad y Educación) buscaron disipar los temores de lxs trabajadorxs prometiendo “luchar”… “si hiciese falta”.[i] En estas “asambleas” se evocaba la época en que había alrededor de quinientos empleados en la Biblioteca Nacional (en adelante BN) y se quería despedir a trabajadorxs y, debido a la “iniciativa” sindical, ese deseo patronal fue impedido gracias a las ollas populares y el cese de actividades (en el año 2001). 15 años después, estos representantes de los trabajadores estarían dispuestos a “luchar” para impedir los despidos masivos.

Regresemos en el tiempo a febrero de 2016: a fines de este mes, el rumor preponderante rumbeó hacia un indefinido futuro momento en que se anunciarían los despidos. Por entonces ya estaba nombrado como director de la BN Alberto Manguel (aunque aún no se presentaba en la institución)[ii], pero la subdirectora Elsa Barber, como “directora interina”, ejercía las funciones del erudito escritor hasta su asunción.[iii] Mientras tanto y a pesar de las fechas hipotéticas que se anunciaban, los sindicatos seguían negando la posibilidad de que se produjeran despidos a mansalva.[iv]

Pasaban los primeros meses del año 2016 y un enrarecido clima de miedo se transpiraba entre lxs trabajadorxs: “si trabajás no te van a echar” seguido de “a estos no les importa nada” se intercalaban en medio de las cotidianas charlas laborales. Recién en febrero “ATE Biblioteca Nacional” declaró el “estado de asamblea permanente” sólo por presión de lxs trabajadorxs.

 

Terreno apto para despedir

Durante la noche del lunes 21 de marzo de 2016 comenzaron a llegar telegramas de despido.

El martes 22, debido a la situación dramática que se estaba desencadenando, casi no se trabajó en la mayor parte de los sectores, aunque se siguió trabajando en las áreas “atención al público” del 5to y 6to piso, hemeroteca y salas especiales pese a que allí se habían producido despidos de compañerxs. Los sindicatos convocaron a “asamblea”. Los trabajadores exigieron conocer la lista de despedidos. Entonces se intentó presionar a Marcos Padilla, director general de Coordinación Administrativa de la BN, tristemente conocido por lxs trabajadorxs porque fue uno de los responsables del vaciamiento del Teatro Colón. Aunque lxs trabajadorxs recorrieron una y otra vez el edificio de arriba abajo y viceversa, ni el funcionario ni la lista aparecieron. Ese mismo día, los modos en que se anunciaron los despidos fueron mutando: primero -noche del 21 y mañana del 22 de marzo- por medio de telegramas de despido que llegaban al domicilio del trabajadxr, más tarde -a la tarde, precisamente- por medio de llamadas telefónicas a cada sector de la BN, por orden alfabético (este segundo método generó un clima de persecución aún mayor). Durante el día y la tarde entraban y salían de la BN ambulancias para asistir a trabajadorxs descompensadxs y/o con crisis de nervios y llanto. Finalmente, cerca de las 16 apareció la lista de despedidos. Amontonados en la Sala Cortázar, una trabajadora despedida comenzó a leer la lista: 240 personas en total.

No hubo “razones” que argumentaran los despidos. Así, entre otras personas, fueron echadas por la patronal de la Biblioteca Nacional aquellas con hijos discapacitados a cargo, mujeres embarazadas, trabajadorxs que estaban con licencias médicas, psiquiátricas o de estudios, etc.

 

Consumados los despidos, la burocracia sindical abre “mesas de negociación”

Esa misma semana comenzaron las mesas de negociación alrededor de las cuales se sentarían varias veces representantes de los sindicatos y del Ministerio de Modernización. Estas reuniones se desarrollaron semanalmente durante un mes mientras en la BN se suscitaban nuevos conflictos.

ATE decidió hacer cese de actividades hasta la reincorporación de todxs lxs trabajadorxs mientras que UPCN y SOEME -como si nada extraordinario hubiera sucedido- instaban a sus afiliadxs a seguir trabajando. Lxs compañerxs despedidxs siguieron yendo al trabajo y dejando constancia de ello ante la Patronal, pero el malestar y las peleas entre compañerxs fueron empeorando a medida que las reincorporaciones no llegaban…

Luego de cada reunión entre los representantes sindicales y los patronales, se iban reincorporando entre diez y 15 personas. Las irregularidades eran muchísimas: ¿porqué ciertxs trabajadorxs eran reincorporadxs y otrxs no?, ¿qué “criterio” tenían en cuenta los burócratas sindicales para decidir qué trabajadorxs debían ser reincorporadxs en primer, segundo y tercer lugar? La burocracia sindical, fiel a su estilo estructural de casta privilegiada, “negociaba” de espaldas a los trabajadorxs. Lo curioso es que hubo casos donde los sindicalistas le decían a determinadxs trabajadorxs que estaban reincorporadxs y después la vuelta al trabajo no se materializaba… Además, los sindicatos, por medio de sus “representantes” en la BN, utilizaban todos los medios a su alcance para silenciar a los trabajadorxs que tuviesen la intención de exponer públicamente la situación laboral y sindical vivenciada en la biblioteca: según los burócratas sindicales, cualquier accionar por fuera de los “cauces orgánicos” pondría fin a las mesas de negociación, lo que generaría que “cientos de compañeros” quedasen “irremediablemente en la calle”.

 

Alberto Manguel de feria en la Feria Internacional del Libro

Cerca de un mes después de los despidos, pasada la mitad del mes de abril, Alberto Manguel visitó la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires el día de su inauguración. En esa ocasión un grupo de personas realizó una intervención pública con carteles que repudiaban los despidos y reclamaban que lxs trabajadorxs sean reincorporadxs. Y había allí un pedido en particular: que la patronal de Estado se expidiera sobre la muerte de Esteban Latorre, trabajador de la BN. Latorre murió luego de haber recibido el telegrama de despido mientras se recuperaba tras haber sido operado del corazón. La repercusión en medios de comunicación de dicha acción pública acontecida en la inauguración de la Feria Internacional del Libro de 2016 puede verse/leerse en https://laculturanoseachica.wordpress.com/2016/04/22/repercusion-del-escrache-a-manguel-en-la-42-feria-del-libro/.

Tras la intervención pública en la Feria del Libro, en la BN se generaron más conflictos entre lxs trabajadorxs y entre los sindicatos y lxs trabajadorxs. Trabajadorxs por su propia cuenta (aunque algunos estimuladxs por sindicalistas) y representantes sindicales señalaron como culpables a otros trabajadorxs de la BN. Y esta defección antiobrera amplió aún más las discusiones internas, es decir, la fragmentación del herido colectivo de trabajadorxs de la BN.

De las negociaciones a espaldas de los trabajadores entre funcionarios sindicales y funcionarios de la patronal se logró la reincorporación de 132 de los 240 trabajadorxs echados.

Hacia mediados de 2016 ya no se hablaba en la BN ni de despidos ni de reincorporaciones.

 

Adenda: sindicatos contra los trabajadores

Hemos referido que la burocracia sindical de ATE-UPCN-SOEME no sólo no llamó a los trabajadorxs de la BN a profundizar la lucha conjunta para lograr la reincorporación de los despedidos sino que desde un primer momento se encargó de dividir a los trabajadorxs. Así, en las “asambleas”[v] convocadas por ellos, los sindicalistas no sólo monopolizaban la palabra e impedían hablar a lxs trabajadorxs sino que intimidaban y hasta agredían físicamente a quienes intentaban alzar la voz. Por ejemplo en abril, días antes de la inauguración de la edición 2016 de la Feria del Libro donde hablaría Manguel, en una de esas “asambleas” de la BN algunxs trabajadorxs -que pretendían debatir medidas de lucha por fuera de la paz de los cementerios que los sindicatos proponían y llevaban a cabo- fueron estigmatizadxs como “un grupo de quilomberos” cuyas acciones “harían caer la mesa de negociación”. En esa “asamblea” convocada en conjunto por los tres sindicatos (ATE-UPCN-SOEME) y custodiada por matones que respondían a las burocracias sindicales, un delegado de UPCN dijo sin sonrojarse que “la Biblioteca Nacional es mi familia, y al que se mete con mi familia lo cago a trompadas”: los representantes de ATE y SOEME no sólo no protestaron sino que se quedaron en silencio, cómplices entre burócratas; y muchxs trabajadorxs no sólo no abrireron la boca para repudiar a la burocracia sino que con aplausos avalaron la violenta amenaza[vi]. Esto fue dicho por un burócrata sindical de UPCN a cara descubierta y ante los trabajadores de la BN. Pero en privado y casi en simultáneo, se supo que un delegado de ATE en la BN que además es miembro del Consejo Directivo de ATE Capital, por whatsapp le dijo a otros sindicalistas de su espacio que en la inauguración de la Feria del Libro se debía evitar que “acontezca absolutamente nada”, que allí no debía “volar una mosca”, que había que “desactivar” a quienes “quieran ir a hacer un quilombo en la Feria del Libro”. En público y en privado, estos comportamientos demuestran que a los burócratas no los une el amor sino el espanto… espanto a la acción directa y autónoma de los trabajadorxs.

Señalamiento, estigmatización, aislamiento de lxs activistas, propagación de rumores, promoción de la delación entre trabajadorxs, aprietes: cuando su estrategia de conciliación de clases es mínimamente cuestionada, la burocracia sindical apuesta al disciplinamiento y el miedo, tácticas que aprendió muy bien de sus padres putativos: la burguesía y el Estado. ¿Por qué mencionamos a la burguesía y al Estado? Porque más adelante, en agosto de 2016, trabajadorxs de ATE opuestxs a la conducción de dicho sindicato en la BN que trataban de lograr la reincorporación de compañerxs fueron advertidxs por una funcionaria de recursos humanos del Ministerio de Cultura de la Nación: “trataremos la reincorporación de más trabajadores si ustedes dejan de cuestionar a algunos delegados de ATE” en la BN. ¡La patronal de Estado hace causa común con la burocracia sindical y van…!

 

ATACA

31/8/2017

 

[i] El entrecomillado no es ningún artificio literario o periodístico: así se expresaron en repetidas oportunidades varios representantes de distintos sindicatos.

[ii] Manguel llegaría a la Argentina -para instalarse en el país- durante la inauguración de la Feria Internacional del Libro -abril de 2016- y recién a mediados de 2016 comenzaría a ejercer efectivamente sus funciones.

[iii] Elsa Barber mantiene su cargo de subdirectora de la BN en parte gracias a la recolección de firmas impulsada por ABGRA (Asociación de Bibliotecarios Graduados de la República Argentina) durante diciembre de 2015.

[iv] En reuniones mantenidas entre representantes sindicales y Elsa Barber, ésta negaba la posibilidad de que se produjeran despidos, prometiendo que pondría “las manos en el fuego” antes de permitir que sucedieran.

[v] Entrecomillamos la palabra “asambleas” porque en este tipo de convocatorias intersindicales públicas (aquí abierta a todos los trabajadores de la BN) la dinámica de debate y paciente y respetuosa búsqueda de acuerdos consensuados brilla por su ausencia. En rigor son reuniones donde los “delegados” sindicales pronuncian alocuciones e informan a los trabajadores lo que les parece relevante. Una vez agotada la exposición “informativa” (y/o la alocución y/o arenga) de los representantes del Sindicato, éstos deciden hacer una votación plebiscitaria: el delegado sindical lee la moción y no hay posibilidad de proponer una contramoción, simplemente se debe aceptar o rechazar la propuesta, es decir, votar “sí” o “no”. Peculiar método decisorio que, a falta de mejor nombre, denominaremos “democracia burocrática sindical”.

[vi] Segundos después de que el representante de UPCN profirió la amenaza, tomó la palabra un delegado de ATE no para despegarse de la opinión de aquél sino para agregar que “los del Ministerio de Modernización no tienen escrúpulos”, por eso no dudarían en “culpar a cualquiera con tal de dar de baja la mesa de negociación”. Las declaraciones del representante de ATE, lejos de calmar los ánimos, avivó la “bronca” de la mayoría de los presentes, quienes a los gritos enseguida exigieron los nombres de “los quilomberos” probablemente con la intención de hacer realidad el deseo-mandato del burócrata sindical de UPCN de “cagar a trompadas” a quien se metiera con la “familia” (o más bien “clan”, pues el burócrata se comportaba como pater familias de una horda).

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90mo aniversario de la ejecución de los obreros italianos Sacco y Vanzetti

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100 años atrás, en Argentina y en decenas de países era habitual que la clase trabajadora no sólo luchara por reivindicaciones inmediatas, limitadas al estrecho ámbito territorial burgués en el que padecía la explotación capitalista y la opresión estatal. Así, no eran raras las huelgas obreras de determinado “gremio” o “rama de actividad” declaradas en solidaridad con trabajadores/as de otros oficios que estaban en huelga y el fomento de campañas financieras intergremiales e intragremiales para sostener el fondo de lucha de obreros/as de determinado oficio o lugar de trabajo; hasta las cuestiones que a la ligera podrían considerarse “extralaborales” eran abordadas por la clase obrera de manera autónoma: la cuestión de la vivienda (en Argentina en 1907 se produjo una larga “huelga de inquilinos” que fue auspiciada y apoyada por varios sindicatos), la lucha por desmasculinizar el espacio público en general y el gremial/sindical en particular (el lema del periódico “La voz de la mujer” publicado en Buenos Aires en 1896 era “Ni Dios, ni patrón, ni marido”), la crítica radical a las religiones (especialmente la católica), etc.

100 años después, las huelgas obreras en solidaridad con otros/as trabajadores/as son escasísimas, en casi todos los países el internacionalismo/cosmopolitismo proletario vigente a fines del siglo XIX y principios del XX fue abandonado por el nacionalismo/patriotismo y son poquísimos los sindicatos que levantan la bandera de la emancipación internacional de los trabajadores. Por eso traemos al presente el recuerdo de las huelgas obreras acaecidas en 1927 en Argentina en solidaridad con obreros que estaban encarcelados en una ciudad septentrional de otro país; huelgas que contrastan con los “amagues” de huelga de la actual casta burocrática sindical nacionalista que oprime a los obreros y obreras de la región argentina.    

 

En la ciudad de Buenos Aires, entre abril y septiembre de 1927 se desarrollaron cinco huelgas generales en solidaridad con Sacco y Vanzetti: 8 y 9 de abril, 15 de junio, 4-5-6 de agosto, 10 de agosto y 22 de agosto. Huelgas generales y movilizaciones también acontecieron en casi todo el territorio de la Argentina.

El 10 de agosto, durante la jornada de huelga general convocada por las tres centrales sindicales, en Buenos Aires acontecieron las movilizaciones más concurridas de esos meses: a las 15h se concentraron obreros convocados por la FORA (en Plaza Constitución), por sindicatos autónomos y el Comité Pro Sacco y Vanzetti (en Plaza Once) y por la USA y la COA (Plaza Congreso).

El domingo 21 de agosto se organizaron en la ciudad de Buenos Aires los últimos actos en solidaridad con Sacco y Vanzetti, quienes seguían encarcelados en Estados Unidos. Al día siguiente, en el diario La Nación se leía: “fue concurrido el mitin de ayer. (…) Hoy a las 6 se hará efectivo un paro por 24 horas en protesta por la ejecución de Sacco y Vanzetti”. El diario afirmaba que 7.000 fueron las personas que se movilizaron el día anterior y destacaba la presencia de una columna encabezada por mujeres que “sin permiso policial” se habían movilizado de Plaza Once a Plaza Congreso.

Los esfuerzos proletarios internacionales no lograron impedir la ejecución: en la madrugada del 23 de agosto de 1927 los obreros Sacco y Vanzetti morían en sillas eléctricas.

El compromiso solidario e internacionalista de los trabajadores de la región argentina en 1927 contrasta con el espíritu nacionalista, mezquino y corporativista que se reflejó el 22/8/2017 en el palco de Plaza de Mayo durante la movilización convocada por la CGT y las CTA: el himno nacional argentino y la marcha peronista abrió y cerró -respectivamente- el acto, se recordó al ultraderechista sindicalista Rucci, al militar Perón y a su esposa actriz Eva Duarte, y una vez más se proclamó la “defensa del modelo sindical” argentino de inspiración fascista vigente desde 1943. Obviamente, como para la CGT la clase obrera nació en Argentina de la mano del estanciero y militar Perón, no se mencionó que se estaba en la víspera del 90mo aniversario de la muerte de los obreros Vanzetti y Sacco (y menos que cero se mencionó que el proletariado no se movilizó en 1927 para vivar a un nacionalista burgués sino para salvar a dos obreros italianos…).

En 1927, a diferencia de ahora, había libertad de asociación gremial en Argentina y los trabajadores se agrupaban según afinidad ideológica: FORA, USA y COA eran las tres centrales sindicales de la época (y también existían sindicatos “autónomos” que no estaban afiliados a ninguna “unión”, “federación” o “confederación” mencionadas). La libertad de asociación gremial demuestra la falacia argumentada en la actualidad por los defensores del unicato sindical vigente en Argentina: la llamada “fragmentación” del “movimiento obrero” no impidió la unidad en la acción del proletariado para lograr no sólo la no ejecución sino la libertad de los obreros anarquistas internacionalistas Vanzetti y Sacco.

90 años después del asesinato de los italianos Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, el proletariado debe volver a las fuentes, es decir, practicar EFECTIVAMENTE la solidaridad internacional de clase.

 

¡Libertad de asociación para los trabajadores!

¡Solidaridad internacional entre explotados!

 

ATACA

23/8/2017 – 28/8/2017

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Los “derechos humanos” en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE)

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El 1 de septiembre de 2017 se cumplirá un mes de la desaparición forzada de Santiago Maldonado. Desde que se conoció la noticia de la desaparición del joven, los secretarios generales de ATE Capital y de ATE Nacional (y también de ATE Provincia de Buenos Aires y de otras seccionales) se pavonean detrás de pancartas que exigen “Aparición con vida ya” de Santiago Maldonado; ATE Nacional y ATE Capital movilizaron parte de su aparato (y también ATE Provincia de Buenos Aires y otras seccionales) en las distintas manifestaciones públicas que se dieron a lo largo y ancho de toda la Argentina para pedir que Santiago Maldonado no sólo aparezca sino “no permitir que el terrorismo de Estado se enseñoree en Democracia” (Hugo Godoy dixit) porque “Santiago es un artesano que fue a colaborar con la comunidad y lamentablemente es víctima de la  Gendarmería” (Daniel Catalano dixit) y por todo ello y mucho más “hay que dar una respuesta contundente a este intento de profundizar la impunidad por parte del Poder Económico, su representación política y su brazo de seguridad, es decir, su brazo armado” (Oscar de Isasi dixit). Y seguramente el 1 de septiembre a las 17 hs en Plaza de Mayo estarán los nombrados secretarios generales del sindicato “al frente” de sus “representados”. Así, ATE dicta(rá) cátedra desde las calles y “apariciones” públicas, pero… ¿por casa cómo andamos? ¿Están “desaparecidos” ciertos “derechos humanos” en la casa ATE?

 

I

 

ATACA viene difundiendo la situación que padecen los trabajadores del Centro Cultural y Deportivo Leopoldo González. ATE Capital es “dueña” del centro cultural. Como patronal, precariza y atosiga a los trabajadores: no paga horas extras, no categoriza como corresponde por ley, discrimina, acosa, maltrata y persigue. El 19/8/2017, en el perfil público de Facebook de los “Trabajadores en lucha del CCyD Leopoldo Gonzalez” se reproducen las palabras de Soledad Vino, delegada de los trabajadores: “Mienten con la clausura porque no quieren mostrar para afuera que tienen un discurso pero para dentro fueron la peor patronal con nosotros: se quejan de lo que hace Macri con los estatales pero a nosotros nos persiguieron, nos faltaron el respeto (…) y cuando me eligieron delegada para reclamar nos cerraron nuestro lugar de laburo de un día para el otro y sin avisar. No se bancaron que un grupo de trabajadores eligiera delegada y les reclamara dignidad. Este conflicto no empieza cuando quisieron cerrar, empieza antes, cuando nos apretaron y no me reconocían como delegada. (…) Son de terror porque para afuera se hacen los sindicalistas combativos” (https://www.facebook.com/Trabajadores-en-lucha-del-CCy-D-Leopoldo-Gonzalez-297697620704075/).

Reverberamos lo dicho por la trabajadora delegada: hacia fuera posan de defensores de los derechos humanos (entre éstos los de los trabajadores), pero hacia dentro los violan constantemente (son una patronal negrera). Así, ATE Capital no duda en reclamar la “libertad a Milagro Sala”, rendirle homenaje a “Taty Almeida”, marchar “por la aparición con vida de Santiago Maldonado y en defensa de la democracia”, se lamenta porque “apologistas de la dictadura agredieron a estatales que protestaban pacíficamente en el Ministerio de Justicia” y, finalmente, se presenta “a la Justicia contra las ‘dotaciones óptimas’ y los despidos en el Estado”;[1] pero hacia dentro ATE Capital persigue gremialmente y explota a trabajadores en fraude a la ley (en el referido centro cultural).

 

II

 

¿Y ATE Nacional? Igual que ATE Capital: hacia fuera tienen un discurso de defensa de los derechos humanos, hacia dentro protegen a burócratas sindicales que durante la dictadura militar entregaron a trabajadores. Relacionamos aquí dos noticias, más o menos recientes.

El 18/8/2017 ATE Nacional publicó en su página web que los “Departamentos de DD.HH. de ATE trabajan en el armado de listados con los nombres de compañeros y compañeras que fueron desaparecidos” (http://www.ate.org.ar/nota.asp?id=10391). En la nota se lee que “el Director del Departamento de DD.HH. de ATE Nacional, Héctor ‘Pelusa’ Carrica, manifestó: ‘El objetivo de armar estos listados es la Memoria de los lugares de trabajo. Porque esos compañeros y compañeras que están desaparecidos eran delegados, militantes. La lucha de esos compañeros, su compromiso para tratar de transformar a la sociedad, es una de las páginas más notables de la historia de nuestro sindicato”. Lo que no dice la nota es que dentro de las “páginas más notables de la historia” del sindicato también se encuentra el papel desempeñado por militantes gremiales que, como Juan Carlos Marín, colaboraron con la última dictadura militar (1976-1983) y que también debieran conformar esos “listados” para la “Memoria de los lugares de trabajo”.

La noticia anterior la relacionamos con esta no tan reciente: en 1976 Marín era secretario general de la seccional Ensenada de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). Durante el juicio contra la “Fuerza de Tareas 5” (Armada y Prefectura) desarrollado en 2015 en la ciudad de La Plata (provincia de Buenos Aires), sobrevivientes de la dictadura (como un entonces trabajador de la empresa estatal Astilleros Río Santiago) relataron el rol colaborador con la dictadura de jerarcas sindicales, entre ellos Marín. Regresada la democracia y pese a numerosas denuncias contra Marín, ATE no sólo no expulsó al buchón de la Patronal y del entonces genocida Estado sino que lo premió con el cargo de “secretario de Finanzas del centro nacional de jubilados” de ATE Nacional.[2]

Pero no sólo ATE Nacional cobija y defiende al repugnante Marín: en un comunicado de prensa publicado el 22/5/2013, ATE Ensenada se jacta de que “en las buenas y en las malas” la seccional siempre está “al lado de nuestros compañeros”. Allí se lee: “Los años de los militares fueron duros, donde muy pocos se atrevían a discutir al régimen imperante. Sin embargo, nuestro gremio, demostrando agallas o como se dice en el fútbol ‘huevo’, en las malas y contra viento y marea defendió a los compañeros. Así lo demostró un comunicado que emitió nuestra organización en el Diario El Día el 24 de marzo de 1976 en contra de la violencia. La nota del diario dice lo siguiente ‘La Seccional Ensenada de la Asociación de Trabajadores del Estado (A.T.E) con la firma de su Secretario General, señor Juan Carlos Marín, el Secretario de Prensa, señor Oscar Guillermo García, dio un comunicado con el objetivo de expresar el repudio a los hechos de violencia de los que fueron víctimas 4 afiliados, luego de nombrar a Méndez Paz, Andreucci, Gutzos y Lucero, todos trabajadores del Astillero Río Santiago, y que fueron encontrados asesinados, destaca que en un mismo fin que es la grandeza de la patria, se exhorta a los que en el camino de la violencia serenar sus pensamientos y pide que todos vuelquen sus esfuerzos a fin de contribuir a lograr la tranquilidad y paz social que todos los argentinos quieren y anhelan” (errores de sintaxis en el original, cfr. http://www.ate-ensenada.com.ar/comunicado-de-prensa-22-de-mayo-de-2013-en-las-buenas-y-en-las-malas-siempre-al-lado-de-nuestros-companeros/).[3] En el comunicado se mencionaron las palabras “huevo” y “comunicado”. Las palabras contenidas en el “comunicado” publicado el 24/3/1976 en el mencionado diario de la ciudad de La Plata demostrarían que la seccional Ensenada de ATE “en las malas y contra viento y marea defendió a los compañeros”. Apostillamos:

a) en el imaginario social, en Argentina, por medio de la lengua popular se sabe que “gallina” es sinónimo de “persona cobarde”, “pusilánime”, “miedosa”;

b) las gallinas -las plumíferas y las bípedas- cacarean y ponen “huevo” (ambas acciones no son mutuamente excluyentes);

c) las acciones (el “huevo” o “agallas” de la burocracia sindical de ATE Ensenada) y los comunicados (su pretendida demostración de defensa “contra viento y marea” de los “compañeros”) se insertan en relaciones sociales que son históricas, en este caso “dictadura” con la que el sindicato ATE colaboró por medio -entre otros- del burócrata Marín;

d) el comunicado reivindicado en 2013 por la burocracia sindical de ATE Ensenada no expresa el “repudio de los hechos de violencia” perpetrados por la dictadura militar sino “el camino de la violencia” (¿de quién o quiénes?) y le pide a “todos” (¿quiénes son “todos”?) que “vuelquen sus esfuerzos a fin de contribuir a lograr la tranquilidad y paz social” (¡con esas palabras se expresaba la dictadura militar en su propaganda a favor de la represión estatal!) para la “grandeza de la patria” (es decir, de la burguesía, porque los obreros con conciencia de clase no tienen patria).

Lo dicho sobre los “derechos humanos” y los cacareos y acciones concretas de los gremios ATE Capital, ATE Ensenada y ATE Nacional -por medio de cada “Consejo Directivo”- hasta aquí bosquejado pone en primer plano cuestiones que los trabajadores, como colectivo, debemos debatir urgentemente; cuestiones que abren otros interrogantes, como ¿qué es un Sindicato de trabajadores?, ¿para qué sirve y a quiénes sirve?, ¿es una herramienta de resistencia al Capital y el Estado o es un aparato al servicio del Capital y el Estado?

 

ATACA

19/8/2017 – 27/8/2017

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[1] Todos los entrecomillados son títulos de noticias alojadas en http://atecapital.org/

[2] Gracias a una extensa campaña pública desplegada por trabajadores afiliados a ATE -sobre todo por medio de distintas agrupaciones sindicales- y por organismos de derechos humanos -sobre todo de la ciudad de La Plata, provincia de Buenos Aires- (trabajadores, agrupaciones y organismos que antes de este juicio ya venían denunciando al buchón), con posterioridad a finalizado este proceso judicial contra genocidas Marín fue desplazado de su cargo en ATE Nacional.

[3] Ahora (agosto de 2017), Marín sigue afiliado al sindicato y milita en el centro de jubilados de ATE Ensenada.

Sobre el buche Marín, entre otras noticias, ofrecemos las siguientes:

Agosto de 2015: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1376/sindicales/la-burocracia-de-ate-y-los-crimenes-de-la-dictadura-en-ensenada

Octubre de 2015: http://www.po.org.ar/prensaObrera/1386/libertades-democraticas/logramos-la-primera-condena-por-genocidio

Mayo de 2016: https://apelabogados.blogspot.com.ar/2016/05/expulsemos-marin-entregador-en-el.html?q=Marín

Marzo de 2017: http://agenciadelacosta.com.ar/denuncian-a-un-colaborador-de-la-dictadura-en-ate/

Abril de 2017: https://www.laizquierdadiario.com/La-Marron-exige-la-expulsion-del-colaborador-de-la-dictadura-Juan-Carlos-Marin-de-ATE-Ensenada

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ATE Capital: burocrático como sindicato, negrero como patronal

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El Centro Cultural y Deportivo Leopoldo González pertenece al sindicato ATE Capital. Ubicado en el barrio de San Telmo de la ciudad de Buenos Aires, allí se desarrollaban talleres artísticos, actividades deportivas y eventos culturales de diversa índole. Escribimos “desarrollaban” porque el centro cultural y deportivo fue cerrado por ATE Capital: el lunes 7 de agosto dos miembros de la Comisión Directiva -Humberto Rodríguez y Hugo Bellón- se llevaron útiles y muebles, les comunicaron a los trabajadores que a partir de ese día el lugar permanecería cerrado y antes de retirarse cambiaron la cerradura. Todo esto fue contado públicamente por los trabajadores del centro cultural, quienes recordaron que desde hace un largo tiempo venían soportando persecución gremial y laboral, malos tratos, amenazas y hasta comportamientos misóginos y discriminadores de parte de la patronal ATE Capital por medio del burócrata sindical Humberto Rodríguez.

 

Se sabe que los sindicatos (no todos, pero sí la mayoría) en Argentina y en el mundo han dejado de ser centros de resistencia contra las usurpaciones del Capital: integrados a esa máquina de despotismo de clase llamada Estado, se encargan de frenar cuando no aplastar las luchas reivindicativas de los trabajadores. Pero una modalidad extendida desde hace ya muchos años es la de convertirse directamente en burgueses, es decir, en propietarios de medios de producción y/o de servicios.

Así, además de ejercer sindicalmente la burocracia, muchos sindicatos emplean fuerza de trabajo, es decir, explotan trabajadores; por ejemplo Víctor Santa María -presidente del Partido Justicialista de la ciudad de Buenos Aires y secretario de estadísticas de la CGT- es uno de los sindicalistas capitalistas que por medio de un sindicato -desde hace 20 años es secretario general del SUTERH- explota a trabajadores de medios de comunicación (diarios Página/12 y Z; revistas El Planeta Urbano, Caras y Caretas y Alta -se lee a bordo de los aviones de Aerolíneas Argentinas-; radios AM 750 y FM 89.1 -Malena-), de la industria del cine (fidecoimisos Filmar y Fondeart), de la industria editorial (Octubre), de la educación (Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo -UMET- e ISO -institución educativa de nivel superior no universitaria-) y del espectáculo (salas Caras y Caretas de los barrios San Telmo y Balvanera de la ciudad de Buenos Aires), entre otros emprendimientos capitalistas (sobre el empresario Santa María y la empresa Página/12 ya hemos escrito en nuestro informe del 30/3/2017 https://laculturanoseachica.wordpress.com/2017/04/03/pagina12-y-el-lenguaje-de-las-luchas-obreras/). La modalidad capitalista que asume la explotación de trabajadores en el caso del sindicato SUTERH -como “Grupo Octubre”- es por medio de la “Fundación Octubre Trabajadores de Edificios” (cfr. http://octubre.com). Y sobre el papel negrero de la figura legal “Fundación” como modalidad burguesa de explotación directa de trabajadores pero también como agente en la conservación y reproducción ampliada de las condiciones de explotación y opresión del sistema capitalista, como ATACA ya nos hemos expresado en 2016: https://laculturanoseachica.wordpress.com/2016/10/03/octubre-mes-de-la-precarizacion-laboral-en-los-museos/).

 

Sirvan los párrafos precedentes para poner en contexto la situación que referiremos a continuación: trabajadores del Centro Cultural y Deportivo Leopoldo González de ATE Capital denuncian que este sindicato persigue, negrea y despide. El sindicato ATE Capital (que públicamente defiende la gestión de la millonaria expresidente Cristina Fernández de Kirchner, quien -como patronal de Estado- no sólo mantuvo sino extendió la precarización laboral en el ámbito del Estado nacional y redujo los ingresos de los trabajadores vía inflación y salarios reales depreciados gracias a cada paritaria anual que ATE firmaba y firma “en disconformidad”) emplea de manera precarizada a trabajadores del Centro Cultural, no paga horas extras, persigue la organización de los trabajadores del Centro Cultural y -como la patronal de AGR-Clarín y PepsiCo- hace lock-out.

ATE Capital se comporta como lo que es: un vulgar burgués. Pero los trabajadores también denuncian el papel “solidario” con la patronal de ATE Capital del sindicato UTEDyC -que por disposiciones legales se arroga la representación de los trabajadores asalariados de “entidades deportivas y civiles”-. Según el testimonio de un trabajador, el Sindicato por medio de una representante les dijo que “teníamos que aceptar lo que nos planteaba la Comisión Directiva de ATE Capital” (escuchar su testimonio y los relatos de los acontecimientos vividos hasta el 9/8/2017 en https://ar.radiocut.fm/audiocut/entrevista-a-soledad-vino-delegada-del-centro-cultural-y-deportivo-leopoldo-gonzalez/. Para una crónica de los acontecimientos y detalles sugerimos leer los sucesivos posteos del colectivo de trabajadores del Centro Cultural y Deportivo Leopoldo González alojados en https://www.facebook.com/Trabajadores-en-lucha-del-CCy-D-Leopoldo-Gonzalez-297697620704075/).

El sábado 12/8/2017, la Comisión Directiva del sindicato ATE Capital en sus cuentas de Twitter y Facebook publicó un “acta acuerdo” con el que se expidió sobre el asunto (se lee en https://www.facebook.com/ATECapitalOk/photos/a.1743737725914775.1073741836.1722763514678863/2014532388835306). Allí ATE Capital reparte culpas: que ATE Nacional, que el dueño del inmueble, que el “Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires” que clausuró el lugar… Nos interesa sobre todo el asumido rol patronal que se manifiesta en el lenguaje burgués utilizado por la burocracia sindical de ATE Capital: los “dirigentes de ATE Capital” toman nota de los reclamos “relacionados con las horas extras y recategorizaciones” y garantizan a los trabajadores del centro cultural “la continuidad en las mismas condiciones que las actuales” (es decir, la continuidad del no pago de horas extras, las no recategorizaciones y otras cuestiones asociadas a la precarización laboral porque, según los trabajadores del centro cultural, esas son las condiciones que allì existen). Pero en su cuenta de Twitter (@CclgTrabajador), los trabajadores del Centro Cultural y Deportivo Leopoldo González desbaratan los argumentos esgrimidos por la Comisión Directiva de ATE Capital. Así, en sucesivos tweets que aquí agrupamos en un solo texto, se lee: “Son tres los falsos argumentos de @ATECAPITALOK: la clausura, el problema presupuestario y el proyecto superador. La clausura es de hace un año atrás por una fiesta del área de ddhh de @ATECAPITALOK (17 de julio de 2016). Quitaron la faja de clausura y la actividad siguió, se hicieron muchas reformas e incluso el festival de invierno de @ATECAPITALOK. Justo empezamos a reclamar y cierran el centro cultural. Los tres argumentos falsos son para hacer un cierre patronal. Nos echan. ‘Muy caro el alquiler’: mentira. El alquiler es de $60.000. Con la cuota de los talleres pagás los alquileres. El Centro Cultural y Deportivo Leopoldo González se autofinancia. Si tuvieran proyecto superador seguirían así y no mandarían los talleres a donde guardan las banderas. Son argumentos falsos”.

 

Como parte de su plan de lucha, los trabajadores mantienen la ocupación del Centro Cultural y Deportivo Leopoldo González.

ATACA

14/8/2017 – 26/8/2017

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Búsqueda laboral: Ministerio de Cultura de la Nación requiere trabajador/a monotributista para inestable relación de dependencia

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Los trabajadores del Estado nacional se vinculan con la patronal (Estado nacional) de diferentes modos; modos que devengan diferentes beneficios, derechos y obligaciones laborales. Uno de estos modos se establece por medio del contrato de “locación de obra” y de “locación de servicio”. En este informe -que publicaremos en dos partes- el foco lumínico se posa en dicho modo de contratación de trabajadores en el Ministerio de Cultura de la Nación.

 

PRIMERA PARTE

 

Uno de los primeros párrafos del decreto 254/2015 que ordenaba la revisión de todos los “procesos concursales y de selección de personal” de la “administración pública nacional” de los últimos tres años, lo hacía bajo la hipótesis de que había habido una masiva contratación de “ñoquis” durante el período de tiempo señalado. En el lenguaje “legal y técnico” utilizado por el funcionariado estatal, los ñoquis (personas que sin trabajar o brindar ningún servicio cobran un salario u honorarios) estaban dispersos o aglomerados en las “diversas modalidades contractuales”, de ahí “la revisión de los procesos de selección y contratación de personal” para detectarlos “con el objeto de procurar un buen gobierno y la imperiosa necesidad de proceder al ordenamiento de la Administración Pública”. Los fundamentos de esa hipótesis eran inexistentes, pero los medios de comunicación y otros aparatos ideológicos se encargaron de legitimar ese discurso ante (y entre) la sociedad. También fue reforzado por distintos funcionarios durante los primeros meses de gestión; así, por ejemplo, al arsenal discursivo sumaron la demonización de la participación política: para el gobierno macrista los trabajadores contratados por el Estado durante los años 2013-2014-2015 eran a priori “la grasa militante” que había que limpiar, desprender de la estructura laboral pública nacional.

Entre las modalidades de “selección de personal” usada por la patronal de Estado nacional se encuentra la que hace por medio de la “locación de obra” (o “locación de servicio”); modalidad que junto con otras precariza laboralmente y rompe (y en consecuencia fragmenta) la unidad de clase del colectivo de trabajadores estatales. Sin duda, una de las relaciones laborales que denota un alto nivel de precariedad para lxs trabajadorxs del Estado nacional es la de los contratadxs vía “locación de obra” (en adelante CLO), quienes realizan tareas habituales y permanentes en diferentes áreas y/u organismos del Ministerio de Cultura de la Nación.  

 

¿En qué consiste un CLO? Se acuerda la firma entre quien vende su fuerza de trabajo y el que la contrata, pero quien determina las condiciones de trabajo es el contratante. La duración del contrato es estipulada según la tarea o actividad requerida por el empleador de la fuerza de trabajo. En el Ministerio de Cultura de la Nación (en adelante MCN) existen distintos plazos de contratación: trimestrales, cuatrimestrales, semestrales y anuales. En todos los casos se pautan honorarios fijos que se abonan ora mensualmente, ora al finalizar el contrato. Y en todos los casos se requiere que la persona contratada esté inscripta como “monotributista” en la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y que emita “factura” para percibir el pago a partir de que el MCN certifique la realización de las tareas por las que se la contrató. Al trabajador o trabajadora le corresponde el pago de sus propias cargas sociales y previsionales mensuales; y si desea cobertura médica deberá contratarla por su propia cuenta. El contrato firmado no implica relación de dependencia alguna, según reza una de sus cláusulas. Esto significa que, si bien el contrato podrá ser renovado con acuerdo de las partes, este contrato no admite ninguno de los derechos que tiene la persona trabajadora cuya relación laboral es reconocida como asalariada por el Estado empleador. De la naturaleza del vínculo laboral CLO emerge la condición de precariedad de la persona trabajadora, que es expuesta a diversas situaciones siempre adversas. Haremos una breve síntesis de estas situaciones que se derivan, por ejemplo, de la renovación del contrato.

 

Precariedad en loop

El 29 de enero de 2016, en el MCN despidieron a alrededor de 500 personas trabajadoras: unas estaban contratadas por medio de los CLO, otras asalariadas bajo la modalidad estipulada en el “Artículo 9 de la Ley Marco de Regulación del Empleo Público” cuyas “pautas” de aplicación están detalladas en la “Resolución 48/2002” publicada en el Boletín Oficial en enero de 2003.[i]

Ya referimos que el decreto 254 del 24 de diciembre de 2015 ordenaba la revisión de todos los contratos firmados durante los años 2013, 2014 y 2015. Este proceso de revisión demoró todas las renovaciones de contratos CLO. Pero una vez renovados los contratos, las personas trabajadoras monotributistas recibieron una insuficiente actualización monetaria, formada por un determinado porcentaje correspondiente al valor fijado en la paritaria del año anterior por los sindicatos y el Estado empleador.

La tardía renovación de los contratos conjugada con la situación de despidos masivos produjo la demora en el cobro de “honorarios” de quienes no fueron despedidos/das. Luego de trabajar sin cobrar durante dos meses, los trabajadores y trabajadoras monotributistas cobraron por primera vez en 2016 en el mes de marzo.

 

El siempre renovado look de la precariedad en loop

A principios de noviembre de 2016, la patronal de Estado solicitó a los contratados CLO un conjunto de documentos impresos (DNI, último título de estudios obtenido, constancia de inscripción al monotributo, constancia de CUIL, certificado de antecedentes penales -cuyo costo debe pagar el trabajadxr- y currículum vitae): la fecha límite de entrega sería el 26 de noviembre. Pero en el transcurso del mes de diciembre se informó que los contratos se renovarían de manera digital a través de una plataforma virtual de acceso individual, utilizando cada usuario su clave fiscal. Para ello cada trabajador y trabajadora debía digitalizar toda su documentación y realizar la carga cuando el área de administración se lo solicitara… y empezó la espera. Espera que se extendió hasta mediados de enero de 2017, cuando algunxs trabajadorxs comenzaron a recibir la orden de efectuar la carga. Llegado el fin de mes de enero de 2017, por “fallas del sistema” se volvió para atrás con la modalidad digital y se retomó la tarea en papel. El tiempo seguía pasando…

Finalmente, la renovación de contratos se realizó en la mayoría de los casos sin aumento ni ajuste alguno. ¿Motivos? Que una adenda reciente, que una orden del Ministerio de Modernización, que una adecuación del Ministerio de Cultura a la orden del Ministerio de Modernización, que no hay presupuesto, etc. Posteriormente, mediante diversas gestiones (en algunos casos hechas por cada empleadx, en otras por medio del sindicato ATE), algunxs trabajadorxs CLO recibieron un ajuste del 30% y otrxs del 20%. Ahora nos centraremos en la discrecionalidad del “aumento”.

 

La previsibilidad de lo (im)previsible

En la actualidad (agosto de 2017), en una minúscula Secretaría del MCN se tornó visible lo inesperado: la discrecionalidad con la que se determinan las renovaciones de contratos y los aumentos en los montos de los honorarios. Veamos.

En la Secretaría de Integración Federal y Cooperación Internacional, trabajadoras y trabajadores CLO con antigüedad en su puesto -es decir, con sucesivas renovaciones de sus precarios contratos-, cuyos ingresos mensuales por las tareas realizadas en el MCN no superaban los $12.000 en el año 2016, renovaron sus CLO con 0% de aumento. Sí, como se leyó: en 2017 perciben mensualmente la misma cantidad de dinero que cobraban el año anterior. A diferencia de los CLO que renovaron sus contratos sin incremento monetario, en la misma Secretaría personas contratadas como “coordinadoras” que ingresaron durante la gestión de Cambiemos -quienes perciben mensualmente más de $ 30.000- recibieron un 20% de incremento en sus haberes.

 

Buenos Aires, 25 de agosto de 2017

ATACA – Asamblea de Trabajadores Autoconvocados de Cultura de la Argentina

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[i] A diferencia de las personas trabajadoras “autónomas” con CLO, las contratadas bajo las normas de la “resolución 48” son asalariadas. Así, el Estado empleador reconoce que son personas trabajadoras en relación de dependencia. Sin embargo, estas personas trabajadoras asalariadas -a diferencia de las de “planta permanente”- deben renovar anualmente sus contratos. Ni las personas trabajadoras monotributistas ni las asalariadas “resolución 48” tienen estabilidad en el empleo, es decir, son precarizadas.

 

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Ministerio de Cultura de la Nación: más recortes es menos cultura

 

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El 14 de agosto de este año -inmediatamente después de acontecidas las elecciones nacionales PASO- nos anoticiábamos de que Enrique Avogadro había renunciado a su cargo de Secretario de Cultura y Creatividad del Ministerio de Cultura de la Nación (MCN). “El funcionario no será reemplazado sino que sus programas quedarán a cargo de Iván Petrella, que hasta ahora era secretario de Integración Federal y Cooperación Internacional”, informaba ese día Clarín. “En el Ministerio se habla también de una movida más importante: aunque quedó en veremos, hace rato que circula la intención de reducir el número de ministerios. ¿Cultura volvería a ser una Secretaría, como lo fue hasta mayo de 2014? Esta hipótesis circula y la reducción de secretarías la abona. Si así fuera, los rumores hablan de dos posibilidades: que vuelva a depender de Presidencia o que se integre al Sistema Nacional de Medios y Contenidos Públicos, bajo la conducción de Hernán Lombardi”, agregaba el mencionado diario. Casi repitiendo las mismas palabras publicadas en Clarín, al día siguiente el diario La Nación informaba que “está el rumor que indica que se vienen recortes en el área [y] la unificación de Cultura con el Sistema Nacional de Medios y Contenidos Públicos, área que depende de Hernán Lombardi. Sin embargo, en el entorno del ministro de Medios desmienten rotundamente el último escenario. ‘No hay recortes. Nuestra gestión no hizo más que ampliar programas. Tampoco hay un escenario de fusión entre un área de gobierno y otra’, precisó Avogadro. Sin embargo, puertas adentro del ministerio hablan de achicamiento presupuestario y de proyectos socioculturales creados por la actual administración, cuya continuidad está en duda”.[i]

Contrariamente a lo afirmado por Avogadro (“no hay recortes”), desde ATACA afirmamos que hay una persistente política de vaciamiento del Ministerio de Cultura de la Nación. El objetivo general que persigue la plutocracia que actualmente administra el Estado nacional es achicar la cultura pública (no es casual que el lema de combate de ATACA es -desde que nos conformamos como colectivo de trabajadores- #LaCulturaNOseAchica).

Entendemos que no nombrar a ningún funcionario en reemplazo de Avogadro y pasar la Secretaría de Cultura y Creatividad a la órbita de otra (Secretaría de Integración Federal y Cooperación Internacional comandada por Iván Petrella) es achicar aún más el MCN. Proceso de achicamiento que alimenta la espiral de agigantamiento del achique: la Secretaría de Integración Federal y Cooperación Internacional no sólo es -o, mejor dicho, era, dada la reciente/próxima absorción del área que regenteaba Avogadro- la más pequeña de todo el MCN sino que hasta ayer nomás se encontraba (y se encuentra) en pleno proceso de achicamiento. ¿Por qué decimos que la Secretaría de Integración Federal y Cooperación Internacional está en proceso de achicamiento? Porque hasta el momento en que Avogadro dejó de ser funcionario de alto rango del MCN, se sabía que el ministro Pablo Avelluto le quitará al área de Cooperación Internacional distintos programas que gestionan fondos concursables para la movilidad de artistas e investigadores de la cultura. Estos programas no serían suprimidos sino transferidos para su gestión al Fondo Nacional de las Artes (FNA), un área descentralizada del MCN. El ministro pretende traspasar los programas sin trabajadores -excepto que éstos den batalla y triunfen- y sin los correspondientes fondos dinerarios -salvo que el conjunto de trabajadores del MCN combatan y lo impidan-. ¿Acaso aumentará el presupuesto asignado al FNA? Estamos en condiciones de afirmar que no. Así, el FNA habilitará más líneas de subsidios pero no dispondrá de más dinero, es decir, habrá menos fondos disponibles. Entonces el achique discurrirá por dos vías de fuerte impacto social: los artistas, profesionales, gestores culturales y animadores de organizaciones no gubernamentales -entre otros- dispondrán de menos espacios institucionales adonde solicitar apoyo -y quienes sean beneficiados obtendrán escasa ayuda monetaria-; los trabajadores empleados por/para esos programas serían desfuncionalizados -y, se sabe, no tener tareas asignadas es un buen argumento para despedir empleados-.[ii]

Es importante saber que los mencionados programas culturales tuvieron en 2016 y 2017 sus respectivas convocatorias y adjudicación de fondos, becas, ayudas, etc. En muchos casos aún transcurren los procesos de ejecución y administración que son llevados adelante por trabajadoras y trabajadores que cumplen diariamente sus tareas en medio de esta incertidumbre institucional; incertidumbre que conlleva una angustia existencial para cada uno de ellos/as y que se añade a la angustia diaria de saber que sus situaciones contractuales son inestables; inestabilizados/as en su mayoría debido a la precariedad laboral que reina en el Estado nacional desde la década de 1990…

Este achicamiento (menos puestos de trabajo para los trabajadores estatales; menos posibilidades de despliegue -que es también trabajo- para artistas y profesionales y gestores de la cultura porque la torta de subsidios/ayudas/becas a repartir sería aún más exigua) agrandará el proceso habido y en curso de achique cultural: en 2017 y para lo que resta del año el recorte presupuestario en el Ministerio de Cultura de la Nación llegó al 30%. Una lista de “acciones culturales” que desde el 10 de diciembre de 2015 no deja de engordar (y al mismo tiempo enflaquecen los trabajadores): despidos masivos, cierres de programas, subejecución presupuestaria y tercerización de tareas (es decir, negociados) pese a que hay trabajadores no sólo capacitados sino sobrecapacitados que están contratados fraudulentamente por la patronal de Estado (asalariados que no son de planta permanente  y “monotributistas” que anualmente deben renovar sus contratos: no son trabajadores eventuales porque las renovaciones contractuales son sucesivas y por lo mismo son trabajadores en relación de dependencia). Respecto de los trabajadores que facturan mensualmente (monotributistas), sus contratos fueron renovados en 2017 sin ningún incremento monetario, lo que es inversamente proporcional a los contratos de nuevos “monotributistas” que ocupan cargos de “coordinación” con honorarios que superan los $30.000…

Como en febrero de 2016, el grito de ATACA reverbera en agosto de 2017:

¡La Cultura No Se Achica!

Asamblea de Trabajadores Autoconvocados de Cultura de la Argentina – ATACA

18/8/2017

(La imagen que ilustra esta nota es de diciembre de 2015 y fue tomada de otra nota: https://www.cultura.gob.ar/noticias/el-ministerio-de-cultura-de-la-nacion-presento-su-nuevo-gabinete/. Los funcionarios aludidos aquí están allí: entre las personas que están sentadas, el ministro Avelluto es flanqueado por Avogadro -pantalón verde- e Iván Petrella -pantalón gris-).

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[i] https://www.clarin.com/cultura/movimientos-cultura-va-numero_0_By5I98kdW.html

http://www.lanacion.com.ar/2053165-cambios-en-cultura-renuncio-el-numero-dos-del-ministerio-enrique-avogadro

[ii] Si estos trabajadores, que son precarizados, no cumplen tareas, esto significará que “no trabajan”, y si no trabajan son “ñoquis” diría el funcionario de turno para justificar los despidos. Explícitamente nos referimos a los trabajadores precarizados porque echar a empleados de planta permanente no es tarea sencilla, en cambio a los asalariados contratados por tiempo determinado y a los “monotributistas” simplemente se los “desvincula”: ¡perverso eufemismo ya utilizado por la patronal de Estado a fines de 2015 e inicios de 2016 cuando echó a miles de empleados públicos!